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¿Es posible la convivencia pacífica entre el ser humano y el lobo?

Lograr una convivencia pacífica entre el ser humano y el lobo es asunto que ocupa desde hace decenios a los científicos. Más aún estos días en España, si cabe, porque el próximo día 25 el lobo quedará protegido en todo el territorio nacional, y no solo al sur del río Duero como hasta ahora. Un grupo de científicos ha analizado las condiciones en las que el lobo y el ser humano podrían convivir de forma sostenible. Abogan por buscar soluciones adaptadas a cada lugar y por preparar y apoyar a las comunidades de las zonas que el lobo está recolonizando para que puedan adaptarse, e incluso prosperar, gracias a ese regreso.

Los daños que ese carnívoro provoca en las cabañas ganaderas son el principal escollo para lograr una coexistencia llevadera entre el ser humano y el lobo. Dado que las grandes poblaciones de carnívoros se están expandiendo por toda Europa, los expertos reclaman un mayor apoyo a las comunidades afectadas para fomentar “relaciones armoniosas” con sus nuevos vecinos.

La investigación, realizada por las universidades de Leeds y Oviedo, estudió tres tipos de comunidades rurales en España: una con presencia permanente de lobos y humanos; otra donde la especie ha regresado; y una tercera en la que se espera su regreso en la próxima década.

Los científicos exploraron las condiciones en las que el ser humano y el lobo pueden coexistir, viviendo de manera pacífica y sostenible unos con otros.

La investigación encontró que las condiciones ecológicas, económicas y sociales para la convivencia en estas comunidades varían significativamente. Por ejemplo, mientras que los perros guardianes son notablemente eficientes en unos lugares, la topografía, el turismo y otros factores los hacían menos factibles en otros.

España suma entre 2.000 y 2.500 ejemplares de lobo

Los hallazgos ilustran la importancia de trabajar individualmente con cada comunidad para encontrar “soluciones adaptadas a sus necesidades y a las condiciones locales, en lugar de soluciones técnicas y legales generalizadas”.

España tiene una de las poblaciones de lobos más numerosas de Europa, estimada entre 2.000 y 2.500 ejemplares. La investigación se ha publicado en ‘Frontiers in Conservation Science’ solo dos semanas antes de que el gobierno español prohíba cazar lobos en todo el territorio, lo que podría agravar la tensión actual sobre cómo se debe manejar a los lobos y quién debe hacerlo.

Dos ejemplares de lobo ibérico. Foto: EFE/Eloy Alonso

La autora principal del estudio, Hanna Pettersson, de la Facultad de Medio Ambiente de la Universidad de Leeds, señala que el principal problema en áreas donde comparten espacio el lobo y el ser humano tiene a menudo más que ver con “las presiones económicas y sociales que amenazan los medios de vida, las culturas y la autonomía de las comunidades locales que con los lobos”. Pero en muchos casos las comunidades afectadas relacionan a los lobos con esas presiones, añade.

Pettersson considera que la expansión de los grandes carnívoros por Europa supone una “señal esperanzadora” para el movimiento global de restauración de la naturaleza, que es “una parte crucial para hacer frente a las crisis climáticas y de biodiversidad actuales”. Porque el regreso a estas especies a zonas de donde habían desaparecido suponen que las condiciones del hábitat están mejorando.

No obstante, la garantizar que esta circunstancia sea “justa y sostenible”, los autores consideran “importante” trabajar de manera proactiva en las comunidades que compartirán espacio en el futuro con estos grandes depredadores.

Beneficios económicos a través del ecoturismo

“En algunos casos, pueden generar beneficios económicos a través del ecoturismo y pueden proporcionar una regulación natural de los ecosistemas, por ejemplo, al mantener bajo control el número de herbívoros”, resaltan los investigadores.

“Los lobos son criaturas hermosas admiradas por muchos, pero también causan problemas a las comunidades agrícolas tradicionales, muchas de las cuales ya son vulnerables debido a las condiciones desfavorables del mercado y la marginación social”, apuntan.

La supervivencia de estas comunidades es crucial para mantener su rico patrimonio cultural y prácticas sostenibles de producción de alimentos. Por lo tanto, debemos asegurarnos de que se creen las condiciones adecuadas para que puedan persistir en un futuro más salvaje y con mayor biodiversidad”, añaden los expertos.

El “desafío clave” es, resaltan los científicos, “preparar y apoyar a las comunidades para que puedan adaptarse y prosperar, gracias al regreso de los lobos o, a veces, a pesar de él”.

