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Miles de obstáculos artificiales alteran los ríos españoles

Unos 5.400 obstáculos de todo tipo (presas, barreras artificiales y otras construcciones, a veces abandonadas) obstaculizan alrededor de 17.000 kilómetros de ríos españoles, alterando así estos ecosistemas. Un informe de WWF señala que estas barreras fluviales provocan la migración de las especies autóctonas y la llegada de exóticas, además de deteriorar el arrastre de sedimentos hacia el litoral.

La definición más sencilla de un río podría limitarse a explicar que son lenguas de agua dulce que nacen en las zonas montañosas y van a morir al mar a través de sus desembocaduras. Sin embargo, su implicación va mucho más allá, son ecosistemas en movimiento cuya salud determina la supervivencia de la fauna y la flora autóctona que habita en ellos y cuyo caudal favorece los procesos de sedimentación que luchan contra la erosión costera.

Cuando se instala una presa, un embalse o cualquier otro tipo de barrera fluvial, el caudal del río se perturba, provocando la migración de las especies de peces locales, favoreciendo la prevalencia de las exóticas y reduciendo el arrastre de material sedimentario hacia el litoral.

Con el paso de los años, esas estructuras que antaño tenían una función de recolección del agua, de prevención de desbordamientos, de trasvases… acaban quedando obsoletas y, lejos de retirarse, son abandonadas a su suerte, dañando seriamente a los ríos y generando también un negativo impacto paisajístico  y visual en el medio natural.

Las presas bloquean el curso de los ríos. Foto: Agencias

Un estudio de World Wild Fund (WWF) apunta a que en España hay más de 17.000 kilómetros de ríos en esa situación, fragmentados por barreras fluviales, lo que nos convierte en uno de los países europeos con más obstrucciones, en concreto, unas 5.400 obstáculos que podrían demolerse.

Esas barreras suelen ubicarse en lugares “remotos y escasamente poblados” en las zonas altas de los ríos principales, por lo que alteran prácticamente todo el cauce. No obstante, algunas de esas barreras antiguas y en desuso se han ido eliminando en el pasado, según apuntan desde WWF, y otros proyectos de demolición están en desarrollo.

El caso de la presa de la Hoz Seca

En WWF ponen como ejemplo de “fragmentación ecológica” en España la presa de Hoz Seca (Guadalajara), en la cuenca alta del Tajo, al estar dividido por lo que definen como una “infranqueable barrera transversal” de más de cinco metros de altura que corresponde a una mini central hidroeléctrica (<1MW).

El embalse que genera esta barrera fluvial está actualmente “atascado”, con sedimentos finos que fluyen desde los afluentes y los barrancos cercanos. Esos sedimentos se depositan y acaban llenando y compactando el lecho del río, toda una amenaza para su hábitat béntico, es decir, todos aquellos organismos que viven en el fondo del ecosistema fluvial, sobre la superficie del sedimento o en las capas inferiores.

“El problema se ha acrecentado en los últimos años, debido a la reducción y los cambios en el patrón de las precipitaciones y las temperaturas causados por el cambio climático”, apunta el informe, que también señala como grandes contribuyentes a la afluencia de sedimentos finos las dos minas de caolín cercanas al río.

Presa de la Hoz Seca (Guadalajara). Foto: elbrilloenlamirada

“Su eliminación también contribuirá a compensar la erosión y sedimentación asociada de las actividades mineras cercanas, como la protección y restauración de la cubierta vegetal en las orillas del arroyos y afluentes”, añaden desde WWF.

La demolición de esta presa y las instalaciones hidroeléctricas permitirá recuperar la conectividad ecológica, una acción que liberaría más de 30 kilómetros de río. No obstante, también será necesario aplicar soluciones “basadas en la naturaleza” y que estén orientadas a la conservación y protección del río Hoz Seca.

Es más, las conclusiones de este estudio rechazan frontalmente soluciones a medias, es decir, que no contemplen la retirada total de las barreras como, por ejemplo, abrir un paso para los peces como intento de recuperar la conexión entre ambos tramos.

Insisten, por ello, en que la eliminación de las presas es la medida más “rápida, fácil y barata” de restaurar un río ya que, una vez se retira la infraestructura que obstaculiza el cauce, en cuestión de meses el río recupera su ritmo y mejora la salud del agua, la vegetación y los bosques aledaños. En resumen, «vuelven a funcionar los servicios ecosistémicos que un río en buen estado ecológico proporciona”.

Entorno europeo

A nivel europeo, se identifican 50.000 kilómetros de ríos segmentados a causa de más de 30.000 obstáculos que podrían eliminarse. Estas cifras superan la meta fijada en la Estrategia Europea de Biodiversidad para 2030 que habla de restaurar 25.000 kilómetros de ríos continentales, por lo que instan a la Comisión Europea a establecer unos objetivos “más ambiciosos” en la futura Ley de Restauración.

“Si queremos alcanzar los objetivos del Pacto Verde [Europeo], y un paisaje resiliente que permita a la naturaleza y a las personas adaptarse al cambio climático, tenemos que mirar a nuestros ríos y empezar a liberarlos de todos los obstáculos que se han acumulado en ellos durante el último siglo”, apremian desde World Wild Fund.

Fuente: https://www.wwf.es/informate/actualidad/?56800/Mas-de-17000-kilometros-de-rios-cortados-por-barreras-pueden-liberarse-en-Espana

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Ana I. Montañez

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