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Las Tablas de Daimiel agonizan: solo el 3% del humedal tiene agua

Las Tablas de Daimiel, en Ciudad Real, uno de los espacios más importantes de Europa para las aves y que está catalogado como Parque Nacional, no hace sino empeorar su situación ecológica. El área inundada de este humedal se ha reducido drásticamente (ya es solo un 3% del total), a pesar de los esfuerzos que se están realizando para frenar su deterioro. El alcalde pide ayuda al Gobierno central mientras los expertos consideran necesario rectificar el modelo productivo del entorno del parque, que está provocando su contaminación y ruina.

El alcalde de Daimiel, Leopoldo Sierra, ha instado al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) a tomar “las decisiones oportunas” para garantizar la conservación del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel que, en estos momentos, tiene solo un 3 % de su superficie encharcada.

Ese porcentaje representa 65 hectáreas inundadas frente a las 1.780 potenciales del parque, lo que, a juicio de Sierra, evidencia que el Ministerio ha vuelto a “suspender los deberes del curso”, ha informado el Ayuntamiento en una nota de prensa.

El alcalde insiste en que, más allá de la responsabilidad que puedan tener otras instituciones o los municipios del entorno, es el Ministerio el que “no está haciendo las cosas bien” y el que carece de “un plan de contingencia que asegure un encharcamiento estable”.

Además, el edil ha pedido un “plan de trabajo” que evite esta misma situación en próximos veranos y ha defendido la necesidad del trasvase que avalaron en la Comisión Mixta de Gestión del Parque Nacional la mayoría de los representantes del Patronato de Las Tablas y el Ayuntamiento de Daimiel en pleno.

Foto: Efe

Sierra entiende que la evolución del parque ha demostrado que la activación de los pozos de emergencia no ha servido y que debería utilizarse la Tubería de la Llanura Manchega para optimizar esa derivación, aunque desde el Ministerio ya se ha descartado.

Junto a las consecuencias medioambientales de este deterioro progresivo del parque, el alcalde ha recordado que Las Tablas son “un gran atractivo turístico” para la economía local, comarcal y provincial, y ha alertado de que, probablemente, este año no se llegue a 100.000 visitantes, cuando “normalmente venían 200.000 personas que se repartían por toda la provincia”.

Sierra ha lamentado la imagen de “secarral” en el que se ha convertido un espacio declarado Reserva de la Biosfera (1981), Humedal de Importancia Internacional por el Convenio de Ramsar (1982) y ZEPA (1988) y se ha vuelto a preguntar: “¿Qué está haciendo el Ministerio para evitarlo?”.

Acumulación de residuos orgánicos

A la falta de agua se suma la contaminación de la existente. La investigadora del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), Esther Santofimia, explicaba en 2019 que el incremento de la turbidez que han experimentado las aguas de este parque nacional puede tener una relación directa con la acumulación de residuos orgánicos que está sufriendo este espacio protegido.

La eutrofización o acumulación de residuos orgánicos en los humedales se ha convertido en un claro indicador de la degradación que se está sufriendo y que en el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, en la provincia de Ciudad Real, se deja notar especialmente. Así lo explicó la investigadora del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), Esther Santofimia, al diario Lanza de La Mancha.

El Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel es un humedal de alto valor ecológico debido a que es lugar de nidificación y migración de muchas aves, y porque es una importante reserva de biodiversidad.

En los últimos años, se ha perdido gran parte de la diversidad existente en este ecosistema, como demuestra el descenso en la presencia de un ave emblemática como el pato colorado que se alimenta de unas algas del género Chara sp, que también están desapareciendo, y entre otros factores puede deberse a un incremento en la turbidez del agua con la consiguiente falta de luz.

Pato colorado. Foto: eb3alfmiguel

“Este incremento de turbidez puede tener una relación directa con la eutrofización que está sufriendo el parque y con importantes poblaciones de especies invasoras de peces con hábitos bentónicos (carpa, pez gato), que ayudan al incremento de este parámetro y además se alimentan de esta vegetación sumergida”, ha explicado Santofimia.

Desde marzo de 2018, el IGME y el Centro de Astrobiología (CAB) han trabajado en un proyecto denominado “Parque Nacional de las Tablas de Daimiel: El humedal frente a la actividad de las especies exóticas invasoras” que ha contado con el apoyo de la Fundación Biodiversidad.

El objetivo principal de esta investigación era estudiar una serie de variables que inciden en el estado del sistema (hidroquímica, nutrientes, fitoplancton, turbidez y radiación solar) y evaluar la influencia que tiene sobre éstas la abundante población de peces, en la que se incluyen especies exóticas invasoras.

Tras el estudio de la biodiversidad microbiana por parte del CAB, se ha confirmado la presencia de tres tipos de cianobacterias, las cuales junto con las algas fotosintéticas forman tapetes en los que es imposible la entrada de luz necesaria para el desarrollo de la vegetación bentónica, ya que impide la realización de la fotosíntesis, lo que genera que la producción primaria no puede existir en profundidad.

