Verde y Azul

Macroflotas de arrastreros chinos destruyen los fondos marinos del planeta

Una verdadera plaga se extiende por los mares del mundo. Casi 17.000 pesqueros industriales chinos ejercen una presión brutal sobre las reservas de calamar y otras especies en puntos de todo el planeta, desde las islas Galápagos hasta Argentina, pasando por Corea del Norte. Macroflotas de hasta 300 arrastreros chinos invaden a menudo las aguas nacionales de muchos países, empleando sistemas ilegales y desactivando su sistema de localización. Esta situación, que además está sufragada económicamente por el Gobierno chino, amenaza los recursos pesqueros, pero también el futuro de muchas poblaciones locales que viven de la pesca.

Una inmensa flota de barcos (alrededor de 300 en ocasiones) cubre todo el horizonte. Son buques pesqueros industriales de gran tamaño, de hasta 80 metros de eslora, y con entre 30 y 40 tripulantes. Su aspecto destartalado, con los cascos herrumbrosos y faltos de cuidados delata su procedencia. Se trata de arrastreros chinos que aparecen en numerosas partes del mundo para realizar ingentes capturas de pescado, tanto para ser directamente consumido como para elaborar harinas de pescado con las que abastecer a las piscifactorías.

Estas macroflotas han aparecido estos últimos meses frente a las costas argentinas, aunque son habituales en otros puntos de Latinoamérica, en países asiáticos y en muchos otros puntos del globo. Constituyen una grave amenaza para los recursos pesqueros, porque semejante cantidad de barcos ejerce una presión brutal sobre los mismos, y además, actúan a menudo al margen de la ley.

Estas flotas invaden a veces aguas de países en las que no pueden entrar, y por ello ha habido casos en que buques de guerra han tenido que abrir fuego contra ellos, o han sido arrestados. También suelen capturar especies protegidas, como sucedió recientmente en las Islas Galápagos (Ecuador), donde uno de estos barcos fue apresado cargado de especies protegidas.

Buques pesqueros chinos en el litoral andino. Foto: Agencias

“El impacto ambiental de estos barcos es terrible. No tienen ningún control sobre la cantidad de ejemplares que capturan ni de los residuos tóxicos que lanzan al mar”, según explica Milko Schvartzman, especialista argentino en conservación marina.

Los buques chinos que acuden al Atlántico Sur en grandes cantidades van en busca, sobre todo del calamar, que es la especie más importante en la cadena alimentaria después del plancton, recuerdan los expertos.

“Un tercio de las poblaciones mundiales de peces ya se encuentra en un estado insostenible. No queremos que el calamar se convierta en una más”, señala, por su parte, César Astete, directivo de la ONG Oceana Chile.

Pero no son sólo los problemas ambientales lo que preocupa a los expertos. La propia economía de la región está amenazada: “Ellos compiten en los mismos mercados sin pagar impuestos, con combustible subsidiado y con mano de obra esclava”, según Schvartzaman. Y es que en estos buques, casi todos los tripulantes son filipinos, coreanos, indonesios… y únicamente el patrón suele ser chino.

El propio gobierno chino ayuda a estos barcos, porque les ayuda a cubrir los costes de motores nuevos, reparación de cascos, barcos de seguridad armados y buques médicos. Los expertos aseguran que mientras las flotas reciban ayuda financiera de este tipo por parte del Gobierno chino, la pesca sostenible será imposible.

Un militar chileno apunta hacia un pesquero chino. Foto: Agencias

“Para decirlo sin rodeos, esto es como pagar a ladrones para que roben en la casa del vecino”, señaló el enviado especial de Naciones Unidas para el Océano Peter Thomson, refiriéndose a estos subsidios públicos.

La verdadera dimensión de la flota

¿Cuántos barcos hay de este tipo faenando en el mundo? El gobierno chino asegura que tiene aproximadamente 2.600 de estos pesqueros industriales en aguas distantes, lo que ya de por sí supondría una flota más grande que la que tienen en conjunto Taiwán, Japón, Corea del Sur y España.

Sin embargo, un reciente estudio independiente sobre las dimensiones de la flota pequera china en el exterior demuestra que esos 2.600 buques son solo una pequeña parte de la realidad. Lo cierto es que China tiene desplegados casi 17.000 barcos de este tipo.

Así lo demuestra un estudio hecho público hace ahora un año por parte de Overseas Development Institute de Londres. Eso hace que el impacto de la sobrepesca china en el mundo sea mucho mayor de lo que se suponía.

