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¿Cuáles son las siete especies españolas más amenazadas de extinción?

Siete especies autóctonas (una planta y seis animales) están cerca de la completa extinción en nuestro país. La caza, la sobreexplotación de sus hábitats, las malas prácticas agrícolas, el calentamiento global y competidores exóticos están reduciendo sus poblaciones. En la lista hay aves, mamíferos, moluscos e incluso plantas que el Gobierno estatal reconoce que están en ‘situación crítica’ desde 2018. Sin embargo, las acciones llevadas a cabo para su conservación son para muchos insuficientes.

Esta declaración oficial de ‘situación crítica’ permite impulsar desde las administraciones una serie de actuaciones para mejorar la situación de estas especies. Además, una vez aprobada la inclusión en esta lista, la especie pasar a ser considerada prioritaria, tanto para la asignación de recursos económicos como para la adopción de medidas urgentes de actuación para revertir dicho riesgo de extinción, por parte de las administraciones competentes.

Sin embargo, ni la ley de 2007 ni la orden que establece cuáles son las especies en peligro crítico suponen garantía alguna para su supervivencia. Tampoco obliga a que se proporcionen fondos específicos para dichos proyectos y, por tanto, los costes de las labores de repoblación suelen ser sufragados por las administraciones autonómicas o las ONG.

Los afectados son siete taxones distintos: jara de Cartagena (Cistus heterophyllus subsp. carthaginensis), alcaudón chico (Lanius minor), margaritona o náyade auriculada (Margaritifera auricularia), cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris), visón europeo (Mustela lutreola), nacra común (Pinna nobilis) y urogallo cantábrico (Tetrao urogallus cantabricus).

UROGALLO CANTÁBRICO (Tetrao urogallus cantabricus)

El urogallo cantábrico es un ave endémica de los montes Cantábricos  y es una de las más amenazadas de toda España. Este gallo grande ha experimentado el mayor declive poblacional entre todas las aves del país. El hábitat de esta especie -de hasta 115 centímetros de envergadura- de plumaje negro se encuentra limitado a la cordillera cantábrica.  Pero, además, su hogar es cada vez es menos apacible, lo que ha generado que su población disminuya un 45% en 20 años y esté a punto de dividirse en dos núcleos. La población, según los censos de 2018, se limita ya a unos 300 ejemplares.

Esta situación tiene que ver con un aumento en el número de depredadores oportunistas (zorros, mustélidos, jabalíes, córvidos), que atacan sobre todo nidos y pollos del urogallo. Sin embargo, su supervivencia no solo se mide por sus depredadores, sino también por sus competidores, dado que en la zona existe una carga excesiva de herbívoros, tanto domésticos como silvestres, que reducen el alimento disponible para el urogallo, en especial el arándano.

Urogallo cantábrico. Foto: La Nueva España

Otro problema conocido son los choques y la caza. Y es que, aunque esta última está prohibida, el furtivismo sigue existiendo y la caza de otras especies en lugares favorables para el urogallo y en invierno ocasiona interferencias y desplazamientos para el ave.

A pesar de estar amparado en la Estrategia Nacional de Conservación, no se ha conseguido revertir la tendencia negativa de la especie y, salvo Asturias, ninguna comunidad autónoma ha aprobado sus planes de conservación.

NACRA COMÚN (Pinna nobilis)

Este gran molusco bivalvo y oscuro es endémico del mar Mediterráneo. La nacra común es considerada una especie estructurante por su tamaño -es el molusco más grande de este mar: puede alcanzar los 120 centímetros-, ya que proporciona nuevos hábitats, lo que favorece el aumento de la biodiversidad. Además, tiene el potencial de regular el ecosistema durante un largo periodo de tiempo, dado que es una especie muy longeva, que puede llegar a vivir entre 15 y 20 años.

Pese a su importante contribución al medio marino, esta especie está muriendo. A finales de septiembre de 2016 se constató un evento de mortalidad masiva de la nacra en Almería, Murcia, Torrevieja, Ibiza y Formentera y acabó afectando a prácticamente el 98% de las poblaciones del Mediterráneo español.

Nacra en el Mediterráneo. Foto: Efe

Solo permanecen sanas las nacras situadas en el Delta del Ebro, el Mar Menor, Parque Nacional de Cabrera, Mallorca y Menorca, islas Columbretes e islas Medas. El causante de este evento es una nueva especie de protozoo esporulado, el Haplosporidium pinnae. Otras causas son la destrucción de su hábitat, la regeneración de playas, la contaminación y la recolección masiva que sufre por parte del hombre.

