Verde y Azul
águila imperial

Águila imperial española: la rapaz que escapó por los pelos de la extinción

El águila imperial ibérica está recuperando su presencia en España. Esta ave endémica de la Península (no existe en ningún otro lugar en la Tierra) estuvo a las puertas de la extinción, pero gracias a las labores de recuperación, va recuperando lentamente y con algún altibajo su presencia en nuestros espacios naturales.

En la década de 1960 se había convertido en una especie en peligro crítico de extinción, con sólo 30 parejas supervivientes, todas ubicadas en España. Tras los esfuerzos de conservación, la recuperación comenzó en la década de 1980 a un ritmo de cinco nuevas parejas reproductoras por año hasta 1994. En 2011, la población mundial de la especie había aumentado a 324 parejas y superó el medio millar en 2015.

Sin embargo, sus amenazas no han terminado. Tan solo tres años más tarde, en 2018, el número de parejas de esta especie volvió a disminuir hasta las 407, lo que demuestra la fragilidad de su favorable evolución y los vaivenes a las que dicha recuperación está sometida. Hoy los tendidos eléctricos, la caza y la pérdida de sus ecosistemas preferentes son sus principales enemigos.

Un águila imperial posada sobre un árbol. Foto: Pinterest

El águila imperial española (Aquila adalberti) es un ave muy singular, pues, además de ser endémica de la Península, España y Portugal son el único territorio europeo que alberga una especie endémica de águila.

Si en algo destaca esta especie es en su plumaje inconfundible. Sus 190-220 centímetros de envergadura están recubiertos de un plumaje marrón muy oscuro, manchado de blanco en los hombros, y dorado en la parte posterior de su cabeza y cuello. Es una rapaz enorme y, de hecho, es la segunda águila española en tamaño (tras el águila real) y la quinta rapaz (tras los buitres negro y leonado, el quebrantahuesos y el águila real).

Cuando son jóvenes son tan distintas a las adultas que, a menudo, su identificación supone para los ornitólogos. En las águilas jóvenes, su color es entre pardo y rojizo, cambiando a un color amarillo pajizo en su segundo año de vida, que se va volviendo poco a poco más oscuro hasta alcanzar la coloración adulta sobre los 5 años de vida, a la vez que alcanzan la madurez sexual.

Una pareja y un solo hogar

Las águilas imperiales son monógamas y, desde que se asientan en un lugar, es difícil que cambien a otro. De ahí que sus nidos sean grandes y vistosos. Esta especie es propensa a construir su hogar sobre árboles bastante bajos, normalmente alcornoques, pinos o eucaliptos y, como es utilizado durante bastantes años consecutivos, el nido acaba siendo muy voluminoso.

Debido al gran tamaño de su hogar, no es de extrañar que la pareja deba trabajar en equipo para construirlo durante muchos días. Los materiales del nido son llevados por ambos adultos, pero la hembra arregla el interior. Para la elección del nido, la pareja escogerá áreas lo más inaccesible y alejadas posible de infraestructuras o asentamientos humanos.

Entre marzo y julio se reproducen y ponen entre 4 o 5 huevos de 130 gramos de peso, que se incuban durante 43 días. De los huevos nacen hasta tres aguiluchos, aunque en las épocas de poca comida es el hermano mayor el único que sobrevive. Los pequeños abandonan el nido entre 65 y 78 días más tarde, aunque siguen bajo los cuidados de los padres hasta los 4 meses de vida.

En libertad, esta ave puede vivir unos 20 años de media, aunque en cautividad ha llegado incluso a los 41. Sus hábitats actuales abarcan una gran diversidad de lugares, desde pinares en zonas de montaña, hasta zonas de dunas y marismas en zona de costa. Sin embargo, sus lugares favoritos son zonas llanas o con pequeño relieve y gran cantidad de conejos, aunque en las épocas en que se sintieron más amenazadas regresaron a las zonas más inaccesibles.

Aún en peligro, sobre todo por los tendidos eléctricos

Sus principales amenazas  incluyen la pérdida de hábitat, la invasión humana, las colisiones con tendidos eléctricos y el envenenamiento ilegal.

En los últimos años se ha hecho un esfuerzo importante para su conservación con resultados muy positivos. España ha tomado medidas de mitigación que han reducido la mortalidad asociada con los tendidos eléctricos, se ha favorecido la alimentación suplementaria, la reparación de los nidos, las reintroducciones y la disminución de la perturbación en la época de reproducción. También se han tomado medidas de monitorización de cada nido para asegurar la protección de sus integrantes.

Pero sacar al águila de la zona de peligro está siendo complicado. Aún es inevitable que muchas mueran por causas no naturales, como la deforestación de su hábitat, sobre todo para el establecimiento de explotaciones agrícolas intensivas de regadío, los disparos y, especialmente, la electrocución en líneas eléctricas que hoy día constituye por sí sola casi la mitad de las causas de mortalidad no natural del águila imperial.

La disminución de presas también está siendo un problema para la supervivencia de esta pieza clave en la cadena trófica mediterránea.

Por ello, y pese a su recuperación, la especie sigue estando clasificada como vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

En los últimos años, las poblaciones de conejos (Oryctolagus cuniculus), que constituyen entre el 60 y el 80% de su dieta, han estabilizado sus poblaciones o incluso han disminuido en algunas de las áreas donde el águila está o podría estar presente, como resultado de varias enfermedades, entre la que destacan el virus que provoca la mixomatosis y, más recientemente, la enfermedad hemorrágica del conejo.

Además del conejo, el águila imperial depreda sobre pequeños vertebrados como otras aves (especialmente palomas y córvidos),  pero también perdices, aves acuáticas (sobre todo en Doñana), reptiles como el lagarto ocelado o la culebra de herradura, pequeños roedores como el lirón careto o ratones de campo, y también otros carnívoros como el zorro, el tejón o la comadreja entre muchos otros.

Fotos: Pinterest

Ficha del águila imperial en SEO/BirdLife: https://seo.org/ave/aguila-imperial-iberica/

Te puede interesar: El águila perdicera vuelve a volar en Baleares

 

Verónica Pavés

1 comentario