Verde y Azul

Los ecologistas proponen una transición verde para un nuevo turismo en España

Greenpeace, WWF, Ecologistas en Acción, SEO/BirdLife, Amigos de la Tierra y Comisiones Obreras reniegan de la masificación y plantean atraer visitantes sobre la base del respeto al territorio y al patrimonio cultural y natural

El turismo es un gran invento, decía el título de la exitosa película de Paco Martínez Soria. Pero también genera muchos problemas: estacionalidad, precariedad laboral, masificación, impacto ambiental, especulación urbanística, consumo desmesurado de suelo… Las cinco grandes organizaciones ecologistas españolas –Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF– y Comisiones Obreras (CC OO) han decidido unir sus fuerzas en favor del inicio de una “transición justa” que ponga límites a la oferta turística en las áreas saturadas y que tenga en cuenta la capacidad real de acogida de cada zona, dando prioridad a la conservación del patrimonio natural y a las condiciones de vida de los residentes.

CC OO y los colectivos ecologistas han analizado la “extrema vulnerabilidad del sector turístico”, que a su juicio genera “mucho empleo pero con una elevada temporalidad y precariedad”. Apuestan por evitar esa dependencia y avanzar hacia un modelo productivo basado “en el desarrollo tecnológico e industrial y en las actividades dirigidas a la descarbonización de la economía y a la potenciación de los servicios públicos ligados a la sanidad y los cuidados”. Y para dar ese giro de 180 grados al sector quieren aprovechar el desplome del turismo a causa de la pandemia, que ha provocado una brutal caída del número de visitantes en España.

Masificación turística en las Ramblas de Barcelona.

Tener en cuenta la capacidad de acogida del territorio

Esa transición sería “especialmente importante” en las zonas de turismo de sol y playa, masificadas y muy dependientes de este sector (y que por ello están sufriendo un impacto brutal en sus economías a causa de la pandemia de covid-19). Según las entidades ecologistas, ya no cabe apostar por el desarrollo de nuevas infraestructuras que prolonguen ese modelo, surgido del desarrollismo de los años sesenta del siglo pasado. Su propuesta: considerar la capacidad de acogida turística de cada territorio en relación con los límites que impone el patrimonio natural y las condiciones de vida de los residentes.

El objetivo ha de ser conseguir un sector turístico “sostenible ambientalmente, diversificado y resiliente”, con especial atención a “la calidad del empleo, el respeto al territorio y a la biodiversidad y la reducción de emisiones”. Y para ello CC OO y los conservacionistas plantean la necesidad de una “transición justa”, y de apoyo económico público para que las áreas saturadas reorienten su modelo productivo, promoviendo “la industria limpia, las energías renovables, la economía circular, la bioeconomía, los servicios sociosanitarios y los sectores primarios basados en sus recursos autóctonos como la agroecología, la ganadería extensiva o la actividad forestal sostenible”.

El modelo turístico español actual, según las cinco grandes organizaciones ecologistas y CC OO, tiene importantes impactos territoriales yambientales, por el elevado uso de agua, su afección a la biodiversidad y su alto consumo energético. Un informe del Foro Económico Mundial sobre competitividad turística ha señalado que España ocupa el segundo puesto en infraestructuras turísticas y el noveno en recursos naturales, en gran parte por su gran diversidad de espacios naturales, pero está en el puesto 31 en sostenibilidad ambiental.

Pese a su gran importancia económica y social (suponía antes de la pandemia,en 2019, el 15 % del PIB y el 14,3 % del empleo, con 2.830.000 trabajadores) presenta una elevada tasa de temporalidad, del 36 %, y una gran vulnerabilidad para la economía y el empleo, porque está sujeta a múltiples factores externos (geopolíticos, sanitarios…) y porque genera un empleo “precario y muy estacional”, apuntan estas organizaciones.

“Sin perjudicar a los trabajadores”

Pero esa transformación del sector turístico debe realizarse “sin perjudicar a los trabajadores del sector y a los territorios concernidos por loscambios”. Y, a la vez, propiciando un cambio del modelo de consumo, de transporte, industrial, agroalimentario y energético. Para conseguirlo, CC OO y las organizaciones ecologistas han formulado algunas propuestas.

El primer paso, señalan, ha de ser dejar de apostar por un modelo turístico basado en la destrucción de territorios, el impacto sobre la costa y el elevado consumo energético. Traducido: no a más dinero público para infraestructuras como puertos deportivos, campos de golf, ampliaciones portuarias para recibir cruceros y de estaciones de esquí, aeropuertos, viales de alta capacidad… No también a las urbanizaciones de segunda residencia, especialmente en zonas de costa o de montaña. Y no a la excesiva especialización turística de los centros urbanos, que conduce a la subida del precio de la vivienda y al desplazamiento de los residentes a otros barrios. Para ello proponen limitar los pisos turísticos y la apertura de nuevas instalaciones de hostelería.

Costa edificada en Orihuela, en la Comunidad Valenciana

En segundo lugar, abogan por un “turismo de interior y proximidad diversificado, menos dependiente de la aviación, y relacionado con elpatrimonio cultural y artístico, el deporte al aire libre sostenible o el turismo de naturaleza con limitaciones ambientales”. También por el turismo social y rural, con estancias más prolongadas. Un turismo, apuntan, de baja incidencia, que podría ayudar a reactivar “las zonas rurales y la España vaciada”, pero siempre que la economía de esas zonas siga teniendo su base en el sector primario y en microempresas.

Reconvertir zonas saturadas

Finalmente, plantean la necesidad de impulsar una reconversión del sector en las zonas turísticas saturadas y altamente dependientes del turismo internacional, fundamentalmente Baleares, Canarias y la costamediterránea. Propiciando la reconversión de algunas infraestructuras para darles otro uso más social o ambiental, la rehabilitación energética de los hoteles, la limitación de las prácticas turísticas agresivas con los espacios naturales y el uso del transporte público y de vehículos sostenibles.

El turismo rural e interior es una alternativa sostenible

Más propuestas: poner límites al número de camas, redimensionar la oferta a la baja, abrir un debate hacia una regulación de la capacidad de acogida turística de cada territorio y aplicar «tasas turísticas para la sostenibilidad», destinando el dinero recaudado a la consecución de un modelo turístico sostenible y al cuidado del entorno ambiental y territorial, del capital humano del sector y del interés general del conjunto de la ciudadanía.

Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, Asturias; 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).

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