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El río Palancia vuelve a llevar agua tras medio siglo seco

Un pequeño río de la Comunitat Valenciana acaba de resucitar. Se trata del Palancia, que gracias a un proyecto impulsado por la Administración en colaboración con entidades y particulares, ha permitido que el agua vuelva a discurrir por su cauce después de cincuenta años sin hacerlo.

La Confederación Hidrográfica del Júcar ha concluido los trabajos de restauración ambiental del río Palancia, en la Comunidad Valenciana, con la recuperación de 8,3 kilómetros del río por un canal de derivación de aguas, lo que ha permitido que el agua vuelva a discurrir por él después de medio siglo sin hacerlo.

Con esta recuperación se han podido restablecer los usos asociados al agua y recuperar sus valores medioambientales. Este cambio en el modelo de gestión respeta el regadío de la zona, no afecta a los recursos hídricos gestionados desde el Embalse del Regajo y permite el libre flujo de las aguas del Palancia por su cauce.

El río Palancia, en un tramo de su curso. Foto: CHJ

En cuanto al tramo de río, se ha comprobado que se trata de un río temporal, y por tanto su régimen hidrológico es cambiante, pudiendo encontrar diferentes tipologías de río (con caudal, pozas, o tramos secos) en función de la estación del año, del año hidrológico y del recorrido del río.

El río nace en el paraje denominado el Estrecho del Collao del Cascajar  de la Sierra del Toro, en el término municipal de El Toro, en Castellón, y desemboca entre los términos municipales de Sagunto y Canet de Berenguer, Valencia, tras 8,3 km de recorrido.

La superficie de la cuenca es de 910 km² y el caudal medio de 1,5 m³/s en la localidad de Viver. Debido a su alto valor ecológico, la cabecera del Río Palancia fue recogida en el inventario de riberas, márgenes y otros espacios hídricos de interés como espacio natural a proteger.

El curso alto del río mantiene un agua de gran pureza hasta la localidad de Bejís, pero a partir de esta localidad, los vertidos urbanos de diversas poblaciones como Teresa, Viver o Jerica empobrecen la calidad de las aguas.

Este curso de agua se encuentra muy aprovechado para el riego de campos de labor, hasta el punto que al pasar la localidad de Sot de Ferrer y, debido a la toma de agua de la acequia Mayor de Sagunto, hace que el cauce quede prácticamente seco. Este hecho provoca que, al pasar por Sagunto sea un río seco, hecho que aprovechó dicha localidad hace años para usar sus riberas como zonas de paseo y parques.

«Si tenemos en cuenta la situación de despoblación de las zonas rurales, es fácil comprender que las medidas que se adopten para la recuperación ecológica de los ríos deben venir consensuadas por los usuarios y población del territorio. Esto solo es posible con un cambio de mentalidad en la gestión del agua, no solo por parte de la Administración, sino de toda la sociedad», explica la Confederación Hidrográfica del Júcar.

El corto documental «Palancia, el renacer de un río» narra este proyecto de restauración ambiental, que da respuesta a un problema cuyo origen se remonta a principios de la década de los 70.

En la década de los 70, la Confederación Hidrográfica del Júcar ejecutó unas obras de derivación en el río Palancia entre los términos municipales de Viver y Jérica, en Castellón. Se construyó un canal paralelo al río, por donde circulaba el agua evitando la infiltración en el cauce y sorteando 8,3 kilómetros del río.

El objetivo era asegurar el abastecimiento de los pequeños regadíos de la zona y mejorar así el llenado de un embalse ubicado aguas abajo, evitando la infiltración del agua a los acuíferos de la zona. Finalizadas las obras, las aguas del Palancia fueron derivadas mayoritariamente por el canal, quedando el río seco de forma permanente.

En el año 2013, la ONG AEMS-Ríos con Vida puso de manifiesto esta situación y reclamó la recuperación del cauce que se había secado para devolverle sus características fluviales y recuperar su biodiversidad. Fue entonces cuando la Confederación Hidrográfica del Júcar dio comienzo a los trabajos de caracterización hidrogeológica con el objetivo de adoptar soluciones integradoras.

Finalmente, en el año 2019, la presidencia de la Confederación decidió iniciar un periodo de pruebas con el fin de modificar la gestión hidráulica del canal, trabajando de forma coordinada y colaborativa con todos los agentes afectados.

Desembocadura del río. Foto: Agencias

«Este documental -concluyen desde la Confederación- muestra cómo muchos de los problemas ambientales en la actualidad no son producto de una incompatibilidad entre usos y conservación, sino el resultado de una gestión obsoleta que debe adaptarse a las nuevas exigencias normativas y de la sociedad actual», señala este organismo hidrográfico.

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