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Las diez claves (y las cinco carencias) de la nueva Ley de Residuos de España

Cada año, España produce nada menos que 135 millones de toneladas de residuos, y de esa cantidad solo se recicla menos de la mitad, porque el otro 50% va a parar a los vertederos. Además, la reducción de residuos sigue siendo una asignatura pendiente, pues cada español sigue generando cada año más basura que el anterior, en vez de menos. Estos datos demuestran la especial importancia que tendrá la Ley de Residuos y Suelos Contaminados. Se trata de la segunda normativa ‘estrella’ del Ministerio de Transición Ecológica, después de la de Cambio Climático, recientemente aprobada.

El anteproyecto de ley, aprobado hoy mismo por el Gobierno, se remite ahora a las Cortes para su aprobación definitiva. Pero ¿cuál es el contenido de la nueva norma? Se trata de un texto gran complejidad, pero aquí te ofrecemos un pequeño extracto con algunos de sus artículos más relevantes.

1.Se prohíbe una gran cantidad de plásticos de un solo uso

Con la aprobación de la ley, quedará prohibida la introducción en el mercado de pajitas, cubiertos, agitadores de bebidas, palitos para sujetar globos, recipientes y vasos para alimentos y bebidas hechos de poliestireno expandido, incluidos sus tapones y tapas, o cualquier producto fabricado con plástico oxodegradable, así como cosméticos y detergentes que contengan microplásticos añadidos.

2.Se implantan nuevas fracciones de recogida separada

Se establece un calendario concreto para recoger de forma separada nuevas fracciones de residuos, como biorresiduos (restos de jardinería y de cocina), textiles, domésticos peligrosos (pinturas, ácidos, baterías…), aceites de cocina usados y voluminosos. Algunas de estas nuevas fracciones deberán implantarse ya desde finales de este año para municipios de más de 5.000 habitantes, mientras que los textiles, aceites de cocina usados y residuos domésticos peligrosos deberán recogerse por separado antes del 31 de diciembre de 2024.

3.Las botellas deberán ser parcialmente recicladas

No todos los envases de un solo uso quedan prohibidos. Por ejemplo, seguirán fabricándose botellas de plástico, pero éstas deberán tener al menos entre un 25% y un 30% de plástico reciclado. El tapón, además, deberá permanecer siempre unido al recipiente. La ley establece que el 77% de las botellas de plástico se deberán recoger de forma separada en 2025 y en un 90% para 2029.

Planta de reciclaje de envases. Foto: Agencias

4.Las multas por abandonar residuos alcanzarán los dos millones de euros

El abandono de basura en el medio natural podrá conllevar multas de entre 1.000 euros y 2.000.000 euros, dependiendo de la gravedad de cada caso. Las infracciones leves serán de 1.000 euros, pero pueden alcanzar los 10.000 si se trata de residuos peligrosos. Las muy graves irán desde los 50.001 euros hasta los 2.000.000, pero pueden ser de un mínimo de 350.000 euros si se trata de residuos peligrosos.

5.Nuevos impuestos a la producción e incineración de plástico

La nueva ley introduce nuevos impuestos relacionados con los residuos, como un impuesto a la incineración y al depósito de residuos en el vertedero, así como una tasa para los envases de plástico no reutilizables. Esta última tasa será de 0,45 euros por kilo, mientras que el depósito en vertedero o incineración tendrá un gravamen que oscilará entre 1,5 y 40 euros por cada tonelada métrica.

6.Reducción del desperdicio alimentario

Otro de los objetivos de la norma es la reducción de la cantidad de comida que se tira a la basura, y que en España ronda el 5% de lo que se compra. El desperdicio alimentario es una importante fuente de emisión de gases de efecto invernadero. Para 2030 la ley fija el objetivo de reducir al menos un 20% la cantidad de comida que se tira, respecto a las cifras de 2020. Para ello, se fomentan donaciones y otras vías de redistribución de los alimentos sobrantes.

7.Reducir residuos, antes que reciclar

Disminuir la cantidad de residuos que generan los españoles es otra de las prioridades de la nueva ley. Se fija recortar, para 2030, un 15% la cantidad de residuos que se generaban en 2010. Una de las prioridades para ello será rebajar el residuo alimentario generado en los hogares y también se subirán las tasas de residuos municipales en cinco puntos porcentuales cada cinco año desde 2020, hasta alcanzar el 65% en 2035.

8.Lucha contra la obsolescencia programada de electrodomésticos

El texto incluye la obligación de luchar contra la muerte prematura de electrodomésticos mediante el fomento del diseño, la fabricación y el uso de productos eficientes, duraderos, reparables, reutilizables y actualizables. También se promueve la reutilización de productos y la implantación de sistemas que promuevan actividades de reparación y reutilización, sobre todo de aparatos eléctricos y electrónicos, textiles y muebles, envases y materiales y productos de construcción.

9.Agua gratis en los bares y hoteles

La ley fomenta el consumo de agua de grifo, no envasada, y por ello obliga a la hostelería y restauración a ofrecer siempre a los clientes la posibilidad de consumir agua en jarra o no envasada de forma gratuita.

Sobreenvasado de alimentos. Foto: Shutterstock

10.No destrucción de productos imperecederos

A partir de la entrada en vigor de la ley, quedará prohibido destruir los productos no vendidos que no sean perecederos, como ropa, juguetes, aparatos eléctricos y otros, salvo que dichos productos deban destruirse por imperativo de otras normativas.

Las carencias que denuncia Greenpeace

Ahora bien, la ley también ha recibido críticas desde las organizaciones ecologistas y de consumidores por las concesiones que, aseguran, hace a la gran industria del plástico. El responsable de campañas de Greenpeace, Julio Barea, destaca varias carencias, como son:

1.Reducción insuficiente

La tasa de reducción en la generación de residuos del 15% para 2030 con respecto a 2010 es completamente insuficiente para considerarse significativa.

2.No se implanta el sistema de devolver los envases a la tienda (SDDR)

La reutilización brilla por su ausencia en el anteproyecto. Ello deja fuera de la norma la obligatoriedad de implantar un sistema de devolución y retorno de envases (SDDR) que podría ser la palanca del cambio desde el sistema de envases desechables que existe hoy en día hacia un sistema de envases reutilizables que minimice la generación de residuos y mejore su gestión. Para reutilizar es imprescindible contar con un SDDR.

Residuos en la playa. Foto: Efe

3.Tasas muy bajas y poco disuasorias

Establece una tasa económica para artículos desechables de plástico, pero su valor es mínimo si miramos lo que significa para cada envase (milésimas de céntimo). Repercutirá en los consumidores y no asegura la desincentivación de uso de estos envases de usar y tirar, como sí lo haría su prohibición explícita o la implantación de un sistema que fomente los envases reutilizables, incluso para comida para llevar.

4.Se mantiene la incineración

No se establece una tasa obligatoria y suficientemente alta que desincentive la incineración y el vertido, dejándolo en manos de las comunidades autónomas. El anteproyecto seguirá permitiendo la incineración de residuos, algo impropio de cualquier economía circular.

5.Timidez contra la obsolescencia programada.

Recoge la lucha contra la obsolescencia programada de productos, pero de una forma tímida, lo que hace dudar de su posible efectividad.

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Joan Lluís Ferrer

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