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Ya hay 3.000 residuos humanos en la Luna: así contaminamos otros mundos

Lo primero que hicieron los astronautas de la misión Apollo 11 cuando llegaron a la Luna no fue algo precisamente solemne ni épico: tiraron una bolsa llena de basura (incluyendo 30 kilos de excrementos humanos) a la superficie lunar. Tal como suena. Que la primera acción del hombre en un mundo diferente al nuestro consistiera en arrojar sus residuos y dejarlos allí abandonados (como se aprecia en las imágenes) podría ser el anticipo de lo que hará la humanidad según vaya colonizando los planetas.

De momento, ya hemos arrojado unos 3.000 residuos sobre la Luna, pero no solo allí. Hay varios planetas con centenares de desechos humanos poblando ya su superficie.

El primer objeto humano que llegó a otro mundo (la Luna) fue una sonda de exploración, la Luna 2, lanzada por la Unión Soviética, y que impactó sobre la superficie selenita el 13 de septiembre de 1959. Desde entonces, la Luna ha ido acumulando todo tipo de basura humana.

La famosa bolsa de basura, a los pies del módulo lunar Eagle, en 1967. Foto: NASA

¿Basura? Sí, fundamentalmente, porque de esa cifra apenas una pequeña proporción son artefactos científicos todavía en funcionamiento. La inmensa mayoría son desechos humanos, y ello incluye desde utensilios mecánicos de todo tipo hasta restos de heces y orines de los astronautas.

Sobre la Luna hay objetos tan diversos como una rama de olivo de oro, una bandera, un martillo, una pluma de halcón, un palo de golf… El martillo y la pluma se usaron para verificar experimentalmente, con mucha menos gravedad que en la Tierra, que ambos objetos caen al mismo tiempo al suelo. El palo de golf sirvió simplemente para que uno de los astronautas de Apollo jugara a este deporte durante unos breves instantes. Las seis misiones humanas que han llegado hasta allí han dejado, como se ve, una huella bastante visible, y no es solo la dejada por Neil Amstrong aquel día de 1969.

El historiador jefe de la NASA, William Barry, considera bastante acertada la cifra de 181.000 kilos (pesados en la Tierra) de residuos dejada hasta ahora en la Luna, si se incluyen las cinco sondas Ranger que allí reposan. Y aunque la mayoría de estos restos corresponden a las misiones Apollo, también la URSS y, más recientemente, China, Japón, India y Europa han contribuido a este vertedero lunar.

Objetos humanos en la Luna. Foto: NASA

Pero no todos los ven como residuos. El propio historiador de la NASA lo ve como arqueología planetaria. “Los futuros visitantes de la Luna querrán ver los antiguos lugares de las misiones Apolo y ver los equipos que usaban la NASA, Europa, la agencia rusa y otros países”, comentó.

Tanto si son residuos como si son arqueología espacial, lo cierto es que la Luna está infestada de objetos humanos, y la cifras sigue creciendo, pues la carrera lunar parece estar reactivándose.

También en los planetas

Pero el hombre no solo ha empezado a dejar sus restos en la Luna. También en los planetas. Concretamente, Marte, Venus, la luna Titán de Saturno y los alrededores del Sol reúnen centenares de residuos humanos.

Hay una web, spaceartefacts.com, que se dedica a recopilar detallada y minuciosamente hasta el último tornillo dejado por el hombre en mundos extraterrestres: cubiertas protectoras, pernos, mecanismos pirotécnicos, antenas, airbags, tanques de combustible, bolsas, cables, taladros perforadores, cápsulas de todo tipo…

De este modo, hay 160 objetos en la superficie de Marte, otra cifra idéntica en Venus, 14 en la luna Titán (Saturno), uno en Mercurio y hasta 500 orbitando el Sol. No se contabiliza la ‘basura espacial’ alrededor de la Tierra o los planetas.

Cápsula eyectada por la sonda Viking en Marte en los años 70. Foto: NASA

Desde que el 27 de noviembre de 1971 se estrellara sobre la superficie de Marte el primer objeto humano caído sobre otro planeta (la sonda soviética Mars 2), se puede decir que la Tierra está invadiendo Marte. Sondas posadas en su suelo, rovers que viajan a través de kilómetros por la geografía marciana, paracaídas que quedan allí tirados, escudos protectores abandonados y un sinfín de mecanismos y objetos relacionados con estas naves pueblan ya los cuatro puntos cardinales del planeta rojo.

En Venus, donde los soviéticos llevaron siempre la delantera a EEUU, los años 80 fueron pródigos en visitas de artefactos humanos, sobre todo con las sondas Venera. Aparte de lo que queda de estas naves (achicharradas por la infernal temperatura venusiana), hay pines y placas con el logotipo de la URSS que fueron esparcidos en la zona, fundas expulsadas del objetivo de las cámaras de TV de las sondas, piezas protectoras, paracaídas…

Superficie de Venus, con una funda de la cámara en el suelo. Foto: Roscosmos

Los numerosos objetos que orbitan el sol tienen un origen muy diverso: desde naves que terminaron ya su función y acabaron atrapadas por su gravedad y quedarán allí de forma casi eterna, pasando por ‘basura espacial’ ordinaria que también quedó en órbita solar hasta artefactos que fallaron.

Los restos que hay en la lejana luna Titán obedecen a la sonda que la agencia europea ESA logró posar con éxito sobre su superficie en enero de 2005, en la región de Xanadú.

¿Hemos empezado a contaminar el Sistema Solar? Los enamorados de la exploración espacial ven estos restos como vestigios venerables que deben ser objeto de conservación, pero ya hay ciertas organizaciones ecologistas que empiezan a pensar si no habrá que crear una división interplanetaria para ocuparse de la limpieza de los mundos que va colonizando el hombre, a pesar de que aún no haya puesto su pie allí.

Listado completo de objetos humanos en la Lunahttps://www.history.nasa.gov/FINAL%20Catalogue%20of%20Manmade%20Material%20on%20the%20Moon.pdf

Web con todos los objetos humanos en los planetas y el espacio: spaceartefacts.com

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Joan Lluís Ferrer

Joan Lluís Ferrer Colomar (Ibiza, 1967) es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco (UPV-EHU). Desde 1988 ha ejercido el periodismo en prensa, radio y televisión en Bilbao, Catalunya y Baleares. Especializado en información ambiental, desde 2019 coordina la sección Crisis Climática en los periódicos de Prensa Ibérica. Desde 2020 dirige Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta.

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