Además, “el tipo de pesquero más frecuente en esta flota es el arrastrero”. “La mayoría de estos arrastreros chinos pueden practicar la pesca de arrastre de fondo, que es la técnica de pesca más dañina que existe”, según afirma el estudio. Este sistema de pesca arrasa literalmente el fondo marino y es totalmente indiscriminado, al atrapar a todo tipo de especies, no solo las que deliberadamente van a buscarse.

La investigadora del Overseas Developtment Institute Miren Gutiérrez señala que la mitad de los boques sospechosos de estar involucrados en pesca ilegal, no declarada o no reglamentada “son propiedad de un puñado de compañías, y también varias de ellas son empresas paraestatales”.

Aparte del daño ambiental y el perjuicio a las economías locales, las macroflotas pesqueras chinas vulneran también la soberanía de los países. “Cuando no hay vigilancia o presencia militar en la zona, estos barcos realizan pesca ilegal en la zona económica exclusiva (ZEE)”, donde no pueden penetrar buques extranjeros, afirma el experto Milko Schvartzman. “Y el Estado chino, aun sabiendo que lo hacen, no los sanciona”, añade.

Estos buques a menudo no pueden ser detectados por los sistemas habituales de monitoreo porque desconectan el sistema de identificación automática (AIS, en inglés) que llevan todos los barcos. “De los 300 barcos chinos [que puede haber trabajando simultáneamente en un lugar], hay momentos en que solo 140 o 200 transmiten la señal. Algunos no la transmiten nunca. Otros transmiten y luego apagan el AIS por una semana”, explica.

También pueden manipular el GPS y enviar señales falsas. “Detecté el caso de un barco que, mientras estaba en la zona de Galápagos, transmitía su AIS en una posición del Polo Sur”, añade Schvartzman en declaraciones efectuadas a la prensa argentina.

Quieren crear sus propios puertos

La flota china aparece todos los años en Sudamérica. Unos se quedan frente a Argentina y otros continúan más allá. A partir de mayo los barcos comienzan a cruzar el Estrecho de Magallanes hacia el Océano Pacífico. Una vez allí las naves navegan hasta el límite el mar peruano, donde se detienen un tiempo para pescar calamar. Luego se trasladan a Galápagos.

Flota china en Perú. Foto: Agencias

El temor que expresaba recientemente el diario peruano El Comercio es que los chinos puedan tener ahora su propio puerto en la región. Actualmente, el puerto de Montevideo es la principal base logística de la flota china en el continente americano. Sin embargo, tener un puerto de Patagonia para reparar barcos o reabastecerse de alimentos les permitiría acortar el viaje y reducir costes.

Desde 2019 las empresas chinas tienen sus ojos puestos en el astillero de Comodoro Rivadavia. Si allí se llega a implantar un puerto, “estarían circulando cientos de barcos chinos por el mar argentino y sería imposible de controlar”, según Chvartzman. Para los empresarios de la pesca del calamar de este país, eso “sería el principio del fin para la flota nacional”, según su presidente, Juan Redini.

También en Corea del Norte

Ian Urbina ha relatado en Diario Libre, de República Dominicana, que la presencia de macroflotas de arrastreros chinos se produce también en Asia. “El reciente descubrimiento de los casi 800 buques de arrastre chinos que pescan ilegalmente en aguas norcoreanas aporta una nueva perspectiva sobre la desaparición de más del 70% de la población de calamares en el Mar del Japón”, explica.

El propio periodista, a bordo de un barco pesquero surcoreano, tuvo oportunidad de contemplar en 2019 cómo dos docenas de buques chinos penetraban en aguas norcoreanas en fila india, enarbolando la bandera china y sin que ninguna tuviera su sistema de localización activado.

Se trata, en definitiva, de un problema creciente que va consolidándose mientras el Gobierno de China elude dar explicaciones y se limita sistemáticamente a reafirmar su compromiso en contra de la pesca ilegal.

Informe sobre la flota pesquera china: https://cdn.odi.org/media/documents/chinesedistantwaterfishing_web.pdf

Artículo en Diario Libre de República Dominicana: https://www.diariolibre.com/actualidad/medioambiente/el-dominio-pesquero-mundial-de-china-BF21065253

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Joan Lluís Ferrer

Joan Lluís Ferrer Colomar (Ibiza, 1967) es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco (UPV-EHU). Desde 1988 ha ejercido el periodismo en prensa, radio y televisión en Bilbao, Catalunya y Baleares. Especializado en información ambiental, desde 2019 coordina la sección Crisis Climática en los periódicos de Prensa Ibérica. Desde 2020 dirige Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta.

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