Verde y Azul

La fusión de los polos se acelera: el ártico ya ha perdido el área de cinco veces España

Desde 1978 los casquetes polares se reducen y disparan la subida del nivel del mar, además de amenazar las corrientes marinas. La comunidad científica prevé que en pocos años el Océano Glacial Ártico ya sea navegable. La Antártida ha perdido el equivalente a cuatro veces Francia

El deshielo de los polos se ha convertido en los últimos años en una de las grandes consecuencias del cambio climático, junto con el consiguiente aumento del nivel del mar. El conjunto de la Tierra se calienta, pero, sobre todo, lo hace el área de la Antártida. El océano que rodea al continente del Polo Sur se ha estado calentando más rápido que el resto de los océanos del mundo desde la década de 1950, a un ritmo de 0,17º C, mientras que el promedio mundial ha sido de 0,1º, según datos de Greenpeace y la Asociación Española de Geógrafos. El Polo Norte es el gran problema ambiental actual de nuestro hemisferio por los efectos atmosféricos, ecológicos y de geopolítica que puede generar a partir de ahora.

Desde 1978 ha perdido una extensión similar a cinco veces la de España y la comunidad científica alerta de que en pocos años se podría navegar por la banda circumpolar sin grandes problemas, abriendo así enormes y apetecibles posibilidades para el comercio mundial.

Nuestro planeta tiene cada vez menos hielo. Es uno de los efectos del proceso de calentamiento térmico por efecto invernadero de causa antrópica que cada vez menos mentes racionales se atreven a negar. Durante los últimos 30 años el área total de hielo marino ártico ha disminuido en verano, lo que demuestra que se ha establecido una tendencia estructural y no es un episodio pasajero.

Jorge Olcina, climatólogo y presidente de la Asociación Española de Geógrafos, advierte de que las masas de hielo de la Tierra muestran una preocupante tendencia a la reducción desde hace cuatro décadas. En 1978 comenzaron las observaciones mediante satélite para calibrar la extensión anual de cobertura helada en los dos polos. Desde entonces, se ha producido una reducción de superficie del Polo Norte, que ha pasado de 7,22 millones de kilómetros cuadrados en ese año a 4,68 millones en 2016.

Polo Sur, cambio de tendencia

El Polo Sur, en la Antártida, presenta un comportamiento distinto. Allí, curiosamente, hay sectores que han incrementado la superficie helada en las últimas décadas, si bien desde 2014 ha cambiado esta tendencia y ya se ha derretido el equivalente a cuatro veces el tamaño de Francia. «Estudios recientes señalan la existencia de flujos de fusión de hielo en capas subsuperficiales del hielo antártico que podrían dar lugar, en unos años, a un derretimiento acelerado. Por lo tanto, incertidumbre en lo que pueda pasar allí en las próximas décadas» advierte Olcina.

El deshielo de los casquetes polares como consecuencia del cambio climático provocará que gran cantidad del agua irrumpa en las corrientes oceánicas, cambie los niveles del calentamiento global y provoque un caos climático, según un nuevo modelo liderado por la Universidad de Victoria en Wellington, Nueva Zelanda, en el que han participado expertos de Canadá, Nueva Zelanda, Reino Unido, Alemania y Estados Unidos. Los investigadores combinaron simulaciones extremadamente detalladas de las complejas consecuencias de la fusión de los hielos polares en el clima terrestre, con observaciones por satélite de cambios recientes en las capas de hielo.

Efectos del derretimiento de Groenlandia

Por lo tanto, han podido predecir con gran precisión y fiabilidad lo que sucederá si las políticas actuales sobre el clima no cambian. El modelo simuló los efectos del deshielo de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida debido al aumento de las temperaturas, así como los patrones de circulación y de la temperatura de los océanos y el aire, si las políticas climáticas actuales se mantienen sin cambios.

