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¿Sabías que España concentra el 90% de todos los buitres de Europa?

España es un verdadero paraíso para las aves necrófagas (buitres, alimoches y quebrantahuesos), puesto que concentra hasta el 90% de todos los ejemplares de Europa. De ahí la importancia de las políticas de recuperación de estas especies que llevan a cabo las instituciones públicas.

Hay motivos para cierta esperanza. Las poblaciones de especies necrófagas en España se han beneficiado durante la última década de las medidas puestas en marcha para garantizar la alimentación de estas aves de una forma sostenible.

En concreto, el Real Decreto 1632/2011 ha contribuido a mejorar la situación de estas especies en la última década, al facilitarles la disponibilidad de carroña. Así se recoge en el último informe de evaluación del cumplimiento de esta norma publicado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

España tiene un papel esencial en la conservación de las especies necrófagas. Al concentrar más del 90% de ejemplares de toda Europa, constituye el principal enclave a nivel mundial para la protección de estas especies.

Entre las especies más comunes destaca el buitre leonado, con unas 30.000 parejas reproductoras; el buitre negro, con 2.500 parejas aproximadamente; el alimoche común, con una población estable de 1.500 parejas, y el quebrantahuesos, con unas 133 unidades reproductoras.

Alimoches en Extremadura, alimentándose de carroña. Foto: Agencias

El informe, elaborado por el grupo de trabajo sobre alimentación de especies necrófagas formado por representantes del Miteco y de las comunidades autónomas y expertos, refleja las actuaciones que se han llevado a cabo en 2018 y 2019 para mejorar la disponibilidad de alimento para estas especies, identificadas como prioritarias a nivel europeo.

La normativa española sobre la alimentación de aves necrófagas, que cumple ahora diez años, establece un marco legal para el aporte de distintos tipos de carroña en comederos vallados autorizados por las administraciones y permite a las explotaciones ganaderas no recoger los cadáveres de animales domésticos como ovejas o cabras, con el objetivo de facilitar que sirven de alimento a las especies necrófagas.

Las comunidades autónomas elaboran planes

A raíz de esta normativa, 14 comunidades autónomas han aprobado planes propios para delimitar zonas de protección para la alimentación de especies necrófagas, que se extienden hoy en día por el 61% del territorio nacional. En estas áreas, al menos nueve comunidades han autorizado a explotaciones ganaderas a dejar los cadáveres de los animales, sin obligación de retirarlos para su destrucción en plantas transformadoras.

En total, hay más de 15.700 explotaciones ganaderas que desarrollan esta actividad, sobre todo en Extremadura, Cantabria, Andalucía, Castilla y León y Navarra.

De esta forma, en 2019 se generaron más de 6.200 toneladas de carroña, casi el doble de lo que se generó en 2015. Esta cantidad supone más del 60% de la comida que proporcionan a las necrófagas los programas oficiales autonómicos. El otro 40% lo cubren las más de 3.600 toneladas de carroña recogida en los más de 250 comederos vallados en 11 comunidades autónomas.

El quebrantahuesos forma parte también de la familia de los buitres. Foto: J. L. Ojeda/SEO

Ambos sistemas han facilitado el 46,7% del alimento anual de las especies necrófagas, prácticamente la mitad de sus necesidades tróficas. El resto de carroña consumida por estas aves proviene de otras fuentes no gestionadas directamente por las administraciones, como son especies silvestres, otros cadáveres de ganado y fuentes antropogénicas de alimento como los basureros.

Colaboración de los ganaderos

La participación activa del sector ganadero ha permitido aportar carroñas en un escenario de beneficio mutuo a nivel ecológico y económico.

Las especies necrófagas, al alimentarse de animales muertos y, en ciertos casos, enfermos, ayudan a limitar la diseminación de patógenos entre los animales, lo que favorece la gestión sanitaria de la ganadería.

Además, evitan la retirada de cadáveres animales del medio rural y su posterior tratamiento en plantas industriales, permitiendo un ahorro económico y una reducción del nivel de emisiones de gases de efecto invernadero.

El desarrollo de los programas de alimentación en España ha contribuido a mejorar la situación de estas especies, cuyo censo ha ido en aumento en los últimos diez años y ha permitido incluso el traslado de algunos ejemplares (sobre todo de buitres negros y buitres leonados) a países como Francia, Bulgaria, Italia o Israel para el desarrollo de programas de reintroducción.

Ejemplar de buitre negro. Foto: SEO Sevilla

En el caso concreto de la Junta de Andalucía, desarrolla un programa ambicioso dividido en diez acciones para favorecer la expansión de los diferentes tipos de buitres que viven en España:

1.Catalogación. Con esta línea se pretende determinar los criterios que permitan establecer en qué momento la especie puede disminuir de categoría en el Catálogo Andaluz de especies Amenazadas.

2.Gestión del hábitat. Se incluyen medidas destinadas a mejorar los territorios de manera que contengan las características de hábitats que las especies del Plan requiere.

3.Reducción de la mortalidad no natural. Principalmente se busca continuar con los trabajos relacionados con la reducción de los casos de envenenamiento y de colisión con infraestructuras asociada a las áreas de distribución de las especies de aves necrófagas tales como aerogeneradores y tendidos eléctricos.

4.Incremento del éxito reproductor. Las medidas incluidas en esta línea están destinadas a mejorar las áreas de nidificación y a continuar con los programas de Cría en Cautividad y Reintroducción del quebrantahuesos y a la puesta en marcha de un programa de cría en cautividad para el alimoche.

5.Seguimiento. En este apartado se recogen los trabajos de seguimiento de las especies tanto para conocer el estado en que se encuentran como para poder detectar las amenazas que las afectan y de cómo funcionan las actuaciones que se llevan a cabo.

6.Investigación. Se describen las líneas de investigación sobre las que se priorizarán los estudios a realizar para mejorar la gestión de las especies, las cuales se llevarán a cabo mediante convenio con otras entidades destinadas a la conservación de las aves necrófagas.

7.Divulgación y comunicación. Las medidas para esta línea tienen como fin el hacer llegar a la sociedad y a los sectores que pueden verse directamente implicados en el Plan, las líneas de acción del mismo.

8.Educación y sensibilización. Los trabajos de esta línea están destinados a conseguir que la sociedad reconozca la importancia y se involucre en la conservación de las especies de aves necrófagas.

9.Participación social. Las medidas establecidas en este apartado tienen como finalidad conseguir la participación de los sectores que pudiesen verse implicados en la ejecución del Plan.

10.Cooperación y coordinación. Esta línea de trabajo busca la conexión entre los distintos proyectos nacionales e internacionales destinados a las especies de aves necrófagas.

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