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marea negra

Así se prepara el operativo ante una posible marea negra

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través de la Dirección General de la Costa y el Mar, ha llevado a cabo un simulacro de lucha contra la contaminación causada por un eventual derrame en la costa de Suances (Cantabria) para comprobar la eficacia de los mecanismos de coordinación existentes en el Sistema Nacional de Respuesta, tanto en el subsistema marítimo como en el costero.

El ejercicio, desarrollado los días 27 y 28, se realizó en colaboración con las instituciones implicadas, incluyendo el Ayuntamiento de Suances. El objetivo de este operativo es evaluar la cooperación entre las diferentes Administraciones, Organismos, Instituciones y empresas ante un supuesto de contaminación que afectaría, en este caso, a la costa de Cantabria.

En el ejercicio se simuló un episodio de contaminación producido a consecuencia de un derrame de fuel-oil IFO 380 procedente de un buque a unas 6 millas al norte Comillas. El derrame figurado se produjo a través de una grieta en el costado del buque en directa correspondencia con un tanque de carga.

Por ello, se simuló la activación conjunta del Plan Marítimo Nacional y el Plan Territorial de Emergencias de Protección Civil de Cantabria (PLATERCANT) y se constituyó el órgano de coordinación que establece el Sistema Nacional de Respuesta, formado por la Administración del Estado y por tres representantes de la administración autonómica.

Un momento del simulacro. Foto: Miteco

Se trata del decimocuarto simulacro que se lleva a cabo por parte del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en el marco del Plan Estatal de Protección de la Ribera del Mar contra la Contaminación. Ningún español ha olvidado, casi 20 años después, el desastre del vertido provocado por el petrolero Prestige en las costas de Galicia en 2002.

Participaron más de 110 personas y se movilizaron distintos medios de respuesta: un helicóptero, un puesto de mando avanzado y un centro de recepción de fauna petroleada del Gobierno de Cantabria, la Salvamar Deneb del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, una embarcación del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, tres embarcaciones de Cruz Roja y material de lucha contra la contaminación en mar y costa como barreras cilíndricas y selladoras, instrumental de recogida y tanques de almacenamiento del MITECO.

El encuentro dividió en dos jornadas. La primera de ellas, que tuvo lugar en la Delegación del Gobierno, se centró en la realización de un ejercicio teórico de coordinación entre los distintos planes de contingencias que se activarían ante un evento de contaminación de estas características. El objetivo de esta actividad ha sido evaluar la cooperación operacional (capacidades de respuesta y materiales disponibles) entre las diferentes administraciones, organismos e instituciones ante un supuesto de contaminación costera.

La segunda jornada, que se desarrolló en la playa de Suances, consistió en un despliegue operativo, tanto en costa como en la mar, para formar a todo el personal que pudiera intervenir en caso de emergencia real.

Tareas de limpieza durante el derrame del ‘Prestige’. Foto: Efe

Como consecuencia de la gravedad del accidente, se lleva a cabo la hipotética activación del Plan Estatal de Protección de la Ribera del Mar, movilizándose los medios de respuesta que el MITECO dispone en la base de actuación rápida más próxima, situada en Pontevedra. También se simuló un incidente ocurrido durante las operaciones de limpieza y la consecuente evacuación de la persona herida por medio de helicóptero.

Prevenir otro ‘Prestige’

En la retina de todos los españoles todavía se almacenan las imágenes del desastre del Prestigue, el derrame de pretóleo en Galicia provocado por el hundimiento del petrolero Prestige. El accidente afectó a 2.000 kilómetros de costa española, francesa y portuguesa.

El 13 de noviembre de 2002, el petrolero Prestige se accidentó en una tormenta mientras transitaba cargado con 77 000 toneladas de fuel pesado frente a la costa de a Morte.

Los principales damnificados de los derrames de petróleo son la fauna y la flora del lugar. Los peces se envenenan al consumir presas con crudo y toda la cadena trófica queda afectada pudiendo afectar, incluso, al ser humano. Además, los hidrocarburos destruyen los huevos o producen crías con malformaciones.

Los moluscos bivalvos, en especial los que viven aferrados a las rocas, mueren por sofocación debido a la capa de petróleo. Estas manchas, además, obstruyen el paso de la luz, por lo que no permiten la fotosíntesis de las algas, alterando de forma importante el ecosistema submarino.

Las aves y mamíferos marinos se impregnan de petróleo y acaban muriendo, bien intoxicados o bien por hipotermia al quedar dañada la capa que les protege del frío. El vertido de crudo también produce daños notables en el paisaje costero, pero su carácter biodegradable permite que buena parte pueda ser retirado.

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