Verde y Azul

¿Por qué el alimoche está en peligro de extinción?

África, exculpada. En muchas publicaciones se había sugerido hasta ahora que la disminución de las poblaciones de aves migratorias en Europa se debe al deterioro de las condiciones de vida en las zonas de invernada, en África. Pero una investigación científica internacional centrada en el alimoche común ha echado por tierra esa aseveración: están muriendo más ejemplares en Europa del Este, el Cáucaso  y Oriente Medio. Los choques contra tendidos eléctricos o torres eólicas, los disparos y los venenos son las principales causas de su muerte.

El alimoche, que se reproduce en Europa y Asia e inverna en el África subsahariana, fue antaño frecuente en toda España, pero en los últimos decenios ha sufrido como pocas especies un severo retroceso poblacional que ha dejado a esta rapaz en una peligrosa situación, según SEO/BirdLife.

La pérdida de recursos alimentarios y la persecución por parte de ganaderos y cazadores están en el origen del problema, sobre todo porque este mediano carroñero resulta particularmente sensible al efecto de los venenos, añade la asociación conservacionista.

La situación es similar en otros países, por lo que el alimoche está catalogado a nivel mundial ‘en peligro de extinción’ desde 2007. Un grupo de científicos de varios países acaban de publicar en la revista científica Journal of Animal Ecology un estudio sobre la mortalidad del alimoche común, basándose en el seguimiento con GPS de 220 ejemplares marcados por toda su área de reproducción, incluidos los realizados en España en el programa Migra de SEO/BirdLife.

El equipo investigador, dirigido por Evan Buechley, Steffen Oppel y Ron Efrat, y en el que han participado otros 35 científicos de 12 países, entre ellos España, ha comprobado que se registra una mayor mortalidad más al norte de las áreas de invernada. Y que las poblaciones de alimoche común de Europa occidental, entre las que se encuentran las españolas, presentan una supervivencia mayor que las del este de Europa.

Dos ejemplares de alimoche. Foto: Pixabay

La investigación, dirigida desde el Smithsonian Migratory Bird Center de Estados Unidos, apunta a que aproximadamente la mitad de las muertes en las que se pudo identificar el motivo se debieron a causas humanas. Así, las muertes se debieron principalmente a electrocuciones o colisiones con infraestructuras energéticas, persecuciones directas por parte de humanos (por ejemplo, disparos), y envenenamientos.

Los científicos resaltan que es «esencial» abordar estas amenazas causadas por el ser humano para la conservación futura del alimoche común, una tarea que compete a todos los países ubicados a lo largo de las rutas migratorias de esta ave carroñera y requiere, según SEO/BirdLife, “una estrategia de conservación coordinada internacionalmente”.

Las consecuencias de volar 7.000 kilómetros

Algunos de los individuos marcados por esta entidad recorrieron casi 7.000 kilómetros desde África Occidental hasta la Península Arábiga, y otros volaron más de 4.500 kilómetros desde Europa hasta África subsahariana, cubriendo aproximadamente el 70 por ciento de la distribución global actual de la especie.

De las 220 aves marcadas, 173 eran de subpoblaciones reproductoras del Este (Italia, los Balcanes, Oriente Medio o el Cáucaso; 92 silvestres y 81 criadas en cautiverio) y 47 eran de Europa Occidental (España, Francia y Portugal, todas silvestres).

Los individuos fueron rastreados una media de seis meses, aunque a algunas se las llegó a seguir hasta ocho años. Al final del período de estudio había 72 ejemplares vivos, 52 muertos confirmados, 38 probablemente muertos (17 quizá ahogados en el Mediterráneo), 8 en los que fallaron los transmisores GPS y 50 en paradero desconocido.

La mayoría de las muertes se concentraron en la cuenca del Mediterráneo oriental (quizá porque la migración allí es mucho más larga que la que se realiza por Gibraltar) y afectaron mayoritariamente a ejemplares jóvenes e inexpertos en su primera migración. Se registraron muy pocas bajas en el desierto del Sáhara, pese a que muchas aves lo cruzaron dos veces al año.

Se confirmó la muerte de nueve alimoches por electrocución o colisión con tendidos eléctricos, siete por disparos o atrapados por humanos, seis por causas naturales (cuatro por agotamiento y dos por depredación), seis fueron envenenados y dos murieron al ser arrollados por trenes. En general, incluyendo a las aves que probablemente se ahogaron, 24 de 47 muertes por causas conocidas, el 51 por ciento, fueron antropogénicas.

La supervivencia de las aves fue menor durante la migración que en los períodos estacionarios, y mayor en zonas donde no se reproducen (África subsahariana) que en Europa y Oriente Medio. Esa mayor supervivencia en África tiene, según los investigadores, relevancia ecológica y evolutiva, y también implicaciones para la conservación de las especies migratorias.

“El delicado equilibrio entre el costo y el beneficio de la migración puede romperse por el aumento de la mortalidad antropogénica a lo largo de la ruta migratoria, y justifica la necesidad de más investigaciones para identificar posibles cambios en el mantenimiento de los sistemas migratorios debido a las recientes cambios ambientales”, concluye el estudio.

El alimoche común en España

Es una de las cuatro especies de buitres que habitan en España y, después del quebrantahuesos, la más escasa, con tan solo unas 1.500 parejas reproductoras, lo que supone entre el 32 y el 47 por ciento de la población de Europa.

La población española está considerada como ‘Vulnerable’, por lo que SEO/BirdLife juzga “fundamental” conocer con todo detalle su ciclo vital, determinar qué hábitats utiliza a lo largo de todo el año para poder conservarla en el futuro y conocer cuáles son las principales causas de mortalidad.

A finales del siglo XX, la población española de alimoche disminuyó drásticamente, aunque en la última década parece haberse estabilizado. Las principales amenazas para la especie son el uso de cebos envenenados en el medio natural y la colisión con aerogeneradores o líneas eléctricas.

El programa Migra

Iniciado en 2011 por SEO/BirdLife con la colaboración de la Fundación Iberdrola, el programa Migra incorpora las últimas tecnologías en sistemas de geolocalización y seguimiento remoto para conocer con mayor detalle los movimientos de las aves dentro y fuera de España.

Gracias a esta iniciativa se pueden conocer las fechas de inicio y fin de sus migraciones, los lugares de parada y puntos de alimentación, el tiempo que tardan en realizar esos viajes, si se repiten en la migración primaveral y otoñal, las principales áreas de invernada y dispersión, o si las rutas son iguales año tras año.

El programa Migra cuenta en la actualidad con 1.173 aves marcadas, de 33 especies distintas, de las que han proporcionado información de utilidad 696 aves, de 32 especies. El programa cuenta con más de 300 colaboradores y 50 entidades colaboradoras en España y en el extranjero.

El estudio internacional sobre el alimoche: https://seo.org/wp-content/uploads/2021/04/Buechley-et-al-2021-JAE-Alimoche-comun-mortalidad.pdf

Página web del programa Migra: https://seo.org/wp-content/uploads/2021/04/Buechley-et-al-2021-JAE-Alimoche-comun-mortalidad.pdf

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Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, Asturias; 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).