Verde y Azul

Observan por primera vez en España ejemplares de búho nival

El municipio asturiano de Gozón se ha convertido en los últimos días en la meca de la ornitología española tras el avistamiento de dos ejemplares de búho nival (Bubo scandiacus), una rareza zoológica de la que no se conocen precedentes en España. Decenas de personas peregrinaron durante los últimos días al cabo Peñes, el punto más al norte de Asturias, desde todos los rincones de España, e incluso del extranjero, con la esperanza de ver y fotografiar a las aves.

Durante el fin de semana estuvieron en varios momentos ‘a tiro’ de los curiosos y sus objetivos. El búho nival es propio de latitudes árticas y su presencia en España, según los ornitólogos, es algo “insólito”, un hecho “muy especial”.

En los días pasados se vio también otro ejemplar en la playa de La Virgen del Mar (Cantabria). Malherido. El ave, nativa del Paleártico, lo mismo que sus congéneres de Gozón, despertó la atención de varios paseantes, uno de los cuales lo capturó para que fuera atendido por profesionales.

El animal hallado en Cantabria murió al día siguiente: estaba desnutrido y deshidratado. Carecía de anilla o microchip, por lo que los expertos creen que era silvestre.

Mientras, en Asturias, los curiosos que se acercan a Gozón con la esperanza de ver al que se llama popularmente “búho de Harry Potter”, porque aparece en las películas del mago, siguen su pista y confían en que logren sobrevivir.

Hembra de búho nival avistada en 2014 en la isla de Ré, en Francia. Foto: Luis Mario Arce / La Nueva España

Tal y como revela hoy Amaya P. Guion en LA NUEVA ESPAÑA, grupos de aficionados a las aves se han organizado en las últimas horas a través de las redes sociales para peinar las costas de Gozón en busca de los ejemplares. Consideran que su presencia en Asturias es “la noticia del año”.

Los expertos sospechan que proceden de Canadá

Los ornitólogos sospechan que estos ejemplares puedan proceder de Canadá. Creen que fueron desviados a la Península Ibérica por las inclemencias meteorológicas registradas en el transcurso de algún vuelo migratorio por el Atlántico. Otros expertos aventuran que pudieron llegar en un buque de carga desde alguna zona ártica.

El búho nival, ave oficial de la provincia canadiense de Quebec, es una rapaz diurna. Mide entre 53 y 70 centímetros y tiene una envergadura de entre 1,2 y 1,5 metros. Pesa entre 1,6 y 3 kilos y su esperanza de vida en estado salvaje se sitúa en nueve años y medio, aunque en cautividad puede llegar hasta los 35 años. Generalmente son monógamos.

Habita en la tundra de Europa, Asia y Norteamérica. Es muy raro que se adentre en los bosques. Su dieta se basa fundamentalmente en lemmings y otros pequeños roedores, pero no desdeña ardillas, conejos, liebres, mapaches, gaviotas, patos, faisanes, e incluso otras rapaces. Cuando no halla presas puede alimentarse de peces, e incluso de carroña.

Anida casi exclusivamente en el suelo, construyendo un hoyo en la parte superior de un lugar con buena visibilidad, preferiblemente un montículo, que rodea con restos de vegetación y plumas. Tanto el macho como la hembra pueden llegar a ser muy agresivos cuando defienden el nido y sus crías de los depredadores.

Aficionados a la ornitología buscan al búho nival en Verdiciu (Asturias). Foto: Ricardo Solís / La Nueva España

La temporada de cría del búho nival transcurre de mayo a junio y el tamaño habitual de las nidadas varía de 5 a 8 huevos, aunque puede llegar a 11 en momentos de abundancia de alimento. La hembra realiza la incubación en solitario, durante unas cinco semanas, y el macho le proporciona alimento. Ambos cuidan a las crías, que comienzan a abandonar el nido después de unos 25 días, antes de que puedan volar.

Una especie en situación ‘vulnerable’

La población mundial de esta especie se sitúa ene torno a los 30.000 individuos, de los cuales entre habitan en Europa 1.500 y 4.500. Está catalogada como especie ‘vulnerable’ por la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN).

La sorpresa que ha causado la presencia de dos ejemplares de búho nival en Asturias se une a la que provocó la observación en los Pirineos, el pasado mes de mayo, la presencia, por primera vez en España, del mochuelo alpino o mochuelo chico (Galucidium passerinum), el ave rapaz más pequeña de Europa.

Ni aquel hallazgo, protagonizado por el ornitólogo asturiano Daniel López Velasco, ni el actual de Gozón son una anécdota: hacía 34 años que no se había identificado en España un ave desconocida. Y los descubrimientos podrían obligar a cambiar el mapa de distribución de la especie.

Ejemplar de mochuelo alpino observado en los Pirineos. Foto: Daniel López Velasco

En el caso del mochuelo chico, que tiene el tamaño de un gorrión, el naturalista asturiano relató a VERDE Y AZUL la “emoción” que le provocó su descubrimiento: “De repente escuché un sonido y supe que era un mochuelo alpino”. Y es que López Velasco es capaz de reconocer “de oído” los sonidos de todas las aves de Europa.

Tras grabar el sonido del ave con el móvil, López Velasco quiso verla con sus propios ojos. Reprodujo el registro sonoro con la grabadora, hubo unos segundos de silencio y, de repente, el mochuelo alpino, pasó volando justo por encima de él, “seguido de un montón de pajarillos. Fue increíble, totalmente inesperado. Seguramente nunca más me pasará en la vida”, relata. Después pudo tomar varias imágenes.

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Foto principal: La Nueva España

Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, Asturias; 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).

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