Verde y Azul

La procesionaria puede llegar «con más fuerza que nunca» esta primavera

La suspensión de los tratamientos contra la plaga a causa del Covid pueden favorecer la expansión de estos organismos. Es uno de los insectos forestales más destructivos.

La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) ha advertido de que la oruga procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa), un peligroso insecto que el año pasado adelantó su llegada, podría aparecer con los primeros atisbos de primavera “con más fuerza que nunca”.

Según indica ANECPLA en un comunicado, las causas de este incremento son la suspensión, provocada por la pandemia, de los tratamientos que otros años se llevaban a cabo contra esta plaga y las restricciones en el uso de productos biocidas que han quedado reducidos a la endoterapia como único tratamiento posible.

Según Milagros Fernández de Lezeta, directora general de ANECPLA, “la endoterapia es una técnica de control de la procesionaria del pino que, si bien es muy efectiva y respetuosa con el medio ambiente, su coste constituye un factor limitante para el tratamiento de grandes masas arbóreas”.

El peligro de la oruga procesionaria radica en los más de 500.000 filamentos, llamados “tricomas”, que posee cada individuo y que funcionan a modo de dardos envenenados cuando el insecto se siente amenazado, pudiendo provocar dermatitis, lesiones oculares, urticarias y reacciones alérgicas, informa la agencia Efe.

ANECPLA hace especial énfasis en el peligro que este insecto supone para los perros, ya que les puede ocasionar hasta la muerte si lo ingieren y además el contacto con los tricomas puede provocarles inflamación del hocico y la cabeza, picores intensos en las partes afectadas y abundante salivación.

Con el objetivo de evitar los problemas que conlleva sufrir una plaga de procesionaria cada año, ANECPLA ha recomendado  “sistematizar los tratamientos de control y prevención de esta especie” y ha destacado la “importancia de que sea una empresa de gestión de plagas quien lleve a cabo este servicio de forma profesional”.

La procesionaria es una oruga perteneciente a la clase Insecta, de la orden Lepidoptera y la familia Thaumetopoeidae. El insecto se encuentra en las regiones más cálidas del sur de Europa, el cercano Oriente y el norte de África. Es costumbre de las orugas moverse sobre el suelo en largas procesiones unidas de cabeza a cola como si fueran una serpiente, de ahí su nombre.

La línea puede extenderse por un metro o dos, pero si se la altera puede haber varios grupos más pequeños e individuos dispersos (cada una de las orugas mide alrededor de 3 a 4 centímetros de largo). Por esta razón, están entre las orugas más sociales de su especie. Los grupos de orugas permanecen juntas a lo largo de su etapa larvaria.

El insecto está activo solo durante las épocas más frías del año, pasando los meses cálidos de verano como una polilla enterrada en el suelo. Las polillas comienzan a emerger del suelo en agosto y poco después se aparean y buscan árboles donde colocan sus huevos.

Una bolsa de procesionaria en un pino. Foto: Agencias

Cada hembra produce un huevo que queda sujeto al árbol más adecuado ya sea pino o roble. Las masas de huevos contienen hasta 300 o más huevos y las orugas normalmente se separan de ellas cuatro semanas después de que se ponen. Los huevos están completamente cubiertos con escamas que se desprenden del abdomen de la hembra.

Fisiología

Después de la segunda muda, la oruga asume su aspecto definitivo y aparecen los pelos urticantes en el dorsal rojizo del cuerpo, dispuestos en pares. Los pelos que cubren el cuerpo varían considerablemente, los pleurales van de blanco a amarillo oscuro; los dorsales desde el amarillo hasta el naranja apagado.

A pesar de su pequeño tamaño, las orugas recién nacidas tienen mandíbulas notablemente fuertes y son capaces de penetrar los árboles desde el principio. No hay una apertura única en el refugio que permita que las orugas entren y salgan. Más bien, las orugas se abren paso a través de las capas mientras entran y salen. La piel se produce cuando las orugas procesan sus comidas.

Las colonias están activas durante los meses de invierno. Las orugas abandonan sus nidos poco después del atardecer y se dirigen a los árboles que les proveerá de alimentos. Se alimentan durante la noche y luego regresan a su nido al amanecer. Observaciones realizadas a las orugas demuestran que se alimentan en las noches más frías y pueden sobrevivir a temperaturas bajo cero.

Las orugas descansan en el nido durante el día y las elevadas temperaturas por el calentamiento del sol ayudan a digerir de manera eficiente los alimentos que recolectan durante la noche.

Tipos de procesionarias

Procesionaria del pino. Es la más común cuyo nombre científico es Thaumetopoea Pityocampa. Es uno de los insectos forestales más destructivos, capaz de defoliar grandes extensiones de pino durante su aparición. El daño que produce es la defoliación que no mata al árbol pero si lo puede debilitar. Si se erradica la plaga a tiempo, el árbol se irá regenerando con el paso del tiempo y se habrá salvado.

Las orugas colocan una feromona a medida que avanzan sobre las ramas del árbol. Las orugas procesionarias de pino pueden distinguir los rastros antiguos de los nuevos. La marca de senderos permite que las orugas encuentren su camino de regreso para anidar después de la alimentación.

Estos insectos saldrán de los pinos a fines del invierno a principios de la primavera y formará líneas visibles como serpientes.

Procesionaria del roble. Es una oruga cuyo nombre científico es Thaumetopoa processionea. Es llamada de esta manera porque se encuentran en los árboles de roble. Aunque en el sur de Europa son controladas por los depredadores, las orugas han incursionado hacia el norte donde se han propagado rápidamente. Sus colores son el marrón y el blanco que les sirve de camuflaje en las cortezas de los robles.

Al igual que las procesionarias de pinos, salen de noche en procesión para alimentarse y regresan a sus nidos del mismo modo. Aunque el roble es su árbol favorito también se alimentan de las hojas de avellano, abedul y castaño dulce.

Orugas de la procesionaria. Foto: Agencias

Efectos sobre las personas y mascotas

Una polilla no tiene ningún medio de causarnos daño, es solo durante su desarrollo como una oruga que se debe tener cuidado con este insecto. Las polillas buscan pinos o robles en las noches de verano, ponen racimos de huevos y así comienza el proceso. Es cuando salen de los árboles que la mayoría de las personas y las mascotas entran en contacto con las orugas, que pueden traer consecuencias muy dolorosas porque sus pelos producen urticaria, este es su mecanismo de defensa contra los depredadores, según el portal procesionaria.net.

Los niños y adultos no deben acercarse demasiado cuando vean un nido de procesionarias. Cuando los humanos entran en contacto con estos pelos, pueden sufrir reacciones que van desde una leve inflamación, irritación, dificultad respiratoria hasta un shock anafiláctico grave.

Si los pelos entran en contacto con su piel, se forma una erupción que puede causar picazón, dolor, enrojecimiento y ardor que puede durar hasta tres semanas. Si se tiene algún contacto con estos insectos, se debe acudir al hospital más cercano para la atención del paciente.

Las mascotas como perros y gatos también son víctimas de las procesionarias ya pueden acercarse demasiado a las orugas y tener contacto con los pelos a través de las patas. Las van a lamer cuando les empiece a picar. Una vez que los pelos estén en la boca les producirá picazón, inflamación e incluso vómitos. Hay que estar atento a los síntomas de pequeñas manchas blancas en la boca y en la lengua, babeo excesivo y malestar al masticar. El tratamiento rápido realizado por un veterinario es imprescindible.

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