El estudio revela que en zonas como la sierra de La Culebra en Zamora el ser humano y el lobo han convivido durante generaciones y han adoptado varios métodos de supervivencia exitosos para coexistir.

Protesta de ganaderos contra el lobo en Potes (Cantabria). Foto: Ramón Díaz

Por ejemplo, protegen a sus animales encerrándolos durante la noche, acompañándolos a pie durante el día y manteniendo perros guardianes con sus rebaños en todo momento.

“Pero estos métodos requieren mucho trabajo y son costosos, particularmente para los pequeños agricultores cuyos márgenes económicos a menudo son muy estrechos”, reconocen los científicos.

Conflictos sociales desenfrenados

Además, en España, los escasos subsidios disponibles para los métodos preventivos se han centrado hasta ahora en las comunidades donde los lobos han regresado y causado “conflictos sociales desenfrenados”.

Por el contrario, las personas que residen en áreas donde la relación con el lobo es “armoniosa” se han quedado, en el mejor de los casos, “con pagos de compensación burocráticamente engorrosos e ineficientes, si pueden demostrar que su animal fue asesinado por un lobo, lo que a menudo es imposible”, denuncian los expertos.

“Si no reconocemos, celebramos y apoyamos a estas comunidades, será casi imposible que transmitan su forma de vida a las generaciones futuras y perderemos el conocimiento y las habilidades de aquellos que han vivido con éxito junto a los lobos durante cientos, e incluso miles, de años. Sin apoyo, los agricultores de zonas de convivencia siempre estarán en peor situación que los que viven en zonas sin lobos, y eso envía la señal equivocada”, alerta Pettersson.

“Necesitamos que las comunidades en zonas de convivencia prosperen, que den un ejemplo positivo e ilustren a quienes se enfrenta al regreso de los lobos de que es posible vivir con ellos”, añade la científica.

Objetivo, mejorar la convivencia con el lobo

La investigación identifica ejemplos de nuevos enfoques exitosos para apoyar a las comunidades, que han ayudado a mejorar las condiciones de convivencia.

En Asturias, donde los lobos han causado importantes conflictos sociales y daños al sector ganadero, una ONG, la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ), ha establecido un esquema de certificación que asegura precios altos y confiables para el cordero ‘pro-biodiversidad’.

Presencia del lobo en España en 2018. Fuente: Voluntariado nacional para el censo del lobo ibérico

La certificación brinda a los pastores flexibilidad y fondos para asegurar el cumplimiento de las condiciones como mejor les parezca, y el reconocimiento público de sus servicios ambientales en las tiendas y restaurantes donde se vende su carne.

Otro enfoque ha sido liderado por la organización benéfica española Fundación Entretantos, un socio local del estudio. Creó e impulsó discusiones de mesa redonda para comunidades que experimentan conflictos debido a la llegada de los lobos.

Julio Majadas Andray, miembro de la Fundación, destacó la necesidad de trabajar con los agentes locales y las personas involucradas en el conflicto con el lobo para solucionar los problemas.

La convivencia de los españoles con el lobo atraviesa actualmente una fase muy sensible y compleja que se prolonga desde hace años. Debemos asegurarnos de que las soluciones se construyan colectivamente y que la toma de decisiones cuente con el apoyo de una gran parte de la sociedad, especialmente de las personas, entidades y grupos afectados”, subraya.

Condiciones para la convivencia humano-carnívoro

Los investigadores argumentan que se necesitan cuatro condiciones clave para la coexistencia exitosa de personas y grandes carnívoros:

1.Instituciones efectivas: tanto formales como informales, para brindar apoyo e incentivos, toma de decisiones transparente y participativa, y que pueden adaptar las demandas de las prioridades globales de conservación a las condiciones locales y mediar en disputas a medida que surjan.

2.Persistencia estable de carnívoros: condiciones locales que permiten la supervivencia a largo plazo de una especie, incluido el hábitat en el que vivir, presas abundantes y diversidad genética dentro de la población.

3.Legitimidad social: confianza en los tomadores de decisiones locales y aceptación pública tanto del procedimiento como de los resultados de la toma de decisiones.

4.Bajos niveles de riesgo o vulnerabilidad: interacción mínima entre humanos y carnívoros, resistencia mantenida de los medios de vida y la capacidad tanto de las personas como de los carnívoros para adaptar su comportamiento a la vida en la vecindad unos de otros.

Artículo de referencia (en ingles): https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fcosc.2021.710218/full

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Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, Asturias; 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).

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