Verde y Azul

Las alergias se adelantan debido al cambio climático

Entre seis y ocho millones de personas padecen en España alergia al polen o polinosis. Es una enfermedad que puede provocar en algunos casos puntuales reacciones graves, e incluso la muerte, y que, al menos hasta ahora, se presentaba normalmente durante las estaciones de primavera y verano. Pero el cambio climático modificando los patrones del polen: debido al calentamiento global y al aumento de los niveles de dióxido de carbono, la temporada de floración comienza cada año antes y dura más. Así que los alérgicos ya sufren incluso en otoño e invierno este mal, cuyos síntomas más comunes son picor en la piel y los ojos, estornudos o nariz que gotea, tos y picor en la garganta y silbido en el pecho.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Técnica de Múnich, en Alemania, publicado en la revista científica Frontiers in Allergy ha constatado que algunos pólenes, como los de los avellanos y alisos, adelantaron el inicio de sus estaciones hasta dos días al año entre 1987 y 2017, lo que supone que el polen aparece ya dos meses antes que hace treinta años. Otras especies que tienden a florecer más tarde, como los abedules y los fresnos, adelantaron sus estaciones por término medio un día cada dos años, a lo largo de ese mismo periodo de tiempo.

Además, el cambio de los patrones climáticos y la alteración de la distribución de las especies, unido a que el polen puede viajar cientos de kilómetros, aumenta el riesgo para los alérgicos, ya que es posible que queden expuestos a especies de polen a los que su cuerpo no está acostumbrado y que les pueden provocar reacciones graves.

Aunque la inmunoterapia y algunos medicamentos controlan los síntomas, el único tratamiento efectivo al cien por ciento es evitar la exposición al alérgeno. Y, tal y como aconseja el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social en su página web, durante el pico de polinización, los alérgicos deben mantenerse el mayor tiempo posible “en el interior de las casas con las ventanas cerradas”.

El estudio de los investigadores alemanes concluye que las alergias se ven agravadas “por el cambio climático antropogénico”, y que el “calentamiento primaveral” que se registra en los últimos decenios provoca “una floración más temprana de las especies”, y por lo tanto, “un avance del inicio de la temporada polínica”. Subraya además que las concentraciones cada vez más altas de CO2 en la atmósfera refuerzan la producción de flores, y por tanto de polen.

Y que las especies invasoras promovidas por el calentamiento “llenan los últimos huecos del calendario polínico” y provocan ya problemas alérgicos durante casi todo el año. “Las interacciones con otros contaminantes del aire pueden intensificar la alergenicidad del polen”, señala el estudio, que lanza un preocupante augurio: “Las alteraciones o adaptación en la gestión agrícola alterará aún más la distribución espacial y la densidad de los pólenes”.

La investigación, que se desarrolló en el estado de Baviera, alerta sobre la gravedad del problema. “La sensibilización a los alérgenos del polen está aumentando en la mayoría de las regiones de Europa y la prevalencia de la rinitis alérgica ya asciende al 30 por ciento de la  población (joven). Por lo tanto, el tiempo y las sumas de polen alergénico son factores críticos”, añade.

Foto: Pixabay

Los científicos comprobaron que un muy elevado porcentaje de los pólenes observados antes de la floración (entre el 63 y el 75 por ciento) no eran locales. “Esto significa que la concentración real de polen depende menos de las condiciones locales, lo que complica el pronóstico del polen mediante información fenológica pura”, resaltan los investigadores, que ven necesario realizar más estudios sobre la influencia del cambio climático y los nuevos usos agrarios en la polinosis, ya que “el transporte de polen podría producir más polen, polen adicional durante la noche, polen de especies exóticas con otros alérgenos, y prolongar la temporada local de polen y hacerla más variable”.

La doctora Annette Menzel, profesora de Ecoclimatología de la Universidad Técnica de Múnich y coautora del estudio, resaltó la importancia de entenderla cantidad de polen que procede de lugares alejados, “pues el transporte a larga distancia podría influir seriamente en la salud humana local».

Las gramíneas y las hierbas junto a las carreteras, principal causa en España

Las gramíneas de crecimiento espontáneo, como el Trisetum, el Dactylis y otras hierbas que crecen en los bordes de las carreteras, campos de cultivo, descampados, praderas, etcétera son la causa más importante de polinosis en España. La sensibilización a gramíneas es dominante en el centro y norte de la Península, excepto en el litoral Mediterráneo, donde la Parietaria judaica las relega al segundo lugar. Igual ocurre en el sur de España, donde el olivo es la principal causa de polinosis, ocupando las gramíneas el segundo puesto.

Otros pólenes alergénicos importantes son los plantagos, artemisia y salsola y chenopodium. También pueden producir polinosis, con carácter mas local, el abedul en los montes gallegos y la cornisa cantábrica, las arizónicas y cipreses en Madrid o Barcelona, el plátano de sombra en Madrid, los mercurialis en Tarragona, los pinos en Bilbao y las palmáceas en Elche.

Los alergólogos resaltan que es importante conocer la época de polinización de las especies a las que se es alérgico, para extremar las precauciones en los momentos de máximo riesgo y evitar un brote alérgico. Las concentraciones de pólenes en España pueden conocerse en las siguientes direcciones:

–Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunidad Clínica (www.polenes.com)

–Red Española de Aerobiología (www.uco.es/rea)

Los consejos del Ministerio de Sanidad para prevenir los síntomas de la polinosis:

Mantenga sus ventanas cerradas por la noche para prevenir que entre el polen en la casa. Si es necesario, use aire acondicionado que limpia, enfría y seca el aire.

–Minimice la actividad temprano en la mañana porque generalmente el polen se emite entre las 5 y las 10 a.m.

Mantenga las ventanas del automóvil cerradas al viajar.

Procure estar en interiores cuando el recuento de pólenes sea alto.

Tome vacaciones durante el período de mayor intensidad de la temporada de polen a una zona con menos polen, como la playa o el mar.

Tome los medicamentos recetados por su médico, de forma regularmente y a la dosis recomendada.

–No tome más medicamento de lo recomendado con el objeto de disminuir sus síntomas.

–No corte el césped ni se ponga cerca cuando esté recién cortado; el corte del césped agita el polen.

–No cuelgue sábanas ni ropa a secar al aire libre. El polen puede acumularse en ellas.

 

Fuente de referencia: https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/falgy.2021.627863/full

 

 

Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, Asturias; 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).

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