Verde y Azul

Ley de residuos: un nuevo golpe a los plásticos desechables

La nueva norma, que se aprobará este año, recorta drásticamente los utensilios de usar y tirar, pero sigue sin implantar el sistema de retorno de envases

Después del tímido paso en la lucha contra el plástico que el país dio en 2018 con el cobro de las bolsas en cualquier punto de venta, 2021 viene a dar un nuevo envite a los polímeros mediante la Ley de Residuos y Suelos Contaminados, impulsada por el Ministerio de Transición Ecológica.

El anteproyecto de Ley se encuentra ahora en plena tramitación tras pasar por el Consejo de Ministros y espera aprobarse a principios de este año. Con esta nueva norma, se deroga la Ley de Residuos de 2011 y traspone dos directivas comunitarias dos directivas europeas, una sobre la gestión de residuos y otra sobre la reducción de los plásticos.

A través de este nuevo texto jurídico, España busca cumplir con los objetivos marcados en Europa para reducir los niveles de contaminación de sus estados miembros y el impacto de sus residuos en el medio ambiente. Aunque es una norma que se marca márgenes de adaptación de años e incluso décadas, empezará a activar los primeros cambios este mismo año.

Un cangrejo atrapado en un vaso de plástico, en el mar de Filipinas. Foto: Greenpeace

A partir del 3 de julio, quedará prohibida la comercialización de una serie de productos plásticos de usar y tirar. Estos son: los bastoncillos de algodón sanitarios, cubiertos, platos, pajitas, agitadores de bebidas, palos destinados a sostener globos y los recipientes de poliestireno expandido (por ejemplo, las bandejas de corcho blanco usadas para la carne, el pescado o incluso las verduras).

Además, serán denegados los productos fabricados con plástico oxodegradable, esto es, aquel que tiende a descomponerse en pequeñas partículas imperceptibles para el ser humano, pero nocivas para la salud y el medioambiente. De la misma forma, se vetarán los productos cosméticos y detergentes con microplásticos  en su composición “añadidos intencionadamente”, según reza el anteproyecto.

Esta será la primera actuación de la Ley de Residuos durante este año y que precede a una serie de iniciativas que se desarrollarán en los años posteriores.

A partir del 1 de enero de 2023, se suprimirá la distribución gratuita de los vasos destinados a bebidas para llevar, sus tapas y tapones así como los recipientes, con o sin tapa, pensados para el destinados al “consumo inmediato, in situ o para llevar” y que no necesita “preparación posterior, como cocinar, hervir o calentar”.

Un bastoncito higiénico, con un caballito de mar. Foto: nationalgeographic

Por ello, el Ministerio de Transición Ecológica ha incluido la creación de un impuesto especial para envases de plástico no reutilizable, de carácter indirecto y que gravará 0,45 euros por cada kilo de plástico.

Esta ley se marca el objetivo de reducir estos plásticos un 50% en 2026 (con respecto a 2022) y en 2030, del 70%, también con respecto a 2022.

Límites al agua envasada

En la línea de reducir el plástico desechable a su mínima expresión, la nueva Ley de Residuos contempla obligaciones para las administraciones públicas, la hostelería y la restauración con respecto a la preferencia del agua no envasada en detrimento de la embotellada.

En el primer caso, las dependencias públicas deberán contar con fuentes de agua potable que «garanticen la higiene y la seguridad alimentaria” y deberán suministrar agua en envases reutilizables, eso sí, “sin perjuicio de que en los centros sanitarios y educativos se permita la comercialización en envases de un solo uso”.

En el caso del gremio hostelero, deberá ofrecer la “posibilidad de consumo de agua no envasada de manera gratuita y complementaria a la oferta del mismo establecimiento siempre que el ayuntamiento o la empresa suministradora del agua garantice que es apta para el consumo humano”.

A partir de este año, también quedará prohibida la destrucción de excedentes de productos no perecederos como textiles, juguetes, aparatos eléctricos, siempre que no deban destruirse conforme a otra normativa.

Por último, otra de las novedades incluidas en este texto jurídico es el establecimiento de calendarios para reducir el peso de los residuos generados. Así en 2025, la producción de residuos deberá reducirse un 13% y en 2030 un 15% con respecto a 2010.

Playa atestada de plásticos. Foto: Greenpeace

Una ley “laxa”: no hay retorno de envases

Para Greenpeace, la nueva Ley de Residuos y Suelos Contaminados, tras consultar su anteproyecto, es un texto “poco ambicioso y laxo”, porque se limita a trasponer las directivas europeas y no profundiza en la erradicación de los envases de usar y tirar.

“Habla con poca ambición de la reducción [de residuos]. No abarca nada de obligatoriedad ni de tasas obligatorias de la segunda de las “R”, que es clave, la reutilización. Esto es un problema, si no tenemos tasas de reutilización, poco vamos a poder hacer”, explica Julio Barea, director de campañas de Greenpeace a Verde y Azul.

Barea critica también que la ley no acabe tajantemente con los envases de usar y tirar, mediante sistemas de retorno de envases o un impuesto al plástico más contundente. “Necesitamos una devolución y retorno de envases, no solo para reciclar, sino para poder reutilizar masivamente”, añade el portavoz de Greenpeace. “No puede haber envases de usar y tirar. Con la ley no se llega”.

Ana I. Montañez

2 comentarios

  • No habrá un sistema efectivo de resíduos en España, hasta que ECOENVES no desaparezca como principal responsable de los mismos. Como la mayoría sabrán, ECOENVES es una empresa privada que gestionan los mayores productores de envases plásticos del mercado, o lo que es lo mismo, ponemos al Matadero a cuidar de la salud de las vacas. Es uno de los motivos principales por lo que las máquinas de retorno de envases por vales, dinero, descuentos, no se instale de forma masiva en nuestro país. Actualmente, el sistema de recogida de residuos a nivel nacional, exceptuando casos puntuales y valientes, es un FRACASO.

  • De acuerdo con cobrar por los envases, ya sea botellas o latas. Es una manera de contribuir con el medio ambiente. Queda por resolver las miles de bolsas de plástico y otros productos que no son biodegradable. Una solución barata y sana sería utilizar fibras de cáñamo. La producción tendría que estar controlada para evitar deslices pero es posible.

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