Verde y Azul

Una estación meteorológica en el Everest para estudiar el cambio climático

Un equipo liderado por National Geographic y la Universidad de Tribhuvan protagonizó en 2019 una expedición científica a la cima más alta del mundo, el Everest, e instaló una estación meteorológica a 8.420 metros de altitud. Los datos que desde entonces aporta esa instalación y otras similares ayudan a comprender cómo el cambio climático está afectando al planeta.

El calentamiento global está provocando la desaparición de los glaciares del Everest. La vida y el sustento de millones de individuos están en juego: 250 millones de personas viven en esa región montañosa del Hindú Kush-Himalaya, y más de 1.600 millones dependen del agua que fluye de ella.

Los científicos creen que un tercio de los 10.000 glaciares de la región podrían haber desaparecido a finales de siglo, incluso si la comunidad mundial cumple con los objetivos de reducción de emisiones de carbono más ambiciosos establecidos en el Acuerdo de París, con dramáticas consecuencias para esas poblaciones.

Esta dramática situación llevó a National Geographic y a la empresa Rolex a proyectar una serie de exploraciones a algunos de los lugares más aislados del mundo.

La idea es aprovechar la experiencia de científicos de renombre mundial y utilizar tecnología de vanguardia para revelar conocimientos sobre los impactos del cambio climático en los sistemas que sustentan la vida en la Tierra: las montañas como “torres de agua” naturales, los bosques tropicales que actúan los pulmones del mundo, y los océanos como su sistema de climatización.

Al fondo, el monte Everest. Foto: Unsplash

La primera expedición permitió colocar en la ladera del Everest, en un estrecho balcón de hielo y roca en la arista sureste, a solo 420 metros de la cumbre, la estación meteorológica más alta del mundo.

No fue la única: los 30 científicos de ocho países que participaron en aquella aventura colocaron cinco estaciones meteorológicas a lo largo de una de las rutas que conducen a la cima del Everest.

Fue difícil, pues antes que nada tuvieron que superar el reto técnico de diseñar equipos capaces de resistir vientos de al menos 360 kilómetros por hora y desprendimientos de rocas.

Después, la expedición tuvo que afrontar un frío intenso, realizar perforaciones de hasta 10 metros de profundidad en el hielo y soportar las condiciones extremas de la denominada “zona de la muerte” (por encima de los 8.000 metros las capacidades físicas y mentales se ponen a prueba hasta el extremo).

La información de la expedición, acompañada de una serie de datos adicionales sobre el suministro de agua y demanda en la región, estableció la base de un nuevo índice para monitorizar la salud del sistema hidráulico del Himalaya y tomar decisiones que ayuden a protegerlo.

Las estaciones del Everest proporcionan desde entonces un flujo constante de datos meteorológicos que los científicos combinan con información extraída de testigos de hielo, lídares (dispositivos que permiten determinar la distancia desde un emisor láser a un objeto o a una superficie superficie), muestras topográficas y estudios sobre la biodiversidad con el fin de determinar con precisión cómo el cambio climático modifica el entorno en grandes altitudes.

Instalación de una de las estaciones. Foto: National Geographic

“Esto abre una nueva ventana al planeta”, declaró entonces Paul Mayewski, director del Climate Change Institute de la Universidad de Maine, en Estados Unidos, y responsable científico de la expedición.

Aquella expedición fue la primera de varias más que se prolongarán hasta 2023. Tras el parón obligado del año pasado a causa de la pandemia de covid-19, este año, National Geographic, con el respaldo de Rolex, lideró la segunda expedición de Perpetual Planet, al volcán chileno de Tupungato en los Andes, donde se instaló la estación meteorológica más elevada de los hemisferios sur y occidental.

El equipo de expertos que protagonizó esta aventura, integrado por geólogos, biólogos, cartógrafos y expertos del clima y los glaciares,construyó la estación meteorológica bajo el pico del Tupungato e investigó el depósito de agua más vulnerable de Sudamérica, que suministra agua a más de cinco millones de habitantes en Santiago de Chile.

Volcán Tupungato. Foto: Unsplash

Los datos recopilados entodas estas estaciones meteorológicas se usan para examinar el impacto del cambio climático en uno de los ecosistemas más frágiles, para la modelización meteorológica y gestión de los recursos hidráulicos. National Geographic investiga así la salud y el estado de los ecosistemas de las altas montañas para llenar “un vacío crítico de conocimiento”.

El presidente y director general de la National Geographic Society, Tracy R. Wolstencroft, señaló sobre el proyecto Perpetual Planet: “Junto con nuestros socios de Rolex, aprovechamos el poder de la ciencia, la exploración y la narración para revelar conocimientos fundamentales sobre nuestro mundo cambiante, mejorar la comprensión y aumentar las soluciones para conseguir un planeta en equilibrio”.

El objetivo es documentar durante los próximos años los cambios que se están registrando en el mundo a causa del calentamiento global, generar información para ayudar a gobiernos y comunidades a entenderlos y ofrecer una base científica para las soluciones a los riesgos existenciales a los que se enfrenta la humanidad.

El proyecto Perpetual Planet prevé realizar expediciones a tres de los entornos más recónditos y vitales del planeta: montañas, bosques y océanos. Se seguirá instalando tecnología de vanguardia en algunas de las regiones más inaccesibles y menos observadas del mundo, para monitorizar cómo influye la actividad humana de otros lugares en sus cambios, y descubrir cómo está afectandola emergencia climática al planeta y a la humanidad.

Pero también se buscaránposibles soluciones, así que se recogerán las propuestas que realicen los científicos y los expertos en estas regiones aisladas del mundo.

Rolex y National Geographic llevan colaborando en la exploración desde 1954. En 2017, se reforzó esta relación para promocionar la exploración vinculada a la conservación del planeta.

Página de referencia (en inglés): https://www.rolex.org/es/environment/perpetual-planet/rolex-and-national-geographic

Narración de la expedición al Everest (en inglés): https://www.nationalgeographic.com/adventure/article/mount-everest-highest-weather-station-perpetual-planet

 

Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, Asturias; 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).

Hacer un comentario