Verde y Azul

Así funciona el sistema de ‘devolver el casco’ de los envases

ALEMANIA Y OTROS PAÍSES HAN IMPLANTADO UN SISTEMA DE DEPÓSITO Y DEVOLUCIÓN QUE RECUPERA EL 98,5% DE LOS ENVASES PARA VOLVER A UTILIZARLOS. MIENTRAS, EN ESPAÑA SIGUEN FUNCIONANDO LOS CONTENEDORES DE COLORES, QUE SÓLO RECOGEN SELECTIVAMENTE EL 30%.

En España utilizamos 51 millones de envases de bebidas de un solo uso cada día. Son 18.000 millones al año, una cifra similar a la que se consume en Alemania, que tiene el doble de población. Sin embargo, hay una gran diferencia entre España y Alemania en la manera de gestionar el enorme volumen de residuos que generan.

Mientras Alemania (y otros países europeos) ha implantado un Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) que recicla el 98,5% de los envases para convertirlos en nuevos envases, en España sigue funcionando el Sistema Integrado de Gestión o SIG (contenedores azul, amarillo y verde) que tan sólo recoge selectivamente tres de cada diez.

Cada día, en nuestro país se abandonan (en calles, playas y parajes naturales) o se incineran 28 millones de envases de bebidas. De otros cuatro millones se desconoce el destino.

Estas cifras demuestran que el sistema de gestión actual tiene unos índices de recogida selectiva ineficientes que, según el último informe de la Comisión Europea, colocan a España en el puesto número 12 de gestión de residuos a nivel europeo. Más concretamente, los últimos datos disponibles señalan niveles de recogida selectiva muy bajos.

Para el vidrio, se recogen  709.997 toneladas sobre una producción de 1.513.658, lo que significa una recogida selectiva del 47%. Para el plástico las cifras indican una recogida selectiva de 216.817 toneladas para una producción de 992.000 (únicamente un 22% de recogida selectiva). En el caso de los metales, la situación es todavía peor, situándose la recogida selectiva en 67.889 toneladas de las 342.850 producidas: un 20% de recogida selectiva.

Retorno de envases en Alemania
Retorno de envases en Alemania  Foto: RETORNA

En total, solo se recogen selectivamente menos del 35% de los envases de plástico, vidrio o metálicos. En concreto, uno de cada dos envases de vidrio y uno de cada cinco de los otros materiales. Todas estas cifras están deducidas de los datos proporcionados por los SIG y el Ministerio de Agricultura y Alimentación.

La delicada situación económica que vive  España es incompatible con el precio que pagan las administraciones para el vertido o incineración de esos envases: 68 millones de euros al año. Si a eso le sumamos otros 65 millones de euros que es el valor que tendría la materia prima (vidrio, aluminio, metal, plástico) en caso de que esos envases se recogieran de forma selectiva y pudieran reutilizarse para crear nuevos envases, resulta que cada año estamos derrochando 133 millones de euros.

¿Incentivos? Los grandes envasadores sólo pagan por los envases que van al contenedor amarillo, en lugar de hacerlo por todos los  que ponen en el mercado. La diferencia la estamos pagando nosotros, los ciudadanos, a través de los impuestos y tasas de residuos.

Tampoco se cumple el principio europeo de «quien contamina paga», pues hoy en día paga lo mismo quien recicla que quien no.

El SDDR llega a España

Frente al actual sistema de contenedores o SIG, el Sistema de Devolución, Depósito y Retorno (SDDR) terminaría con la actual ineficiencia y dispararía los niveles de reciclaje, según las entidades de consumidores. De hecho, algo se mueve ya en España en este sentido. Devolver a la tienda una botella de plástico de agua, una lata de refresco, un brik de zumo o una botella de cristal y recuperar el dinero previamente dejado como depósito podría ser una realidad en España en poco tiempo.

La enmienda a la Ley de Residuos que presentaron recientemente en el Parlamento los grupos de Unidas Podemos, En Común Podem y Galicia En Común y el Partido Socialista abre el camino para la llegada definitiva del Sistema de Depósito y Retorno (SDDR) a España, un sistema que se empleaba ya hace bastantes décadas de forma espontánea por parte de muchos comercios de alimentación.

