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glaciares pirenaicos

Los glaciares pirenaicos han perdido hasta un 23% de hielo en diez años

Los glaciares son un punto crítico para la subida del nivel del mar. Su derretimiento es uno de los grandes motivos por el cual se produce esta subida, dada la considerable cantidad de hielo que acumulan sobre tierra firme. En todo el planeta, su volumen está menguando por el calentamiento global y los glaciares pirenaicos pueden desaparecer en veinte años, según los expertos.

Ahora, un estudio liderado por investigadores del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC) entre 2011 y el pasado año, y que se centró en 17 de los 24 glaciares que existen en el Pirineo, ha puesto de manifiesto que han perdido más de seis metros de espesor y hasta una quinta parte de superficie, un 23,3%. Se trata de reducciones nunca vistas antes.

Existen casos en los que el grosor del hielo ha disminuido en promedio 10 metros, pero en determinados puntos la pérdida ha sobrepasado los 20 metros.

La reducción de hielo de todos ellos mantiene un ritmo similar desde la década de 1980, según este trabajo en el que han participado diferentes centros de investigación de España y Francia, cuyas principales conclusiones se han publicado en la revista ‘Geophysical Research Letters’. El estudio ha sido dirigido por los investigadores Ixeia Vidaller y Jesús Revuelto.

La investigación analiza los cambios de espesor y de distribución de los glaciares pirenaicos en la última década. Ambos científicos señalan como ejemplo de estos cambios los observados en el glaciar del Monte Aneto, cuyas pérdidas se estiman en un 24,3 % en cuanto a su área y una media de 8,5 metros de espesor, con disminuciones de hasta 21 metros en algunas zonas.

Monte Aneto. Foto: Pinterest

Una de las masas de hielo más afectadas es el glaciar de Ossoue, en el macizo de Vignemale, que ha sufrido una disminución del 25,7 % de su superficie y pérdidas de espesor medio de 10 metros; o el glaciar de Taillón, que en promedio ha perdido 11,6 metros, superando los 23 metros en su zona central.

Aunque las condiciones climáticas no varían mucho entre las zonas donde se ubican los glaciares, ya que el clima ha variado de forma semejante en todo el Pirineo, según los científicos, sí se han visto grandes diferencias en la pérdida de hielo en esta zona durante el periodo analizado.

De este modo, los glaciares pirenaicos más pequeños, con un área inferior a 10 hectáreas, como es el caso de Barrancs, en el macizo de la Maladeta, o el Llardana, en el macizo de Posets, están fuertemente condicionados por la topografía local. Ello se deduce del contraste entre sus pérdidas de área y las de espesor.

En cambio, los glaciares más grandes están predominantemente influenciados por las condiciones climáticas de esta región montañosa, por lo que las masas de mayor extensión, como las de Aneto, Maladeta, Ossoue y Monte Perdido, evolucionan de forma similar con pérdidas de área y espesor equivalentes.

Una de las evidencias aportadas por el estudio es que los glaciares se están quedando progresivamente circunscritos a las zonas más resguardadas y protegidas, con menor radiación solar y mayor acumulación de nieve. En estas zonas, los glaciares podrán tener una degradación más lenta, pero en todos los casos estarán abocados a una progresiva desaparición de la dinámica que los caracteriza.

Los glaciares pirenaicos son los más grandes del sur de Europa y su supervivencia está amenazada por el cambio climático, por lo que los resultados obtenidos en este trabajo son un anticipo de lo que puede ocurrir en otras cordilleras de Europa más septentrionales, como los Alpes, en las que los glaciares también muestran un claro retroceso.

Foto: Pinterest

Las variaciones del área de los glaciares han sido calculadas con imágenes de alta resolución captadas por distintos satélites con sensores ópticos, mientras que los cambios de espesor se han determinado comparando las superficies 3D generadas con vuelos de dron (año 2020) y las obtenidas con un sensor LiDAR aerotransportado (año 2011).

El Instituto Pirenaico de Ecología considera que el uso de esta metodología tiene un enorme potencial, pero su aplicación es compleja dadas las características de las zonas monitorizadas, tanto a nivel de vuelo como de acceso.

Los autores del estudio valoran que la combinación de las técnicas de vuelo con drones y LiDAR ha permitido cuantificar las variaciones en la superficie de los glaciares con una incertidumbre inferior a 0,4 metros.

En el estudio, seleccionado recientemente por la revista ‘Nature Climate Change’ para su sección de artículos destacados, han colaborado investigadores de la Universidad del País Vasco, el CESBIO y LEGOS de Toulouse, la asociación MORAINE de glaciología, la Universidad de Zaragoza y la Universidad de Valladolid.

Fotos: Pinterest

Artículo de referencia: https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1029/2021GL094339

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Joan Lluís Ferrer

Joan Lluís Ferrer Colomar (Ibiza, 1967) es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco (UPV-EHU). Desde 1988 ha ejercido el periodismo en prensa, radio y televisión en Bilbao, Catalunya y Baleares. Especializado en información ambiental, desde 2019 coordina la sección Crisis Climática en los periódicos de Prensa Ibérica. Desde 2020 dirige Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta.

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