Verde y Azul

El porqué de la evolución genética única de las jirafas

Un equipo de investigadores de la Universidad de Copenhague, en asociación con científicos de la Universidad Politécnica del Noroeste de China, descubre las claves de la evolución del cuerpo de las jirafas. Una especie en peligro de extinción: En los últimos 32 años ha desaparecido el 40% de la población total de ejemplares.

El animal más alto del mundo, con bastante diferencia sobre el segundo, es la jirafa. Un ejemplar adulto sobrepasa los cuatro metros y sus crías nacen con una altura de casi dos metros.

Un cuello privilegiado de más de doscientos centímetros de largo desde el que visualizar todo lo que está por venir y unas patas que corresponden con su tamaño y le permiten alcanzar velocidades de infarto.

Una especie muy desconcertante y casi desconocida.

¿Imagina vivir con semejante altura? Quizás esté más cerca de lo que piensa.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Copenhague, en asociación con científicos de la Universidad Politécnica del Noroeste de China, han sido capaces de reproducir un genoma de alta calidad a partir de un ejemplar de jirafa.

Este hallazgo les ha permitido analizar qué genes son los responsables de dotar a este mamífero de unas características biológicas únicas.

La clave reside en el gen FGFRL1, presente en multitud de especies y que ha evolucionado en todas ellas con el paso de la historia, pero no del mismo modo que ha hecho en el caso de las jirafas.

El equipo de investigadores introdujo este gen en ratones y descubrió cómo estos ejemplares se diferenciaron del resto en que sufrieron menos daño tanto cardiovascular como en el estado de sus órganos después de tratarlos con un medicamento que aumenta la presión arterial.

Además, después de introducir la mutación genética, estos ratones desarrollaron huesos más compactos y densos.

Rasmus Heller, uno de los autores principales del estudio: «Ambos cambios están directamente relacionados con las características fisiológicas únicas de la jirafa: hacer frente a la presión arterial alta y mantener huesos compactos y fuertes para formar el cuello y las patas alargadas».

Un desarrollo evolutivo que responde a la necesidad de adecuarse a semejante altura y que ahora estamos más cerca que nunca de saber cómo funciona en realidad.

Estos hallazgos podrían tener relación directa con tratamientos en humanos relacionados con los niveles de presión arterial, los daños cardiovasculares, los accidentes cerebrovasculares

Las jirafas no duermen

Su enorme cuerpo ha provocado que las jirafas deban desarrollar su biología, como hemos visto, pero también para prevenir los peligros del hábitat en el que viven.

Para comprenderlo, hagamos un pequeño juego bajo la premisa de que las jirafas no pueden dormir.

Visualicemos el enorme cuerpo del animal más alto del planeta, algo más de cuatro metros en el caso de un ejemplar adulto.

Imaginemos cómo debe ser el sostener ese enorme cuello y moverlo con cierta coherencia y ritmo. Ahora, pensemos en el tiempo que tardaríamos en hacerlo si estuviéramos tumbados. Por último, llenemos en nuestra imaginación el lugar en el que duerme nuestra jirafa de depredadores con ganas de cazar.

El proceso de levantarse y huir cuando amenaza un depredador feroz es realmente costoso y difícil de ejecutar en un breve lapso de tiempo.

Ese es el motivo por el que las jirafas no pueden dormir. Han desarrollado un mecanismo con el que su cuerpo les permite estar despiertas mucho más tiempo que cualquier otro mamífero.

«Encontramos que los genes clave que regulan el ritmo circadiano y el sueño estaban bajo una fuerte selección en las jirafas, lo que les permite tener un ciclo de sueño-vigilia más interrumpido que otros mamíferos», Rasmus Heller, profesor asociado del Departamento de Biología de la Universidad de Copenhague.

Es la evolución la que ha acabado por hacer desarrollar esta clave genética en las jirafas al tiempo que las ha dotado de alguna otra característica única.

Adaptarse al medio de vida para poder sobrevivir.

Una especie en peligro de extinción

A pesar de todo, las jirafas se enfrentan a un enemigo mayor que sus propios depredadores. Se trata de los cazadores furtivos.

Tanto es así que en 2019 el organismo encargado de determinar el estado de conservación de animales y plantas salvajes, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), anunció que las jirafas estaban en peligro de extinción en el área de Kenia y Tanzania. Concretamente la subespecie Masái.

En aquel momento ya se definió la noticia como «devastadora»: «Da la voz de alarma, indica que debemos hacer más por las jirafas a nivel internacional y con todas las herramientas de las que dispongamos», reconoció entonces Tanya Sanerib, por aquel entonces directora legal internacional del Centro para la Diversidad Biológica.

La población de jirafas masái, cifrada en 2019 por encima de los 50.000 ejemplares, ha visto reducido su tamaño en más de un 50% en los últimos 32 años.

A nivel del continente africano, y teniendo en cuenta al global de las nueve subespecies de jirafas que existen, el número de ejemplares de esa zona ha menguado un 40% en esas mismas tres décadas.

En términos globales la población de jirafas se cifraba en 1985 en 160.000 ejemplares y se redujo a 97.562 en 2015.

Y es que, según datos de la UICN, y aunque la caza de jirafas es ilegal en África, se estima que los furtivos acaban con entre el dos y el diez por ciento de la población cada año en el Parque Nacional del Serengueti.

La expansión de las ciudades y la mano del hombre en el continente, son también dos motivos de peso que acechan a las jirafas.

Un animal del que según los científicos podríamos aprender y mucho, como la importancia del funcionamiento de su sistema cardiovascular, y del que como no hagamos nada, acabaremos por despedirnos mucho antes de lo que imaginamos.

Sergio F. Núñez

4 comentarios

  • Estan hablando de cazadores furtivos no de cazadores legales, los cazadores legales cazan ejemplares que el guarda de ese parque le dice, porque normalmente o estan enfermos o son viejos o crean conflictos y con los ingresos que tienen pueden mantener al personal, vehiculos, armamento, etc.. para vigilar a los animales de todo el parque….
    Si es la unica opcion que tienen pues me parece bien que hagan eso los gestores del parque siempre que no se aprovechen de la situacion.
    Pero a los cazadores furtivos si hay que ir a por ellos, aunque a veces matan para darle de comer a las familias de su tribu.
    Saludos.