«Se trata de un compromiso histórico del Gobierno ante las continuas reivindicaciones de la sociedad civil para poner fin al despilfarro de recursos que suponen los 35 millones de latas, botellas y briks que cada día se pierden en España y acaban en un vertedero, en una planta incineradora o abandonadas en nuestras calles, caminos, ríos y playas», declara en un comunicado la entidad Retorna, que promueve la implantación del SDDR en España.

La Ley de Residuos debe trasponer las nuevas directivas comunitarias, por lo que la apuesta por volver a vender las bebidas con depósito, recuperando y modernizando así el hábito de ‘devolver el casco’, pone a España al nivel de los países más comprometidos con la lucha contra los plásticos de un solo uso.

¿Cómo funciona?

El Sistema de Depósito, Devolución y Retorno consiste en dejar una pequeña cantidad económica (10-20 céntimos) cuando el cliente compra una bebida, que recupera en el momento de devolver el envase vacío a cualquier tienda o supermercado.

Foto: UNSPLASH

Cuarenta países y regiones del mundo ya venden las bebidas con depósito, con lo que se consigue recuperar una media del 90% de los envases de bebidas. En Portugal ya han legislado a favor de un Sistema de Depósito y se pondrá en marcha en breve. En total, hay diez países europeos que lo tienen implantado, pero muchos otros ya lo están aprobando.

Además, recuerdan desde la asociación Retorna, es una práctica que convive con cualquier otro sistema de gestión de residuos, ya que es complementaria con los contenedores de colores o el sistema puerta a puerta, que siguen ocupándose del resto de flujos de materiales.

La medida no tiene costes para la administración estatal ni autonómica y genera importantes ahorros a los ayuntamientos, ya que no tienen que gestionar la recogida, tratamiento y limpieza del 20% en volumen de los residuos municipales.

El comercio cobra por cada envase recuperado y decide si gestionar el retorno de latas, botellas y briks de manera automática, con una máquina, o manual. En Alemania, por ejemplo, el 80% de los puntos de retorno son manuales y el 20% automático.

En todo caso, no se trata de una tasa, impuesto o canon, sino de una fianza que se recupera una vez devuelto el envase a la tienda o supermercado, por lo que los precios no deben verse alterados.

El SDDR reduce en un 50% las emisiones de CO2 de la gestión de los residuos de envases de bebidas comparado con el sistema actual. Se hace un uso de la logística inversa: los camiones que reparten comida y bebida a las tiendas recogen los envases devueltos en vez de volver vacíos.

Exportación de residuos

Mientras tanto, un total de 61 organizaciones medioambientales, entre ellas Zero Waste Europe, así como la Oficina Europea de Medio Ambiente y 36 eurodiputados han pedido a la Comisión Europea, a través de un manifiesto, una normativa que prohíba la exportación de residuos generados dentro del territorio de la Unión Europea a terceros países.

«En Europa no nos interesa hacernos cargo de los residuos que no podemos reciclar, creamos demasiado plástico y no sabemos qué hacer con él y lo acabamos exportando», denuncia Joan Marc Simón, director de Zero Waste Europe. Solo en 2019, la UE exportó más de 1,7 millones de toneladas de plástico a terceros países en forma de residuos, principalmente a Turquía, Malasia y China, según datos de esta organización. El principal problema de ello es que esos residuos acaban a menudo en vertederos incontrolados de dichos países o directamente tirados en el medio natural.

Alemania fue en 2020 el Estado miembro que más residuos envió fuera de la UE, seguido de Países Bajos, Francia y Bélgica, mientras que España se colocó en la posición número 11 a nivel mundial.

«Básicamente nos lo sacamos de encima, es un colonialismo con residuos, porque estamos exportando la basura para no verla nosotros, pero tiene un impacto en el día a día de los países que la recibe», afirma Simón a los pies de la estatua de un dragón de tres metros escupiendo plástico que situaron a las puertas del edificio Berlaymont, sede de la Comisión Europea, para denunciar estas prácticas.

Al recibir el manifiesto de estos organismos y diputados, el comisario europeo de Medio Ambiente, Pesca y Océanos, Virginijus Sinkevicius, reconoció el importante reto al que se enfrenta la UE y aseveró que hay que pasar «a la acción real».

 

 


«El sistema de devolución es un gran ahorro para los ayuntamientos: hay menos recogida»

Entrevista a Miquel Roset, Director de la entidad ‘Retorna’

¿Qué es exactamente el sistema de retorno de envases?