Según esas simulaciones, el aumento más rápido del nivel del mar se producirá entre 2065 y 2075. La fusión de las capas de hielo alterará la temperatura del agua y los patrones de circulación del océano, lo que afectará a la temperatura del aire y creará un circuito de retroalimentación complejo que involucra hielo, océanos y aire. «El nivel del agua no se elevará como una bañera», advierte una de las autoras de esta investigación, Natalia Gómez. «En algunas partes del mundo, como en las islas del Pacífico, el aumento será significativo, mientras que cerca de las capas de hielo, el nivel del mar bajará», añade.

Sin embargo, el impacto de la fusión de las capas de hielo va más allá del nivel del mar. Al entrar en los océanos, como en el Atlántico norte, el agua de fusión más caliente y con diferente salinidad tendrá el efecto de debilitar las grandes corrientes oceánicas. Este será el caso de la Corriente del Golfo, que desplaza una gran masa de agua cálida procedente del golfo de México hacia el Atlántico Norte. Esta situación provocará temperaturas del aire más cálidas en el Ártico, el este de Canadá y en América Central, y más frías en el noroeste de Europa, al otro lado del Atlántico, creando así un caos climático.

El aumento más rápido del nivel del mar en el planeta se producirá entre los años 2065 y 2075, según los expertos

«Ya estamos viendo el aumento del nivel del mar debido al derretimiento de las capas de hielo, y esta subida del agua se ha acelerado en los últimos años. Además, los datos indican que esta tendencia continuará en cierta medida incluso si el clima de la Tierra se estabiliza. También muestran que si reducimos las emisiones significativamente, podremos limitar el impacto», señala el director de la investigación, Nick Golledge.

Según este investigador, si las políticas no cambian, veremos un calentamiento de tres o cuatro grados respecto a las temperaturas preindustriales y una gran cantidad de agua de deshielo de Groenlandia y la Antártida fluirá hacia todos los océanos. De acuerdo con estos modelos, este agua de fusión interrumpirá en gran medida las corrientes oceánicas. La afección sobre especies marinas puede ser también notable, especialmente para aquellas que utilizan estas corrientes para desplazarse de una parte a otra del planeta.

Circulación atmosférica

Por otra parte, hay indicios que alertan de la existencia de una relación entre la pérdida del manto de hielo ártico y el cambio en los patrones de circulación atmosférica, la circulación oceánica y los gradientes térmicos del hemisferio norte. Es difícil establecer qué efectos tendrán estos cambios, pero en aquellos años que han sido especialmente calurosos en el Ártico se han observado patrones meteorológicos anómalos.

Según se caliente el Ártico y retroceda el hielo, se acentuarán mecanismos de retroalimentación, como la liberación de los peligrosos gases de efecto invernadero de su largo almacenamiento en el permafrost (la capa de suelo permanentemente congelada), lo que provocará un aumento del cambio climático mundial.

Los efectos probablemente varíen según las zonas geográficas. Algunas sufrirán veranos más calurosos y secos, en otras serán más lluviosos y en otras los inviernos serán más fríos y habrá más tormentas. Es probable que el cambio en los patrones de circulación atmosférica, entre ellos el cambio en la trayectoria de la corriente del Golfo, contribuyan a estos cambios climáticos extremos. Los episodios meteorológicos extremos serán cada vez más comunes en el futuro: más probabilidad de sufrir olas de calor, inundaciones y tormentas muy intensas, según Jorge Olcina.

El oso polar podría perder el 30% de su población en los próximos 40 años

Los osos polares están viendo cómo se reduce su hábitat de forma progresiva
Iakov Filimonov/Shutterstock

Un estudio publicado en ‘Journal of Animal Ecology’ pone de manifiesto que la fusión de los polos está obligando a los osos polares a cambiar de dieta. Según dicho estudio, la retirada del hielo está afectando a las poblaciones de foca, que es una de las principales fuentes de alimentación del oso. Estos plantígrados, en cambio, son cada vez más frecuentes en lugares donde nidifican aves. Los huevos habrían pasado a formar parte de su alimentación. Los estudios indican que los ataques a nidos en el Ártico canadiense se han multiplicado por siete desde 1980. El eider común, el pato más grande y abundante del ártico, es la principal víctima: en algunas colonias y años, ha perdido hasta el 90% de sus huevos. La población del oso polar podría bajar un 30% en los próximos 40 años, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Francisco José Benito

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