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Alianza espacial para abordar el cambio climático: NASA y ESA unen sus fuerzas

La NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) han formado una asociación estratégica única en su tipo para observar la Tierra y el cambio climático que está sufriendo. Ambos organismos resaltan que el clima global está cambiando rápidamente y que la demanda de conocimientos precisos, puntuales y prácticos es “más urgente que nunca”.

Subrayan que este es “el momento adecuado” para que ambas agencias, como socias espaciales, unan fuerzas para “liderar y dar apoyo a la respuesta global al cambio climático”, que consideran “el mayor desafío ambiental que enfrenta la población mundial en la actualidad”.

La asociación es una iniciativa para ayudar a abordar y mitigar el cambio climático a través del monitoreo del Planeta mediante los esfuerzos combinados de ambas agencias en realizar observaciones, investigación y aplicaciones de las ciencias de la Tierra.

El huracán «María», en 2017, en una imagen térmica capturada por el satélite «Terra». Foto: NASA

El cambio climático es un desafío global que requiere acción inmediata”, señaló el administrador de la NASA Bill Nelson. “La NASA y la ESA están allanando el camino en el espacio, creando una asociación estratégica sin precedentes en las ciencias de la Tierra”, destacó.

Abordar los desafíos planteados por el cambio climático

“Este acuerdo establecerá el estándar para la colaboración internacional futura, proporcionando la información que es tan esencial para abordar los desafíos planteados por el cambio climático y ayudando a responder y abordar las preguntas más urgentes en las ciencias de la Tierra, en beneficio de los Estados Unidos, Europa y el mundo», subrayó Nelson.

La asociación se formalizó a través de una declaración conjunta de intenciones, que describe cómo las agencias colaborarán para “asegurar la continuidad de las observaciones de la Tierra; avanzar en la comprensión del sistema terrestre, el cambio climático y la aplicación de ese conocimiento; y colaborar en una política de datos abiertos que promueva el intercambio abierto de datos, información y conocimiento en la comunidad científica y para el público general”.

“Juntas, la NASA y la ESA proporcionan la mayor parte de la cobertura científica de la Tierra a través de nuestros satélites de observación del Planeta”, indicó Thomas Zurbuchen, administrador asociado de ciencia de la NASA.

Vista del Atlántico sur, entre Argentina y Sudáfrica, desde el SpaceX Crew Dragon Endeavour. Foto: NASA

“Este acuerdo transformador se basará en esa capacidad, forjando una asociación internacional de ciencia climática crítica para abordar las cuestiones climáticas más desafiantes de una manera integrada y estratégica”, añadió.

La NASA y la ESA trabajarán juntas, no solo para ofrecer observaciones, investigaciones y aplicaciones de las ciencias de la Tierra, sino que todos sus hallazgos también serán “gratuitos y abiertos para el beneficio del mundo entero mientras trabajamos juntos para combatir y mitigar el cambio climático», resaltó Zurbuchen.

Una larga y exitosa historia de trabajo conjunto

La NASA y la ESA tienen una larga y exitosa historia de trabajo conjunto para comprender el cambio climático. En 2020, la NASA, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) y socios europeos, incluida la ESA, lanzaron el satélite Sentinel-6 Michael Freilich.

El aparato está recopilando los datos más precisos hasta la fecha sobre el nivel global del mar y cómo los océanos están creciendo en respuesta al cambio climático.

La misión también está recogiendo datos sobre temperatura y humedad atmosférica que ayudarán a mejorar los modelos climáticos y los pronósticos meteorológicos.

“Sin duda, el espacio es el mejor punto de observación para medir y monitorear el cambio climático, pero unir fuerzas también es clave para abordar este problema global”, manifestó Josef Aschbacher, director general de la ESA.

“Por eso el acuerdo de hoy entre nuestras organizaciones es tan crucial. El momento también es importante, particularmente si miramos a la conferencia climática COP26 a finales de este año, donde tenemos la oportunidad de hacer que el espacio sea una parte integral de la solución cuando se trata de la mitigación del cambio climático”, añadió.

Imagen nocturna de la Península Ibérica. Foto: NASA

Las dos agencias resaltan que los esfuerzos de mitigación y adaptación climática no pueden tener éxito sin sólidas observaciones e investigaciones climáticas.

La NASA tiene más de dos docenas de satélites e instrumentos que observan cómo está cambiando el planeta y miden indicadores climáticos clave, como la altura de los océanos y las aguas continentales, las nubes y las precipitaciones, y el dióxido de carbono.

El Observatorio del Sistema Terrestre cumple dos meses

La NASA anunció el pasado mes de mayo la creación de su Observatorio del Sistema Terrestre, que diseñará un nuevo conjunto de misiones centradas en la Tierra para proporcionar información clave para guiar los esfuerzos relacionados con el cambio climático, la mitigación de desastres, la lucha contra incendios forestales y la mejora de los procesos agrícolas en tiempo real.

La declaración de intenciones conjunta con la ESA complementa las actividades en curso para el Observatorio del Sistema Terrestre. Las áreas de enfoque para el observatorio incluyen:

Aerosoles: responder a la pregunta crítica de cómo los aerosoles afectan el balance energético global, una fuente clave de incertidumbre en la predicción del cambio climático.

Nube, convección y precipitación: Abordar las mayores fuentes de incertidumbre en las proyecciones futuras del cambio climático, el pronóstico de la calidad del aire y el pronóstico del clima severo.

Cambio masivo: proporcionar evaluación y pronóstico de sequías, planificación asociada para el uso del agua para la agricultura, así como apoyo a la respuesta a amenazas naturales.

Biología y geología de superficies: comprender los cambios climáticos que afectan la alimentación y la agricultura, la vivienda y los recursos naturales, respondiendo preguntas abiertas sobre los flujos de carbono, agua, nutrientes y energía dentro y entre los ecosistemas y la atmósfera, el océano y la Tierra. .

Deformación y cambio de la superficie: cuantificar modelos de cambio del nivel del mar y del paisaje impulsados ​​por el cambio climático, pronósticos de peligros y evaluaciones de impacto de desastres, incluida la dinámica de terremotos, volcanes, deslizamientos de tierra, glaciares, aguas subterráneas y el interior de la Tierra.

Observatorio Terrestre de la NASA: https://earthobservatory.nasa.gov/

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Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).

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