En septiembre de 2019, arrancaron los trabajos de un grupo de estudio del Ministerio de Transición Ecológica, que reúne a expertos sobre la especie de la Administración General del Estado y de las Comunidades Autónomas en las que la especie está presente, y avanza  en la definición de las principales medidas para reducir el riesgo de extinción de la especie, además de identificar mecanismos de financiación.

VISÓN EUROPEO (Mustela lutreola)

Este mamífero habita en escasas y pequeñas poblaciones aisladas, desde España hasta los Urales. A menudo es confundido con el visón americano, que precisamente es la especie invasora que está causando la extinción del visón autóctono. Es un animalito pequeño que vive cerca de los ríos y que se deja ver muy poco. Quizás por ello y por lo reducido de su población sea tan poco conocido, pero una de sus grandes virtudes es que es un indicador de la salud de los ríos. De hecho, otra de las grandes amenazas para la especie es la pérdida y degradación de su hábitat, debido al mal estado de conservación de los ríos españoles.

Visón europeo. Fuente: faunatura

Se estima que quedan menos de 500 ejemplares en nuestro país y su población continúa en regresión; en pocos años ha perdido más de un tercio de su hábitat original, por lo que su situación es extremadamente grave. Ya ha desaparecido del 90% de su área de distribución original y por eso es considerado el mamífero más amenazado de Europa. España es, junto al delta del Danubio y pequeñas poblaciones aisladas de Rusia, uno de los últimos reductos para esta especie.

Sin embargo, todavía no se han empezado a aplicar medidas concretas para su recuperación. Para hacerlo, WWF España considera que es preciso dedicar un presupuesto de un millón de euros anuales, además de incrementar el control de su principal amenaza, el visón americano.

CERCETA PARDILLA (Marmaronetta angustirostris)

La principal amenaza para esta ave, una anátida de tamaño mediano o pequeño, proviene de la degradación y desecación de humedales someros y estacionales, pues casi no utiliza los artificiales y permanentes. En España se reproduce en dos núcleos diferenciados: las marismas del Guadalquivir y los humedales del sur de Alicante.

También lo hace en Almería y Valencia, de forma regular pero escasa, y ocasionalmente en otras zonas de Andalucía, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Mallorca, Fuerteventura y Murcia. Entre las causas de su lenta desaparición, además de la problemática local, está la destrucción de humedales en el Magreb, la caza en el Levante, la baja calidad del agua o las nasas cangrejeras de Doñana.

Cerceta pardilla. Foto: Shutterstock

La población europea se estimó en 370-470 parejas en el año 2000. Desde 1994, la población española ha sufrido fluctuaciones entre unas 30 y 200 parejas, cifra muy inferior a la de la población histórica.

Se ha puesto en marcha un programa de recuperación impulsado por las instituciones europeas y españolas para fomentar la cría de esta ave en varios humedales de España e Italia, fruto de lo cual este mismo año han nacido decenas de polluelos que pueden garantizar la supervivencia de esta especie en nuestro país.

ALMEJA PERLÍFERA GIGANTE (Margaritifera auricularia)

La almeja perlífera gigante de río es uno de los conocidos como mejillones de agua dulce que está en peligro crítico de extinción debido a los cambios que se han producido en los ríos que habita. Hasta el siglo XIX tuvo presencia en los grandes ríos de Europa occidental y África del norte, pero la especie ha visto disminuir sus poblaciones de forma drástica desde principios del siglo XX.

Según los datos del Ministerio de Transición Ecológica, su principal problema es su creciente  mortalidad, que fue especialmente alta durante 2013 y 2014. En esos años se registró un aumento importante en el número de ejemplares muertos. Tras varios casos de mortalidades masivas en esos años, el último censo disponible, relativo a 2015, indica que hay 3.949 ejemplares en todo el país.

Foto: wikimedia

Hace años, su principal amenaza era el uso del nácar de las valvas para la fabricación de empuñaduras de navaja, dado que no producen perlas y su carne dura y de mal sabor no es apetitosa para la alimentación.

En la actualidad, las principales causas de declive se pueden resumir en pérdida de hábitat, disminución de peces hospedadores e introducción de especies exóticas. La pérdida de hábitat puede originarse por diversas causas, como los dragados del fondo, pavimentaciones y canalizaciones o la construcción de presas que alteren el caudal de agua, así como por la eliminación de vegetación de ribera o de vertidos que puedan contaminar el agua o colmatar el fondo.