Todo estos hallazgos han llevado a la conclusión de que Las Tablas de Daimiel se pueden considerar un espacio eutrófico, alcanzando el nivel de hipereutrófico en la zona en la que hay mayor turbidez, nutrientes y clorofila-a, lo que señala el estado ecológico actual.

Cambiar la agricultura de la zona

Por su parte, el jefe del área de Hidrogeología aplicada del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), Miguel Mejías, afirmó recientemente en declaraciones a Radio Daimiel la situación actual del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel. La solución radica en “no superar los recursos disponibles, y que estos, se utilicen de forma cada vez más eficiente, con mejores sistemas de regadío y cultivos apropiados a la zona”.

Mejías, también vocal del IGME en el patronato del parque, señaló “la actividad humana y los medios de producción poco sostenibles” como principal amenaza de un ecosistema muy escaso como el de las tablas fluviales.

Foto: Agencias

El humedal, recordó, “es un lugar casi único en Europa, pero su estado ha cambiado a peor en las últimas décadas, con menos superficie encharcada y más variabilidad interanual, afectado por el cambio climático y por el aprovechamiento intensivo de las aguas subterráneas”.

El encharcamiento del humedal depende de los aportes de los ríos Guadiana y Cigüela, que han ido disminuyendo desde los años setenta del siglo pasado. “La situación hace necesario encontrar un equilibrio entre el desarrollo socioeconómico y la sostenibilidad de Las Tablas”.

La solución radica en “no superar los recursos disponibles, y que estos, se utilicen de forma cada vez más eficiente, con mejores sistemas de regadío y cultivos apropiados a la zona”.

Por ahora, “hay que adaptarse a los largos periodos de sequía como el que venimos sufriendo desde 2014”, indicó, señalando que “este es un problema de difícil solución y desde luego no a corto plazo”.

Sobre medidas como un trasvase o la batería de pozos de emergencia, Mejías insistió en que “no son soluciones, sino parches que sirven para arreglar situaciones de emergencia”.

Ambas opciones “son útiles en su justa medida”. El trasvase proporcionaría un rápido encharcamiento de la superficie del parque y la mantienen más tiempo, aunque, si no se realiza a través de la tubería manchega, se corre el riesgo de que se pierda mucha agua en el camino.

Los pozos, por su parte, consiguen mantener húmeda la zona de turbas y evitar que se incendien. “Las dos medidas son complementarias y con ellas se busca mantener vivo el parque hasta que se consiga una regulación que permita aportar agua al parque desde el río Guadiana, en lugar de hacerlo de forma artificial”, indicó.

En este sentido, el científico señaló que “la Administración Hidráulica está haciendo muchos esfuerzos para que el estado del humedal mejore”. “También existe -continuó- un cambio absoluto en la forma de pensar tanto de los agricultores como de las personas que utilizan el agua subterránea, con un uso más racional de los recursos”.

De esta manera, y “aunque la solución no será rápida”, Mejías se muestra optimista de cara al futuro del parque. En estos momentos, subrayó, “el objetivo principal es evitar a toda costa que Las Tablas de Daimiel desaparezcan”.

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Joan Lluís Ferrer

Joan Lluís Ferrer Colomar (Ibiza, 1967) es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco (UPV-EHU). Desde 1988 ha ejercido el periodismo en prensa, radio y televisión en Bilbao, Catalunya y Baleares. Especializado en información ambiental, desde 2019 coordina la sección Crisis Climática en los periódicos de Prensa Ibérica. Desde 2020 dirige Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta.

2 comentarios

  • Estuve a finales de Junio de 2021, aquello es un SECARRAL, sólo cuenta con agua la primera Laguna, con cuatro patos y una docena de aves volando, a las que le han puesto una alambrada de cielo, para que no se vayan…el aparcamiento para dejar el coche, en obras cuando comienzan las vacaciones??? Los accesos para llegar allí desde Daimiel, con pésimas indicaciones, eso Sí el centro de interpretación, en mitad de aquella polvareda, está construido con lo mejor y lo más actual, seguro que fruto de alguna inyección de algun Fondo Europeo y, el amigo de los mármoles con los baños de ensueño!! Por ahora NADA recomendable su visita.

  • Dice en un párrafo: «El encharcamiento del humedal depende de los aportes de los ríos Guadiana y Cigüela, que han ido disminuyendo desde los años setenta del siglo pasado.»
    es decir, los problemas de las tablas vienen justo despues de la finalización de las obras del pantano de Peñarroya, y su desviación del cauce natural del guadiana, donde el agua se escondia en la tierra y afloraba en los famosos ojos del guadiana, pero en dichas obras hicieron infinitas perforaciones y las hormigonaron para evitar los problemas de inundaciones en Tomelloso y Argamasilla, ademas de potenciar el regadio en dichas zonas, como consecuencia, las tablas empezaron poco a poco a secarse.
    Pero hay mucha información que no interesa que sea contada a la población, solo interesa contar, que la desecación de las tablas es aparte de la sequia q tenemos, por las extracciones de los agricultores de todo el acuifero 23.
    No hay mas solución que un plan hidrologico nacional