Verde y Azul

Denuncian arrastreros ilegales en el Cantábrico «con redes como un campo de fútbol»

El Cantábrico ha lanzado la voz de alarma contra la pesca de arrastre pelágica que vienen practicando buques llegados de países extranjeros y que esquilman, con estas artes, los recrusos pesqueros españoles. En Euskadi, los ecologistas afirman que el problema va al alza año tras año, mientras que en Asturias, el PP ha propuesto medidas concretas para que la pesca tradicional no pierda cuota de mercado a causa de estas prácticas.

El grupo ecologista Eguzki ha denunciado la presencia de barcos arrastreros pelágicos en la costa vasca y, en concreto, ha advertido de que el pasado jueves ha contabilizado «hasta doce pelágicos irlandeses en el puerto de Ondarroa», lo que considera «inadmisible». Por ello, ha reclamado «más compromiso» a las administraciones española y vasca. Este tipo de actuaciones, afirma la entidad, son ilegales en España.

Eguzki ha subrayado que «la pesca con redes pelágicas está prohibida» por la administración vasca y la del Estado español, principalmente, porque estos barcos «atrapan y arrastran todo lo que se pone en su camino y genera muchísimo descarte». «No es sostenible pues esquilma hasta agotar los caladeros y los ecosistemas», ha advertido.

De este modo, ha explicado que «el arrastre consiste en echar una red con forma de embudo entre dos barcos que van moviéndose y recogiendo en el fondo de la red todo lo que pilla a su paso». Estas redes, ha alertado, «pueden tener una boca del tamaño de un campo de fútbol» y no sólo atrapan la especie objetivo, sino «de todo tipo, ya sean comerciales, no comerciales o protegidas como tortugas, delfines e incluso ballenas».

Pesca por arrastre. Foto: Agencias

Además, ha destacado que «el tiempo que pasan enganchados a las redes, sumado al peso acumulado, acaba aplastando las capturas, que en un alto porcentaje son devueltas al mar por no tener interés comercial, pero ya muertas».

Por el contrario, ha valorado que los pescadores del Cantábrico utilizan artes de pesca artesanales en la pesca del bonito, como la cacea y pesca con caña en barcos con viveros para cebo, con lo que «pescan los bonitos de uno en uno, evitando los descartes».

Un problema «en aumento año tras año»

La organización ecologista ha lamentado que la presencia de barcos arrastreros pelágicos en la costa vasca aumenta «año tras año». Según ha denunciado, el pasado jueves, ha contabilizado «hasta doce pelágicos irlandeses en el puerto de Ondarroa», algo que ve «inadmisible». «Están arrasando con todo», ha advertido.

Eguzki ha denunciado que «el otro día en Ondarroa se llegó a descargar entre una pareja de pelágicos, que tienen la mitad de tripulación que los artesanales, más de 90.000 kilos de bonito, la mayoría machacados, que los venderían a 2-3 euros el kilo» a los mayoristas para, posteriormente, ir a parar a «conocidos centros comerciales y a la mayoría de ‘nuestras’ conserveras».

Según ha indicado, este producto «posteriormente nos lo venden en la tienda enlatado a 16-21 euros el kilo, haciéndonos creer y pagar a precio de ese bonito del norte pescado con anzuelo de uno en uno».

Sistema de la pesca por arrastre

El grupo ecologista ha señalado que estos barcos arrastreros principalmente son de origen francés e irlandés y «faenan bajo el manto de la legalidad europea en aguas internacionales, aunque en ocasiones traspasan la línea a 12 millas de nuestra costa transgrediendo la legalidad vasca y española», en las que estas técnicas están prohibidas.

Por ello, ha reclamado «más compromiso» a las administraciones española y vasca. «Entendemos que con los descartes, cuotas, avisos previos de descarga y pasos de lonja deberían ser más rigurosos», ha apuntado el colectivo.

Reclaman la trazabilidad del pescado

También ha solicitado a la administración vasca que «haga realidad la cuestión de la trazabilidad, con el fin de que el consumidor pueda identificar de qué barco procede, dónde se ha pescado, con qué arte de pesca, de qué puerto procede» y, de esa manera, «elegir de verdad el producto que quiere consumir, también en las latas de conserva».

Según ha remarcado, con un «férreo» control, se propiciaría que «a los pelágicos y mayoristas no les saliese rentable descargar en nuestros puertos, pues se reduciría notablemente la lista de posibles compradores».

En esta línea, ha considerado que la trazabilidad debería ser una de las principales reivindicaciones de los arrantzales y ha apelado a que los consumidores «apuesten en la pescadería por ese bonito pescado de forma sostenible».

Por otro lado, han considerado «un error» la conocida como «pesca olímpica» porque «revienta a los arrantzales al tener que pescar el mismo pescado en menos de la mitad de tiempo que hace unos años, ya que el mercado queda desabastecido en fechas de consumo tradicional de la especie». Además, ha apuntado, está «mucho más en manos de los grandes compradores al concentrar toda la cuota de pesca en apenas dos meses».

Eguzki ha señalado que «en pocos días» los arrantzales del Cantábrico van a acabar con el cupo que les corresponde y, a partir de ese momento, «sólo los pelágicos podrán seguir faenando» y el bonito en fresco que se vaya a consumir «será pelágico», lo que ve «incomprensible».

Iniciativas políticas en Asturias

También el PP de Asturias ha denunciado la «indefensión» que sufren los pescadores de la flota artesanal del Principado ante el desembarque en puertos asturianos de productos procedentes del arrastre pelágico, un arte de pesca prohibido en España, pero permitido en algunos países de la Unión Europea.

El diputado Javier Brea ha explicado que el arrastre pelágico es el arte menos selectivo de todos y tiene el problema de los descartes, que supone devolver al mar el pescado muerto que no se quiere, «por lo que acaba con la diversidad marina y pone en peligro la sostenibilidad de nuestros mares».

Brea ha explicado que hay flotas pesqueras europeas, principalmente la irlandesa y la francesa, cuyos arrastreros pescan en el límite de nuestras aguas jurisdiccionales y venden sus capturas en nuestras rulas, «compitiendo con nuestra flota, que usa artes de pesca artesanales y respetuosas con el medio ambiente, y cuyo nivel de capturas es inferior».

El diputado ha puesto como ejemplo el desembarque la semana pasada en El Musel de 65 toneladas de bonito, «en un estado infinitamente peor de los capturados por los pesqueros asturianos».

En este sentido, ha hecho un llamamiento a las conserveras para que incluyan en su etiquetado el arte pesquero con el que se ha capturado el pescado para que el consumidor pueda conocer su calidad.

El diputado del PP ha anunciado que su grupo ha registrado en la Junta General del Principado una proposición no de ley para instar al Gobierno de España a realizar los trámites oportunos para que se redacte una normativa «más rigurosa» que prohíba en el ámbito de la Unión Europea, el uso de artes como el arrastre pelágico.

Asimismo, la proposición recoge que se prohíba la venta de la pesca obtenida mediante este tipo de artes ilegales, en todo el territorio español, en tanto en cuanto no se consiga su prohibición en la Unión Europea.

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Joan Lluís Ferrer

Joan Lluís Ferrer Colomar (Ibiza, 1967) es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco (UPV-EHU). Desde 1988 ha ejercido el periodismo en prensa, radio y televisión en Bilbao, Catalunya y Baleares. Especializado en información ambiental, desde 2019 coordina la sección Crisis Climática en los periódicos de Prensa Ibérica. Desde 2020 dirige Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta.