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¿Huracanes en el Mediterráneo? Ya están aquí

Las lluvias inundan las calles y las olas del mar estallan contra los edificios. La imagen recuerda a cualquier tormenta tropical de Florida y, sin embargo, está pasando al otro lado del mundo, en Siracusa (Sicilia). Aunque la zona sufre borrascas continuas, el Apollo, que acaba de afectar a esta zona de Italia, ha recordado más a un huracán que a una borrasca y eso podría tener relación directa con el cambio climático. Y es que el calentamiento global está convirtiendo al Mediterráneo en una nueva zona de huracanes.

Desde hace décadas, los científicos vienen advirtiendo de que, debido fundamentalmente al aumento de la temperatura del mar, este lugar del mundo va a ser mucho más peligroso a partir de ahora.

Las usuales borrascas que afectan a los países mediterráneos podrían alimentarse de las altas temperaturas de la superficie del mar y adquirir así potencia suficiente para desarrollar características tropicales, pudiendo convertirse en ciclones o huracanes.

A estas estructuras se las denomina medicanes, un fenómeno meteorológico extraño que se da con escasa frecuencia en este mar. “Con el cambio climático, las borrascas habituales en la zona tienen mayor potencial para actuar como huracanes”, señala el físico atmosférico de la Agencia Estatal de Meteorología, Juan Jesús González Alemán.

Foto: Efe

Los medicanes ocurren como consecuencia del contraste entre el aire frío y las temperaturas relativamente cálidas de la superficie del mar, que puede estimular la formación de focos convectivos, chubascos y tormentas eléctricas alrededor del centro de la baja en superficie, en un entorno de baja cizalladura del viento.

“Es semejante a lo que ocurre cada año en el Atlántico”, explica Juan Jesús González Alemán, físico atmosférico de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).  Como explica, estos fenómenos no son nuevos: “En los últimos años hay ciertas borrascas de invierno que han estado mostrando un funcionamiento similar a los ciclones”. De hecho, hace 40 años se empezó a hablar de este fenómeno como una de las consecuencias atribuibles al calentamiento global.

Desde que se definió por primera vez estos sistemas de bajas presiones, han sido objeto de debate al existir confusión sobre si realmente son ciclones tropicales, ciclones subtropicales o bajas polares. De hecho, este término se ha “mal usado” durante años, dado que también se ha utilizado para explicar las características tropicales de las borrascas.

El año 2020 fue el primero en que, inequívocamente, se generó uno de estos medicanes con características de huracán. “Por primera vez tenemos una prueba de que estas estructuras se pueden producir en el Mediterráneo”, explica el investigador.

De poco frecuente a habitual

Lo que se espera, en los próximos años, es que el cambio climático impulse la creación de más huracanes en esa zona, por lo que un fenómeno poco frecuente, corre el riesgo de convertirse en habitual. Según los resultados de una investigación realizada por este científico, aunque la frecuencia de los fenómenos meteorológicos adversos podría reducirse en un 34%, el número de medicanes que duren más de 24 horas aumentará.

Inundación en Catania (Sicilia). Foto: CNN

De hecho, la borrasca Apollo que ha afectado estos días a Sicilia podría correr la misma suerte. “En ese entorno se podría generar un Medicane, pero no sabemos si finalmente se quedará en un ciclón tropical”, resalta González Alemán, que admite verse impresionado por “cómo las condiciones atmosféricas ahora mismo presentes en Siracusa (Sicilia) son totalmente compatibles con las de una tormenta tropical”. E independientemente de que  lo consiga, su impacto ya está siendo notable en la zona, obligando a decretar avisos rojos en el sur de Italia.

Lo que más preocupa son las consecuencias que un huracán puede tener en una zona superpoblada como el Mediterráneo. “La incidencia no va a ser la misma que en Estados Unidos”, advierte el físico.

Y es que esta zona está más densamente poblada que la costa este de Estados Unidos, por lo que las construcciones y avenidas -especialmente en zonas de costa- son propensas a sufrir los daños del mar. “Tendrá un impacto muy alto en cualquier lugar con el que se encuentre”, insiste.

Como estos huracanes tienen más potencial de generarse en el mar, las zonas de costa son las más propensas a sufrirlo. En España, un fenómeno meteorológico de este calibre podría ocasionar grandes impactos en Baleares o el sector norte del Mediterráneo, si llegaran a generarse cerca de la península.

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Verónica Pavés

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