Se trata de poder devolver las latas, las botellas y los briks a la tienda para evitar que, cada día en España, 35 millones de envases de bebidas se pierdan y acaben contaminando calles, caminos y playas o enterrados en un vertedero. El funcionamiento es sencillo, consiste en dejar una pequeña cantidad económica (10-20 céntimos) cuando compras una bebida, que recuperas en el momento de devolver el envase vacío a cualquier tienda o supermercado. Es una práctica muy fácil de incorporar y que nos va a ayudar a vivir en pueblos y ciudades mucho más limpios y saludables.

¿Tenéis datos de cómo funciona este sistema en Europa?

Es una versión moderna de lo que hacíamos antes, cuando devolvíamos el casco, y que ya funciona en más de 40 lugares de todo el mundo, como Alemania, los países escandinavos, Canadá o Croacia. En todos estos sitios se recupera más del 90% de todas las latas y botellas que, o bien se rellenan para ser reutilizadas, o bien se convierten en nuevos envases. La gente de estos países se siente orgullosa de devolver los envases de bebidas a la tienda porque enseguida ven que funciona, es transparente y se acaba con las latas, botellas y briks abandonados. En los próximos tres años, sólo en Europa once nuevos países (Escocia, Inglaterra, Irlanda, Portugal, Malta, Letonia, Bielorrusia, Eslovaquia, Rumanía, Turquía y Grecia) se sumarán a los diez que ya venden las bebidas con depósito.

«El sistema de devolución es un gran ahorro para los ayuntamientos: hay menos recogida»

¿Creéis que los españoles somos conscientes del impacto que produce tirar una botella de plástico a un monte, playa o, simplemente la acera?

Cada vez, las personas somos más conscientes de los daños que provoca la cultura del ‘usar y tirar’ que han impuesto las grandes marcas de bebida y los grandes supermercados. Es por ello que, tanto en España como en el resto del mundo, todas las encuestas que se han hecho han mostrado un apoyo de más del 80% de las personas a devolver latas, botellas y briks a la tienda para evitar que acaben abandonados.

¿Quién debe financiar la devolución de los envases?

Es una práctica que convive con cualquier otro sistema de gestión de residuos, ya que es complementaria con los contenedores de colores o el sistema puerta a puerta, que siguen ocupándose del resto de tipos de residuos. El Gobierno solo legisla y son las marcas de bebidas y las cadenas de supermercados las que deben gestionar el retorno de los envases. Para los gobiernos central y autonómicos, la devolución de los envases a la tienda no tiene ningún coste, y se generan ahorros a los ayuntamientos, ya que no tienen que gestionar la recogida, tratamiento y limpieza del 20% en volumen de los residuos municipales, que es lo que suponen las latas, las botellas y los briks.

¿No está el problema resuelto con las plantas de tratamiento?

Precisamente, el Sistema de Depósito y Retorno se debe poner en marcha para todos los envases de aguas, cervezas, refrescos y zumos, sea cual sea su material, porque son los envases que más se consumen fuera de casa y los más susceptibles de ser abandonados. Y es importante que incorpore tanto botellas de plástico, latas y también botellas de vidrio y briks, porque, si no, vamos a ver cómo los envases que no se vendan con el sistema de depósito van a seguir acabando en vertederos o tirados por el entorno.

¿Qué puede aportar este sistema al medio ambiente?

El principal beneficio es acabar con la contaminación que generan los 35 millones de latas, botellas y briks que cada día se pierden en España y no se pueden ni reutilizar ni reciclar. Cada semana entra en nuestro cuerpo el equivalente en plástico a una tarjeta de crédito, así que ni nuestra salud ni nuestro futuro puede seguir permitiéndose esta situación. Además, devolviendo latas y botellas a la tienda se reduce en un 50% las emisiones de CO2 relacionadas con la gestión de los residuos de envases de bebidas. Cuando se venden las bebidas con depósito, entra en escena la logística inversa, que consiste en que los camiones que reparten comida y bebida recogen los envases devueltos en tiendas y supermercados, en vez de marcharse de vacío.


1 comentario

  • Si ahora recogemos menos envases y una parte se exporta, cuando recojamos más que ocurrirá?
    En mi opinión la solución esta en fabricar los envases. Todos los envases con un material 100% reciclable.
    El vidrio y latas cumplen, pero los demas?