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Piden suspender la caza de aves acuáticas en Doñana por la sequía

La sequía está haciendo estragos en las marismas del Guadalquivir y su entorno. La falta de lluvias está afectando severamente a las aves invernales, especialmente a las acuáticas. Estas se ven obligadas a concentrarse en los escasos espacios en los que aún queda agua. Pero en esos rincones está permitida la caza. Esta situación ha llevado a las principales organizaciones conservacionistas españolas, WWF, SEO/BirdLife y Ecologistas en Acción, a unirse para reclamar a la Junta de Andalucía que prohiba de forma temporal la caza de aves acuáticas en la comarca de Doñana y el estuario del Guadalquivir.

Doñana está seca. Una década sin años húmedos y un acuífero sobreexplotado, unido a la falta de lluvias este otoño, ha propiciado que el humedal más importante de Europa no ofrezca el entorno adecuado para muchas de las especies que acuden a pasar la invernada. En especial, las aves acuáticas, que no pueden resguardarse en espacios vedados, como el parque nacional de Doñana por la falta de agua.

La temporada cinegética comenzó en Doñana el 14 de noviembre. No se ha tenido en cuenta la delicada situación del entorno.

Por ello, Ecologistas en Acción, SEO/BirdLife y WWF han enviado una carta a la consejera de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, Carmen Crespo, y a la directora general del Medio Natural, Biodiversidad y Espacios Protegidos, Araceli Cabello para solicitar formalmente que se aplique el artículo 55 de la Ley de la Flora y la Fauna Silvestres de Andalucía, que establece la prohibición de cazar  en “días de fortuna”, entre los que se encuentran aquellos provocados por la sequía.

Una sequía extraordinaria

Las organizaciones ecologistas resaltan que Doñana está viviendo una “extraordinaria sequía”. De hecho, el 80% del territorio de la cuenca del Guadalquivir fue declarado el pasado 2 de noviembre en “situación excepcional por sequía extraordinaria”.

Ejemplares de ánsar común. Foto: MichaelMaggs

Esto está provocando que no haya suficientes zonas inundadas en los espacios protegidos de Doñana y su entorno. De forma que las aves acuáticas se están viendo obligadas a concentrarse en lugares donde son legalmente cazables, como arrozales y balsas de riego, entre otros.

Las tres organizaciones conservacionistas han remitido también sendas cartas al presidente del Consejo de Participación del Espacio Natural Doñana, Miguel Delibes, y al director del Espacio Natural Doñana, Juan Pedro Castellanos, con el fin de que se sumen a su petición “en beneficio de la conservación de las especies acuáticas consideradas cinegéticas del entorno del espacio protegido”.

Ecologistas en Acción, SEO/BirdLife y WWF subrayan que España tiene “una enorme responsabilidad internacional” como zona de acogida de aves migratorias europeas. Y que Doñana se declaró parque nacional, entre otras razones, por su importancia como humedal de invernada de aves como la grulla común, la cigüeña negra o la garceta grande, dentro de las no cinegéticas, o el ánsar común, entre las cinegéticas.

“Estas especies emblemáticas de las marismas del Guadalquivir están vinculadas de forma vital a los humedales. Dependen de ellos para su alimentación, descanso y reproducción. Paran en Doñana en su viaje desde los países escandinavos, Holanda, Alemania, Polonia y la República Checa, por lo que la salud y el número de sus poblaciones dependen en gran medida de las condiciones que se encuentren en estas marismas”, resaltan las ONGs.

Especies en peligro crítico de extinción

A todo ello hay que sumar que los estudios de la Estación Biológica de Doñana, organismo dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), indican que la mitad de las aves amenazadas que invernan en ese paraje presentan “una tendencia de conservación negativa”.

Eso ocurre, por ejemplo, con la cerceta pardilla, en peligro crítico de extinción y que no se diferencia en sus rasgos y forma apenas de la cerceta común, o con el porrón pardo, que se puede dar por extinto a nivel local.

Las organizaciones consideran que las administraciones públicas deben ser capaces de “adaptar las vedas y  períodos de caza a los nuevos retos que plantea el cambio climático, como sequías prolongadas”.

Ejemplares de cerceta pardilla. Foto: S. Arroyo

Las ONGs resaltan que la prohibición de la caza tiene precedentes. En el año 1998, tras la catástrofe de Aznalcóllar, se aplicaron “días de fortuna” y se prohibió la caza en Doñana. La medida tiene “un carácter extraordinario y pretende fundamentalmente beneficiar a la propia actividad cinegética”, apuntan.

La catástrofe de Aznalcollar fue un desastre ecológico ocurrido el 25 de abril de 1988 por el vertido en Doñana de productos tóxicos, principalmente metales pesados, tras la rotura de una balsa minera. Los seis millones de metros cúbicos de lodos tóxicos afectaron a 4.634 hectáreas en el entorno del parque de Doñana.

Una biodiversidad única en Europa

Este espacio protegido es un mosaico de ecosistemas (playa, dunas, cotos, marisma…) que albergan una biodiversidad única en Europa. Destaca sobre todo la marisma, de extraordinaria importancia como lugar de paso, cría e invernada para miles de aves europeas y africanas.

En el parque nacional de Doñana viven especies únicas. Algunas de ellas están en serio peligro de extinción, como el águila imperial ibérica o el lince ibérico.

La superficie del parque nacional suma 54.252 hectáreas. La denominada zona periférica de protección, con 74,279 hectáreas, incluye tanto la zona periférica de protección del parque nacional como el territorio del parque natural colindante. El área de influencia socioeconómica alcanza las 200.602 hectáreas.

Doñana. Foto: WWF España

La Estación Biológica de Doñana, creada en 1965, es un instituto público de investigación perteneciente al área de Recursos Naturales del CSIC. Su misión fundamental es realizar una investigación multidisciplinar al más alto nivel, dirigida a la comprensión, desde un punto de vista evolutivo, de la forma en que se genera la biodiversidad, la forma en que se mantiene y deteriora, además de las consecuencias de su pérdida y de las posibilidades de su conservación y restauración. Inherente a todo ello, también promueve la transferencia del conocimiento a la sociedad.

Página web del MITECO sobre Doñana: https://www.miteco.gob.es/es/red-parques-nacionales/nuestros-parques/donana/

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Foto principal: Europa Press

Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, Asturias; 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).

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