Se estima que en los últimos 100 años ha desaparecido más del 90% de su población total. Igualmente, existe una tendencia “hacia la extinción”, en un periodo estimado de 10 años. El Gobierno de Aragón, dentro de su proyecto LIFE, invirtió hasta 2007 860.016 euros en la puesta en marcha de las directrices del Plan de Recuperación, y al mantenimiento y la mejora de las condiciones de sus hábitats.

ALCAUDÓN CHICO (Lanius minor)

Son varios los factores que, combinados han provocado el drástico declive poblacional detectado en las últimas décadas para el alcaudón chico. El primero y más importante es la pérdida de hábitat de esta ave.

Actualmente, la agricultura intensiva y de regadío conlleva la aniquilación de los pastizales estacionales, reduce las extensiones dejadas en barbecho y provoca la concentración de parcelas, con la consecuente desaparición de linderos, donde la especie normalmente cría o encuentra alimento. Asimismo, la agricultura intensiva lleva aparejado el envenenamiento masivo de insectos por el abuso en la utilización de plaguicidas, por lo que las aves insectívoras tienen más dificultades para encontrar su sustento.

Alcaudón chico. Foto: SEO

La población española de la especie ha experimentado un claro declive en los últimos 17 años (2002-2018), al pasar de 24 parejas reproductoras entre 2002 y 2004 a 0 parejas reproductoras en 2018. Este descenso supone una tasa de reducción del 91,6% en 11 años.

Para tratar de evitar la extinción total de esta ave, se están llevando a cabo algunos proyectos de conservación por parte de asociaciones sin ánimo de lucro.

Con el método de cría en cautividad se ha conseguido que pollos nacidos de esta forma y liberados en la misma zona regresen al lugar de suelta en la primavera siguiente, e incluso lleguen a formar pareja. Desde que comenzaran las primeras liberaciones en el año 2009 ya son 674 los pollos liberados.

JARA DE CARTAGENA (Cistus heterophyllus subsp. carthaginensis)

La jara de Cartagena es una de “las más amenazadas de la península ibérica” y según algunos expertos podría contar con menos de un centenar de ejemplares en el medio natural. En 1986, una planta de la Jara de Cartagena fue descubierta en València tras 29 años dada por extinta en la flora ibérica.

A diferencia de otras plantas, la Jara de Cartagena necesita otro individuo con el que cruzarse para poder tener descendencia, y siendo esta la única planta conocida, su extinción parecía inevitable. Tras ser reconocida como planta en peligro crítico de extinción en diferentes catálogos nacionales y autonómicos, se empezaron a investigar diferentes vías para su conservación y recuperación.

Ejemplar de jara de cartagena. Foto: europa press

Del cruce de las plantas obtenidas por esqueje y de la germinación de semillas, se obtuvo la primera generación de plantas totalmente viable, que será la base para la recuperación de la especie y la creación de nuevas poblaciones.

Es un arbusto que suele alcanzar los 80-90 centímetros de altura. Es bastante ramificado y en las ramas dispone de unos pelos bastante densos que sirven para proteger a la planta del frío y de los insectos. Las hojas superiores son sésiles y las inferiores son más pecioladas. Los pétalos son de un tamaño pequeño, llegando a medir hasta 25 milímetros de longitud, y su color principal es el rosado con alguna mancha basal de color amarillo.

Foto principal: Urogallo. José Luis Rodríguez

Informe del Gobierno sobre las especies en situación crítica en España: https://www.miteco.gob.es/es/biodiversidad/temas/conservacion-de-especies/especies-proteccion-especial/2-2-1-proteccion-situacion-critica.aspx

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Verónica Pavés

3 comentarios

  • Que la primera amenaza que se enumeran para estas especies sea la caza me parece mezquino y manipulador, la mayoría de las especies descritas ni siquiera se han cazado antes de su protección y en otras como el urogallo llega a ser positiva, ya que de esta forma se eliminan competidores directos como ciervo, jabalí o zorro. La perdida de hábitat para construcción, la agricultura intensiva y el turismo masivo e irrespetuoso son las verdaderas amenazas para la fauna terrestre.

  • Terrible lo que hace su país, sólo piensan en futbol pero no en sus tierras quieren casas, dinero y destruyen todo lo que tienen supuestamente los europeos son mejores pero a este paso de potencia a codiciosos