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orcas de Gibraltar

Las orcas de Gibraltar se extinguen: quedan menos de 40 ejemplares

Los cetáceos siguen en peligro en España y en Europa, a pesar de las normativas existentes y pese a las continuas declaraciones políticas a favor de estas especies. Baste una cifra: solo entre 2010 y 2020 se mataron a más de 50.000 ballenas, delfines y marsopas por parte de Groenlandia, Islandia, Noruega e Islas Feroe. Además, las orcas de Gibraltar se encuentran en situación crítica.

Estas cifras, dadas a conocer por la entidad Ocean Care en su informe ‘Bajo presión. La necesidad de proteger las ballenas y delfines en aguas europeas’, pone de manifiesto una realidad inquietante. La variedad de amenazas que planea sobre estos mamíferos marinos es enorme: la pesca (tanto deliberada como accidental), la contaminación del mar por productos químicos o plásticos, el ruido submarino, las colisiones con barcos y el cambio climático, entre otros muchos.

Un ejemplo de esta situación lo constituye la población de orcas (Orcinus orca) que habita en el Estrecho de Gibraltar. Recientemente ha sido reconocido por los científicos como un grupo diferenciado, por las características específicas que han desarrollado estos individuos. En la actualidad, quedan menos de 40 ejemplares, lo que aboca a esta población a una pronta desaparición si no se actúa rápidamente.

De hecho, nada más comprobarse que estas orcas de Gibraltar forman un grupo con características propias (por ejemplo, en la forma de comunicarse, que es diferente de la de otras orcas de la misma especie), ya fue catalogada como en peligro crítico de extinción.

“Podemos acabar perdiendo para siempre esta población, que por cierto, no es una especie nada abundante en el Mediterráneo”, señala el portavoz de Ocean Care, Carlos Bravo, quien atribuye esta situación a la presión que ejerce la pesca sobre las orcas, su principal enemigo.

“Pero también hay otros factores que las amenazan, como es el tráfico marítimo que se registra en un lugar con tanta intensidad de barcos”, añade. Este hecho aumenta sustancialmente el riesgo de colisión y el ruido submarino, así como los vertidos de sustancias químicas.

Los 40 ejemplares que, a lo sumo, quedan en el Estrecho de Gibraltar rondan ya lo que los científicos consideran como población mínima viable, es decir, el umbral por debajo del cual una especie entra ya “en espiral de extinción”, cosa que sucede “cuando cada vez se aportan menos individuos nuevos” que permitan asegurar la continuidad de una determinada población.

“Las orcas de Gibraltar son de la misma especie que las de otras zonas, pero han desarrollado una especie de ‘cultura’ y lenguaje propios y diferentes a los de las demás orcas”, señala Bravo.

Miles de cetáceos mueren todos los años

Ocean Care afirma que el problema para el conjunto de los cetáceos europeos reside en la yuxtaposición de diferentes amenazas. Una de ellas son las capturas accidentales, es decir, no deseadas, durante las operaciones de pesca. “Miles de cetáceos mueren en las redes de pesca legales e ilegales en todas las aguas europeas cada año”, afirma el informe ‘Bajo presión’ que acaba de hacerse público.

El caso de las redes de arrastre, “que pueden tener kilómetros de largo atrapan todo tipo de especies, sin distinción” y, además, aquellas artes de pesca que quedan abandonadas en el fondo del mar “siguen capturando peces durante décadas, causándoles una muerte lenta y dolorosa”, señala la organización.

Ejemplar de orca. Fuente: Agencias

La entidad pide un acuerdo mundial para reducir drásticamente la cantidad de plásticos que terminan en los mares, sobre todo en el Mediterráneo, que se ha convertido ya formalmente en “zona de gran acumulación”, pues hay una cantidad comparable de microplástico y plancton, lo que ocasiona graves daños a la fauna marina.

Asimismo, el informe destaca “los beneficios” que conllevan las Áreas Marinas Protegidas para la conservación de los cetáceos, pero advierte de que es necesario elegir bien su ubicación para que realmente sirvan para proteger a estas especies de mamíferos, cosa que, asegura el documento, no siempre sucede.

“A pesar de ser objeto de marcos jurídicos amplios y avanzados, y de figurar entre las especies silvestres más protegidas ‘sobre el papel’, es necesario cumplir la legislación y las disposiciones existentes”, añade Ocean Care.

Propuestas para salvaguardar los cetáceos europeos:

-Dictar leyes que den a los cetáceos el máximo nivel de protección.

-Todas las Áreas Marinas Protegidas deben contar con un plan de gestión eficaz.

Prohibir la captura deliberada de todas las especies de cetáceos en los países europeos.

-Prohibir las artes de pesca que causan una mortalidad significativa de cetáceos.

-Prohibir las actividades de extracción de petróleo y gas en aguas europeas.

-Limitar la velocidad de navegación en los buques para reducir la gravedad de las colisiones y el ruido submarino.

-Adoptar un tratado mundial sobre el plástico que frene en seco su vertido al mar.

-Regular las excursiones de observación de cetáceos para evitar molestias a los animales.

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Joan Lluís Ferrer