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¿Por qué la cigüeña está abandonando el sur de España y se va al Cantábrico?

Pocos animales son tan respetados por el ser humano como la cigüeña blanca (Ciconia ciconia). Considerada un símbolo del mundo rural, es apreciada desde hace milenios, entre otras razones, porque en su dieta se incluyen ratas, ratones, topos, culebras, lombrices, langostas, sapos y un largo etcétera de especies que los humanos consideran dañinas. El calentamiento global y los cambios en las actividades agrícolas y en el manejo de los residuos están afectando a esta emblemática especie. Cada vez hay menos ejemplares en Andalucía y Extremadura (se registran fortísimos descensos en lugares como Sevilla, Cáceres o Badajoz). Y cada vez hay más en el País Vasco y Galicia.

La cigüeña blanca, hasta hace relativamente poco tiempo, solo aparecía en la Península Ibérica durante la época de reproducción, pues emigraba en los meses más fríos a África. Pero desde hace unos años se observa un creciente número de aves nativas invernantes, a las que se unen bastantes ejemplares centroeuropeos, que ya no cruzan el estrecho de Gibraltar.

Algunos expertos mantienen que, además del cambio climático, la proliferación de vertederos de basura favoreció durante las últimas décadas que cada vez más cigüeñas invernaran en España. Los basureros, en muchos casos, se convirtieron en fuente principal de alimento de la especie.

Pero, en los últimos años, las políticas de manejo de desperdicios (cierre de basureros e incremento del reciclaje) han provocado una menor presencia de residuos orgánicos en los vertederos, lo que está afectando de nuevo a las cigüeñas. De tal manera que la recuperación de la especie se está frenando. E incluso las poblaciones disminuyen en el sur de la Península.

La población invernante empieza a estabilizarse

La especie se distribuye por el norte de África, centro, suroeste y sureste de Europa, algunas regiones de Asia central y su extremo oriental. Durante la invernada, numerosos individuos se desplazan hasta el centro y sur de África y Asia meridional.

En España se reproduce, fundamentalmente, en la mitad occidental y el valle el Ebro.También cría en Galicia y País Vasco. Los ejemplares que en invierno no cruzan el estrecho de Gibraltar se reparten por sus áreas de cría o se congregan en grandes cantidades, sobre todo, en las marismas del Guadalquivir y los regadíos de las Vegas Altas del Guadiana.

La Península Ibérica es área de paso obligado para las cigüeñas originarias de Centroeuropa, la mayoría de las cuales cruza el Estrecho entre finales de agosto y septiembre (los ejemplares ibéricos lo hacen antes, en la primera quincena de agosto). Algunas cigüeñas llegan hasta Sudáfrica, donde se mezclan con las procedentes de Polonia, Rusia, Rumanía y las repúblicas bálticas.

En Europa hay entre 180.000 y 220.000 parejas reproductoras. La especie ha registrado un constante crecimiento en las últimas tres décadas, pero todavía no se ha recuperado del enorme retroceso anterior.

En España, el último censo de cigüeña invernante (2020), realizado por SEO/BirdLife, reveló que hay entre 36.217 y 37.556 ejemplares. Esta cifra confirma que la población de la especie, hasta hace poco en aumento, comienza a estabilizarse.

Es, de hecho, una cifra menor de la esperada, pues el crecimiento con respecto al censo de 2004 supone solo poco más de 5.000 ejemplares. Así que que la población no está creciendo como en las décadas anteriores. SEO/BirdLife cree que de nuevo la actividad humana está influyendo en esa dinámica.

Menos cigüeñas en el Sur, más en el Norte

Los resultados del censo muestran que disminuye el número de cigüeñas invernantes en Andalucía (15.972 ejemplares) y Extremadura (2.670). SEO/BirdLife resalta los fuertes descensos en las poblaciones de Sevilla (-63%), Cáceres (-82%) y Badajoz (-51%).

Por contra, la cigüeña empieza a extenderse por el Norte con crecimiento en las poblaciones de Cataluña –muy ligada a la alimentación en basureros–, Navarra, Castilla y León y Aragón. Y se observan pequeñas zonas de invernada en el País Vasco o Galicia. Hasta ahora casi todas las cigüeñas que no emigraban pasaban el invierno en Andalucía y Extremadura.

La influencia de los vertederos en la población de cigüeña se hace evidente en Madrid (5.253 ejemplares). La mayoría de los ejemplares observados realizan acopio de alimentos en los principales basureros de la comunidad. Y el cierre del de Alcalá de Henares ha provocado una importante disminución de la población local de la especie.

Foto: Unsplash

La transformación de antiguas áreas de regadío en cultivos superintensivos de olivo y almendro y la conversión de arrozales en parques y plantas fotovoltaicas también está provocando la disminución del número de cigüeñas en el sur de España, según SEO/BirdLife.

El último censo de parejas nidificantes en España data de 2004 (https://www.seo.org/wp-content/uploads/2012/04/4_ciguena_blanca1.pdf). Entonces se constató la presencia de 33.217 parejas reproductoras, lo que supone un incremento de casi el 500% respecto al mínimo histórico de la especie, registrado a comienzos de los años ochenta del siglo XX.

Las regiones que acogían hace 17 años un mayor número de parejas eran Castilla y León (12.017) y Extremadura (11.190). Muy por detrás se situaban Andalucía (3.409), Castilla-La Mancha (2.315), Madrid (1.221) y Aragón (1.205).

Primera cita de una pareja reproductora en Asturias

En 2004 se observo por primera vez una pareja reproductora en Asturias. No se constató presencia de la especie en Baleares, Canarias, Región de Murcia y Comunidad Valenciana. Durante la invernada en Europa permanecen un mínimo de 9.000 ejemplares. Este número va en aumento.

La cigüeña blanca puede llegar a medir hasta 110 centímetros y su envergadura puede rondar los 220 centímetros. Es un ave muy ligada al ser humano y a sus actividades productivas. Evita las áreas predominantemente forestales y las muy montañosas.

Foto: Unsplash

Se alimenta de grandes artrópodos –principalmente, saltamontes y escarabajos–, aunque en su dieta se incluye también gran variedad de invertebrados (en particular, lombrices de tierra) y vertebrados, como roedores, culebras, lagartijas, ranas, peces y pollos de otras aves, además de basura.

La puesta, entre marzo y abril, consta habitualmente de tres o cuatro huevos. La incubación se prolonga durante un mes y de ella se ocupan ambos sexos, aunque la hembra dedica más tiempo a la tarea, mientras el macho–al que está unida de por vida– le proporciona alimento. Los pollos se desarrollan en 54-68 días y son independientes en unos tres meses.

Las amenazas más importantes para la cigüeña blanca fueron los episodios de sequía en África, que provocaron el desplome de la población entre 1960 y 1990.

En España, las causas del declive fueron la pérdida de hábitats de alimentación como resultado de las transformaciones agrarias, el uso de pesticidas, la mortalidad por caza ilegal, los choques contra tendidos eléctricos, la eliminación de nidos y la pérdida de lugares de nidificación por restauración de edificios. La cigüeña blanca está considerada de ‘interés especial’ en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.

Foto principal: Cigüeñas en su nido. Foto: Unsplash

Ficha de la especie de SEO/BirdLife: https://seo.org/ave/ciguena-blanca/

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Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, Asturias; 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).

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