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Buscar la tumba de Gengis Kan podría ayudar a la supervivencia de los osos polares

Se han realizado exitosas pruebas para detectar guaridas de osos polares y contribuir a su supervivencia. La solución llega a través un instrumento que arqueólogos y científicos emplean para encontrar la tumba del líder mongol Gengis Kan. Este descubrimiento ha sido un rayo de luz en el horizonte de esta especie en peligro de extinción.

Tom Smith, profesor asociado de ciencias de la flora y la fauna en la Universidad Brigham Young (BYU) de Utah, junto al equipo de Polar Bears International (PBI), han realizado con éxito pruebas para detectar guaridas de osos polares y contribuir a su supervivencia.

Estos investigadores habían estado buscando una tecnología que detectara las madrigueras de los osos, que son muy difíciles de localizar. Y para ellos, encontrarlas es fundamental para que las crías tengan más posibilidades de sobrevivir en una especie que está en peligro de extinción.

Lo que no esperaban los expertos es la forma en la que descubrirían esta herramienta. La solución llegaría a través de un instrumento que arqueólogos y científicos emplean para encontrar la tumba del líder mongol, Gengis Kan.

La importancia de las guaridas ante la extinción de los osos polares

La construcción de sus guaridas o madrigueras es un periodo crítico para los osos polares. Durante meses, los vulnerables cachorros dependen de la leche de su madre y de la seguridad de su refugio para sobrevivir.

Pero a medida que los osos polares se adentran más en el interior debido al retroceso del hielo marino, las madres pueden verse obligadas a abandonar sus madrigueras al percibir peligro. De este modo, las posibilidades de supervivencia de los cachorros, débiles y aún sin desarrollar, que salen prematuramente a la nieve y el hielo, se reducen drásticamente.

Se cree que quedan menos de 26.000 osos polares en todo el mundo y se estima que algunas poblaciones, como la del sur del Mar de Beaufort, han disminuido un 40%. Por eso que cada guarida y cada oso cuentan.

Los científicos han dividido a la población total de osos polares en 19 unidades o subpoblaciones. De ellos, los últimos datos del Grupo de Especialistas en Osos Polares de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés) muestran que tres subpoblaciones están en declive, y se estima que existe un alto riesgo de disminución a futuro, debido al cambio climático.

Así que debido a la continua y potencial pérdida de su hábitat, como resultado del cambio climático, a partir de mayo de 2008 el oso polar fue considerado como especie amenazada. Algo que se podría empezar a revertir gracias a la aparición de una nueva tecnología.

Radar de apertura sintética

Tras conocer el proyecto para buscar la tumba de Kan y hablar con distintos ingenieros, el profesor Smith averiguó que utilizaban un radar de apertura sintética (SAR).

Este radar lo usan los militares para detectar campamentos, tanques y vehículos enemigos ocultos bajo el camuflaje. Además, se está estudiando como posible herramienta para encontrar supervivientes de avalanchas.

Porque el SAR detecta objetos a través de las ondas de radio. Los sensores recogen el eco de éstas para cartografiar una zona. El objetivo es encontrar la frecuencia adecuada entre la nieve para así detectar las madrigueras de los osos polares y protegerlos.

Entre 2014 y 2015 se realizaron con éxito pruebas piloto con SAR para encontrar guaridas simuladas de osos polares en la bahía de Prudhoe, en Alaska.

El proyecto fue resucitado el pasado marzo de 2021 en una meseta montañosa nevada en el bosque nacional Manti-La Sal de Utah.

Se instaló un dispositivo SAR en un Cessna O-2A Skymaster que voló a 900 metros de altura sobre los investigadores del PBI y los estudiantes de la BYU, que excavaban guaridas a un metro de profundidad bajo la nieve.

La tecnología actual para detectar guaridas son los sistemas FLIR, pero tienen una eficacia inferior al 50%. Pero el SAR ofrece un barrido más amplio y los datos del radar proporcionan localizaciones específicas, en lugar de una simple imagen.

Además, este radar funciona en condiciones adversas, mientras que el viento, la nieve, el hielo y la niebla pueden inutilizar el FLIR.

Por ello, la tecnología SAR ha sido un rayo de luz en el horizonte de estas futuras investigaciones sobre osos polares. Un nuevo descubrimiento al que ha contribuido, involuntariamente, el líder mongol, Gengis Kan.

¿Alguien no conoce a Gengis Kan?

Gengis Kan fue un guerrero y conquistador mongol que unificó a las tribus nómadas de esta etnia del norte de Asia. Fundó el primer Imperio mongol, considerado uno de los imperios más grandes de la historia en términos de expansión territorial.

Debido a una caída del caballo, Kan sufrió graves heridas que lo llevaron a la muerte en agosto de 1227.

Pero 800 años después todavía se desconoce el paradero de sus restos. En la actualidad, el hallazgo de la tumba perdida de Gengis Kan se ha convertido en uno de los grandes retos de la arqueología moderna.

Y aunque la ubicación siga siendo un secreto, lo insistente de la búsqueda no ha sido en vano, ya que una de las herramientas empleadas posibilita ahora un proyecto innovador que podría ayudar a proteger a los osos polares.

Futuros proyectos

Las recientes pruebas de SAR parecen prometedoras, por lo que es probable que la tecnología se teste en poco tiempo en guaridas reales de osos polares en Canadá o Noruega

También hay esperanzas de que pronto sea posible hacer estudios de osos polares desde satélites en el espacio. La idea es que estos satélites sobrevuelen el Ártico y permitan estudiar el número de osos polares y sus movimientos.

Otro proyecto para supervisar los movimientos de los osos polares se ha puesto en marcha con dispositivos de seguimiento temporal. PBI ha colaborado con la empresa 3M para desarrollar pequeños triángulos de bioplástico que se adhieren al pelaje del oso polar.

Este dispositivo puede soportar el frío extremo, la nieve, el hielo, el agua salada y el duro estilo de vida de los osos polares. Y cuando muda y la etiqueta se desprende con su pelo, los datos ya se han recogido por satélite.

Aún con todo, los expertos advierten que la solución al cambio climático y a la supervivencia de especies vulnerables no pasa por ninguna de estas tecnologías.

El verdadero cambio está en conseguir que la gente cambie su comportamiento, viva de forma más sostenible y reduzca su huella de carbono.

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Patricia Díaz

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