Verde y Azul

Los peces de agua dulce, en peligro: en 2020 se extinguieron 16 especies

El agua dulce del planeta alberga más especies por kilómetro cuadrado que la tierra o los océanos, pero está perdiendo su biodiversidad dos o tres veces más rápido: el año pasado se extinguieron 16 especies y un tercio de los ejemplares existentes en los ríos, lagos y humedales de todo el mundo están en riesgo de extinción

“En ningún lugar es más aguda la crisis de la naturaleza del mundo que en nuestros ríos, lagos y humedales, y el indicador más claro del daño que estamos haciendo es la rápida disminución de las poblaciones de peces de agua dulce”, apunta Stuart Orr, líder mundial de agua dulce de WWF . El informe ‘Los peces olvidados del mundo’, suscrito por 16 organizaciones conservacionistas mundiales, resalta la extraordinaria variedad de peces de agua dulce (18.075 especies, el 51 por ciento de todas las conocidas), pese a que los ríos, lagos y humedales solo ocupan el 1 por ciento de la superficie total del planeta.

Pero el estudio también es una llamada de socorro, una alerta sobre la amenaza que se cierne sobre ellos: la tercera parte de los peces de agua dulce de todo el mundo está en riesgo de extinción.

Los datos son demoledores: las poblaciones de peces migratorios (11.000 especies) han caído un 76 por ciento en el último medio siglo, y los de gran tamaño, un 94 por ciento. La importancia de los peces de agua dulce queda reflejada con algunos datos recogidos en el informe: representan casi la cuarta parte de todas las especies de vertebrados del mundo, proporcionan alimento a 200 millones de personas y medios de vida a 60 millones. Además, la pesca recreativa está valorada en más de 83.500 millones de euros al año solo en los Estados Unidos.

El agua dulce del planeta alberga más especies por kilómetro cuadrado que la tierra o los océanos, pero está perdiendo su extraordinaria biodiversidad dos o tres veces más rápido. De hecho, solo el año pasado se extinguieron 16 especies, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). En España, más de 20 especies continentales están amenazadas. Y dos se han extinguido: el esturión europeo y la lamprea de rio.

Preservar los peces de agua dulce y los ecosistemas en los que habitan es “una prioridad” para las organizaciones y alianzas que elaboraron el informe. Los hábitats de agua dulce ofrecen una “diversidad deslumbrante”, señala el estudio, pues el aislamiento y la compleja red de nichos ecológicos en los ecosistemas han llevado a la evolución de un “número asombroso de especies de peces en relación con el área total que habitan”.

El informe recoge que los hábitats de agua dulce son “indicadores críticos de la resiliencia de nuestros sistemas de soporte vital”. Y que los peces de agua dulce desempeñan un papel regulador en sus ecosistemas y son “fundamentales para el equilibrio natural”.

Medio de vida para cientos de millones de personas

Uno de los capítulos del informe lleva por título ‘La pesca salvaje de agua dulce no tiene precio’, y ello es así porque las capturas en el medio silvestre brindan seguridad alimentaria y medios de vida a cientos de millones de personas en todo el mundo, aunque en su mayor parte ni siquiera están documentadas por las naciones.

“Son especialmente valiosas para muchas comunidades pobres e indígenas en países sin litoral”, indica el texto. “La contaminación, la extracción excesiva de agua, las presas y otras infraestructuras, la extracción de arena y el cambio de uso de la tierra (por ejemplo, la pérdida de llanuras aluviales) amenazan su viabilidad a largo plazo. Y “apenas estamos comenzando a comprender otras amenazas a la biodiversidad, como el ruido, la luz y la contaminación por microplásticos”, añade.

Otro capítulo está dedicado a la pesca recreativa, “un gran negocio”. “Hay 90 millones de pescadores en China, 39 millones en Estados Unidos y casi 26 millones en Europa, que cada año buscan la conexión con el medio ambiente y los peces silvestres de agua dulce a través de la pesca recreativa”, revela el informe. Y estas personas gastan “grandes cantidades de dinero en el proceso”.

La industria de la pesca con caña también depende de los ecosistemas de agua dulce saludables, y debe estar “bien gestionada para evitar problemas como la introducción de especies invasoras no autóctonas”.

De ahí que animen a los pescadores a trabajar junto a las organizaciones conservacionistas y a seguir las mejores prácticas. Contribuirían de este modo “significativamente” a la conservación del agua dulce y continuar disfrutando de su pasatiempo favorito.

Las mascotas más abundantes del planeta

Los peces de agua dulce ocupan el primer lugar en cuanto a número de mascotas, por delante de perros y gatos. Varias investigaciones científicas han mostrado que tener una pecera (o visitar un acuario) “reduce el estrés, la ansiedad y la presión arterial, e incluso  ayuda a dormir”.

Los peces ornamentales se comercializan cada año en 125 países, a un valor minorista de entre 12.500 y 25.000 millones de euros, revelan los autores del informe, que muestran su preocupación por el potencial impacto de esta industria, “ya que puede ser una vía para la introducción de especies invasoras y una regulación débil puede conducir a una sobreexplotación y a malas prácticas”.

Pero, si hay buena gestión, “puede apoyar a las comunidades y la conservación”, pues también necesita “poblaciones prósperas de peces de agua dulce en ecosistemas de agua dulce saludables”. Además, las capturas silvestres gestionadas de manera sostenible que abastecen al comercio de acuarios pueden proporcionar “ingresos muy necesarios en las comunidades pobres y un incentivo para conservar especies específicas y sus hábitats de agua dulce”.

Según la responsable del Programa de Agua de WWF España, Teresa Gil, las naciones pueden tener este año su última oportunidad para “cambiar el rumbo” y empezar a revertir el declive de la naturaleza. “El mundo debe aprovechar la oportunidad de asegurar un ambicioso acuerdo global de biodiversidad en la conferencia del Convenio sobre la Diversidad Biológica” (en mayo de este año, en China), donde, por primera vez, se debería prestar “la misma atención a la protección y la restauración de nuestros sistemas de sustento de vida de agua dulce que a los bosques y océanos”, enfatiza Gil.

Plan de emergencia

Para detener un posible “colapso catastrófico”, las organizaciones conservacionistas proponen un plan de recuperación de emergencia para la biodiversidad de agua dulce, basado en seis pilares:

1.Dejar que los ríos fluyan con mayor naturalidad.
2. Mejorar la calidad del agua en los ecosistemas de agua dulce.
3. Proteger y restaurar hábitats críticos.
4. Poner fin a la sobrepesca y a la extracción de arena insostenible en ríos y lagos.
5. Prevenir y controlar las invasiones de especies exóticas.
6. Proteger los ríos que fluyen libremente y eliminar las presas obsoletas.

Artículo de referencia (en castellano): https://www.wwf.es/nuestro_trabajo/agua/?56360/El-declive-de-los-peces-de-agua-dulce-es-el-indicador-mas-claro-de-la-crisis-ecologica-que-enfrenta-el-planeta

El informe ‘Los peces olvidados del mundo’ completo (en inglés): https://europe.nxtbook.com/nxteu/wwfintl/freshwater_fishes_report/index.php

El Plan de recuperación de emergencia para la biodiversidad de agua dulce (en inglés): https://wwfint.awsassets.panda.org/downloads/bending_the_curve_of_global_freshwater_biodiversity_loss_an_emergency_recovery_plan.pdf

 

Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, Asturias; 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).