Verde y Azul

“La moda ecológica es algo más cara, pero dura más y es más sana”

Marina López es la presidenta de la Asociación Española de Moda Sostenible (AMSE), una organización empresarial que agrupa a 130 marcas que comercializan ropa, calzado y complementos elaborados en materiales y técnicas ecológicas. Es una corriente aún minoritaria en el gigantesco sector de la moda, pero la creciente demanda de la sociedad hace que cada vez tenga más fuerza.

El fast-fashion, basado en la cultura del ‘comprar y tirar’ de forma continua, está causando un fortísimo impacto ambiental por la gran cantidad de recursos y materias primas que necesita esta dinámica hiperconsumista. Para quienes quieren vestir de forma respetuosa con el medio ambiente nacen estas empresas de moda sostenible. Sus prendas duran mucho más tiempo, se fabrican en condicionales laborales adecuadas y no dañan el planeta.

-¿Qué se entiende por moda sostenible?

-Es una moda que cumple toda una serie de requisitos y parámetros que no cumple la moda convencional. Por ejemplo, se utilizan tejidos orgánicos, como algodón orgánico, cáñamo, lino… o bien tejidos reciclados, es decir, procedentes de reciclar tejidos o ropa. También es importante la trazabilidad de la prenda. Es decir, poder seguir dónde se fabricó (cuanto más cerca esté el taller, mejor, porque la huella de carbono será más baja)… Para poder llamarse moda sostenible ha de contemplar estos criterios. Todo lo demás no es sostenible.

-¿Basta que un tejido sea natural para que sea sostenible? Lo digo porque hay el algodón natural, por ejemplo, es un gran consumidor de agua, lo cual no es precisamente sostenible.

-Dentro de lo que son los tejidos orgánicos certificados (la gran mayoría de los tejidos orgánicos tienen un certificado que da fe desde la planta que se ha sembrado hasta que se ha producido el tejido) los hay más ecológicos y menos. En el caso del algodón orgánico no es tan perjudicial como el algodón convencional, porque no se usan pesticidas, necesita menos agua… El más ecológico de todos y el que deberíamos usar todos, pero hay poco ahora mismo, es el cáñamo. Es una planta que prácticamente crece sola, enriquece la tierra, no necesita agua pues le basta la lluvia, tiene dos cosechas anuales… Hay un proyecto en marcha en Andalucía con agricultores para sembrar cáñamo y obtener la fibra.

-¿Qué evolución está teniendo el negocio de la moda sostenible en España?

-Nuestra asociación tiene 130 marcas asociadas y estamos creciendo muy rápidamente. Nació en 2015 y la mayor parte de los asociados son pymes, pequeños autónomos, aunque hay alguna empresa más grande. Tenemos un poco de todo. Y en AMSE no solo tenemos ropa, sino también joyería, calzado, complementos, de todo. Antes ni siquiera se podían encontrar proveedores de tejido, aquí en España, y ahora sí. Muchos fabricantes de tejido convencional que toda su vida fabricaban algodón o poliéster ahora están empezando a fabricar algodón orgánico, lino… Pero no hay cifras de negocio todavía, nadie ha hecho un estudio.

Marina López

-¿Existen empresas de moda convencional que se cuelgan la etiqueta de moda sostenible cuando en realidad no lo son?

-Sí, y cada vez más. Ahora todo el mundo se ha hecho ‘sostenible’. En moda también sucede. Las marcas grandes están intentando subirse al carro. Saben que tarde o temprano han de realizar esa transición ecológica y, como no la están haciendo, se están gastando el dinero en márketing puro y duro. Dicen “somos sostenibles” o dan premios a la sostenibilidad, pero luego investigas un poco y ves que es mentira. Siguen produciendo en Asia, en talleres clandestinos…  Hace muy poco, hubo en Tánger un incendio en un taller clandestino de ropa y murieron 26 personas quemadas y electrocutadas.

-Aparte de los tejidos naturales, ¿qué materias primas se usan en la moda sostenible?

-Por ejemplo, en España ha surgido el Piñatex, elaborado a partir de la piña (la fruta que se come). Con su fibra se hace un tejido que es como cuero, es piel vegana, y sirve para hacer calzados, bolsos, complementos. Esto lo inventó una española y tiene una cooperativa de mujeres en Sudamérica, y en el País Vasco tienen una fábrica. Hay mucha investigación también sobre pieles de otras frutas.

-Y se usa también basura plástica reciclada… Hay varias marcas que lo utilizan.

-Sí, en este caso hay muchos puntos de vista diferentes. Yo no estoy de acuerdo con usar poliéster reciclado para hacer ropa. Una de las cosas que tiene el poliéster en la ropa es que cuando pasa por la lavadora suelta microplásticos que acaban en el mar. Son tan pequeños que las depuradoras no pueden filtrarlos. Y al poliéster reciclado le sucede lo mismo. Además, esa ropa que se hace con botellas de plástico y con redes recuperadas del mar ha tenido que pasar por un proceso que es muy contaminante también. Tienen que coger todo ese plástico y fundirlo para hacer unas bolitas con las que hacer planchas para obtener luego el tejido. Eso ya es contaminante. El poliéster es petróleo y el petróleo es petróleo, por muchas vueltas que le den. Estoy de acuerdo con que se fabriquen cosas que no tengan que pasar por la lavadora: calzado, muebles, cosas de decoración… pero con hacer ropa no estoy de acuerdo.

-Los precios de la moda sostenible son más caros… ¿Es el gran reto?

-Es verdad que no se puede comparar el precio de una camiseta de Primark que te ha costado cinco euros con una camiseta de algodón orgánico o de cáñamo que te cuesta treinta.  Los precios no son comparables, pero es que la camiseta que te ha costado treinta euros te va a durar diez o quince años más de lo que te dura la de cinco euros, que seguramente te durará seis lavados. Lo que hemos de hacer es cambiar nuestro chip de consumidores para consumir menos, pero de más calidad, como se hacía antiguamente. Y al ser una producción ética, con salarios dignos, eso también encarece el producto. Claro, si produces en Asia y a cada mujer que cose para ti le pagas cinco céntimos por camiseta, pues podrás ponerla muy barata. Y también es cuestión de salud: la ropa es que algo que te pones encima de la piel y en Asia se suelen usar tintes y productos químicos con metales pesados nocivos para la salud. Del mismo modo que comemos más sano, también hay que vestir más sano. La moda no es algo frívolo, tiene que ver con el medio ambiente y la salud. Por todo eso, no se puede comparar los precios.

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Joan Lluís Ferrer

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