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nutrias piedrecita

¿Sabías que las nutrias eligen una piedrecita para jugar toda su vida?

El apego por lo material parece una cualidad intrínseca del ser humano. Sin embargo, hay animales que también pueden sentir una especial querencia hacia ciertos objetos, como es el caso de la nutria. Y es que este alargado y resbaladizo mamífero adora pasar las horas muertas manoseado una piedrecita y jugando con ella. Las nutrias eligen un día su guijarro favorito y lo guardan (dentro de un bolsillo interno de su cuerpo, además) como si de un tesoro se tratase durante el resto de sus vidas.

La  razón de este asombroso comportamiento es aún un misterio para la ciencia. Los investigadores no se ponen de acuerdo sobre si este hecho cumple alguna función en las vidas de estos animales, o si, por el contrario, es el azar el que está detrás de este peculiar síndrome de Diógenes. Sin embargo, los expertos han ido descubriendo que puede haber una razón para que las nutrias guarden celosamente su piedrecita favorita.

Atendiendo a la teoría evolutiva, cada movimiento realizado por el animal debería tener un objetivo claro. En este caso, cabe pensar que el constante jugueteo que el mamífero realiza con su piedra favorita es una práctica que mejorará sus habilidades de caza. Y es que las nutrias que habitan en América del Norte son tan ágiles en sus extremidades superiores  en lo que se refiere a la psicomotricidad fina, que pueden utilizarlas para atrapar a sus presas.

También han perfeccionado sus habilidades para poder acceder a más alimento. Las nutrias son capaces de usar herramientas, como piedras, para abrir crustáceos y separar las carcasas de crustáceos, bivalvos y otro tipo de pequeños animales marinos con cáscara.

Susan Milius, que es bióloga especialista en Ciencias de la Vida, al observar el comportamiento de este animal  llegó a la conclusión de que no se trata de un juego cualquiera. La investigadora señala que el movimiento que realizan estos mamíferos con su piedra favorita (o sus piedras, puede ser más de una) es más similar a un balanceo entre las patas delanteras, que a un lanzamiento de objetos al aire de manera rítmica, a la manera de malabares, aunque en realidad el animal realiza todo tipo de piruetas con el mineral. En este vídeo puedes apreciarlo.

Es decir, Milius descarta que se trate de un divertimento y considera que estos movimientos tienen mayor relación con una forma de supervivencia y de mejora de sus habilidades. Sin embargo, esta teoría no ha sido compartida por otros tantos investigadores que, al contrario que Milius, consideran que el balanceo de piedras no tiene ningún objetivo final.

Para mantener sus manos entrenadas

Lo único que está claro es que el apego que estos animales desarrollan por las piedrecitas es tal que acaban convirtiéndose en sus compañeras de vida. La nutria la cuidará como si fuera algo inseparable, guardándola durante años en los pliegues de sus axilas, para sacarlas de vez en cuando y jugar con ellas como si de unos malabares se tratara.

En definitiva, el movimiento oscilatorio que estos animales hacen con las piedras podría explicarse así: como una necesidad evolutiva de adaptación a su entorno, en el que tienen que mantener sus uñas afiladas y sus manos entrenadas.

En el mundo existen 13 especies de nutrias repartidos en siete géneros; algunas son marinas y otras de río. No todas comen con las manos. Por ejemplo, las nutrias de río suelen cazar con la boca animales pequeños, como peces y ranas. Mientras, las nutrias tropicales (Asia y África) y las de América del Norte y Sur, lo hacen con las manos.

Las que se han acostumbrado a usar herramientas son las de América del Norte, donde también está en peligro de extinción por la caza furtiva. Las que habitan en Sudamérica no están menos amenazadas, especialmente por su gran tamaño (pueden medir hasta 2 metros y pesar entre 35 y 45 kg). Y es que esta especie concreta (denominada por los conquistadores españoles como “lobo de río”) es uno de los superdepredadores de América del Sur. Su extinción se ha evitado gracias a los criaderos.

Con su pelaje impermeable, pueden mantener el calor de su cuerpo, lo que les permite estar muchísimo tiempo dentro del agua. De hecho, hay nutrias marinas que pueden estar su vida entera sumergidas. No es de extrañar, pues también son grandes nadadoras, que alcanzan velocidades de hasta 12 kilómetros por hora al nadar y que pueden permanecer buceando hasta 4 minutos antes de salir a respirar.

El agua es su hogar hasta tal punto que duermen en él y para no separarse del resto del grupo arrastrados por las corrientes (del río o marinas), los miembros de la misma manada se cogen de las manos durante la noche.

En la Península Ibérica, la nutria es una especie que parece haber iniciado un lento proceso de recuperación, después de estar fuertemente amenazada.

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Verónica Pavés

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