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La evaporación del mar debilitará El Niño y La Niña, alerta un estudio

Ni los fenómenos atmosféricos que han estado equilibrando el clima durante los últimos siglos van a poder escapar a las consecuencias del cambio climático. En un planeta más cálido, los cambios climáticos naturales relacionados con las variaciones de temperatura del océano, que proporcionan calidez con El Niño y frío con La Niña -conocidos como Oscilación del Sur o ENOS, en inglés-, se van a debilitar. Ello tendrá graves consecuencias para el conjunto del planeta.

Así lo afirma un grupo de investigadores del Centro IBS de Física Climática, que concluye en un artículo publicado en Nature Climate Change, que este ciclo natural que ha estado presente en los últimos 11.000 años, podría llegar a su fin en un futuro más cálido en el que reinen los gases de efecto invernadero.

La Oscilación del Sur corresponde a la aparición, cada cierto tiempo, de unas aguas superficiales más cálidas (El Niño) o más frías (La Niña) de lo normal en el Pacífico tropical central y oriental.

Es decir, las aguas superficiales de Perú, Ecuador y el sur de Colombia sufren anomalías térmicas que, a su vez, precipitan cambios a gran escala en los vientos atmosféricos especialmente en el Pacífico y América Latina. Sin embargo, un factor como el cambio climático puede producir un cambio brusco en este fenómeno atmosférico natural.

Para determinar hasta dónde llegará esa modificación, los investigadores se basaron en una serie de simulaciones que, con toda la potencia de los ordenadores actuales, es capaz de recrear un escenario con un detalle de hasta 10 kilómetros de océano y 25 kilómetros de atmósfera.

Esto permite simular de manera realista ciclones tropicales atmosféricos y olas de inestabilidad tropical en el Océano Pacífico, que juegan un papel clave en la generación y finalización de eventos como El Niño y La Niña.

Los ordenadores del equipo de investigación, situados en Corea, estuvieron trabajando durante más de un año sin interrupción. En ese tiempo, lograron simular un siglo de variaciones climáticas en tres escenarios diferentes, uno con el clima actual y otros dos en niveles diferentes de calentamiento global, uno más moderado y otro más grave.

“El modelo generó 2.000 millones de bytes de datos; suficiente para llenar unos 2.000 discos duros”, aseguró Sun-Seon Lee, que se encargó de los experimentos. Una vez recogieron todos los datos, los científicos se centraron en establecer cómo cambiará ENOS por un aumento de concentración de gases de efecto invernadero.

Foto: Agencias

Hasta ahora los científicos no tenían claro si los fenómenos de El Niño y La Niña iban a debilitarse o, por el contrario, aumentar. “Dos generaciones de científicos del clima han analizado este tema utilizando modelos climáticos de diversa complejidad”, indica Axel Timmermann, coautor de la investigación, que recuerda que en estos experimentos “algunos modelos predijeron que serían más débiles, pero otros hablaban de un mayor cambio de temperatura en el Pacífico oriental”. “Los jueces aún estaban deliberando”, sentencia. Lo que tenían en común estos modelos pasados es que estaban simulando una temperatura en el Pacífico ecuatorial demasiado fría en comparación con las observaciones realizadas.

“Esto les impidió representar adecuadamente el delicado equilibrio entre los procesos de retroalimentación positiva y negativa que son importantes en el ciclo de ENOS ”, indica el investigador.

Resultados claros: el ciclo se debilitará

“El resultado de nuestras simulaciones por computadora es claro: el aumento de las concentraciones de CO2 debilitará la intensidad del ciclo de temperatura por el que funciona ENOS”, concluye Christian Wengel, primer autor del estudio e investigador del Instituto Max Planck de Meteorología en Hamburgo en Alemania.

Al rastrear el movimiento del calor en el sistema acoplado de la atmósfera y el océano, los científicos pudieron determinar quién será el culpable del colapso del sistema ENSO: la rápida evaporación del mar.

Según los investigadores, los eventos futuros de El Niño perderán calor hacia la atmósfera más rápidamente, debido a la evaporación del vapor de agua, que, a su vez, tenderá a enfriar el océano. Además, la reducción de la diferencia de temperatura futura entre el Pacífico tropical oriental y occidental también inhibirá el desarrollo de temperaturas extremas durante el ciclo ENOS.

Foto: Agencias

Por otro lado, estos dos factores se compensarán con un debilitamiento futuro proyectado de las olas oceánicas de inestabilidad tropical, que son las que aceleran la desaparición del evento de La Niña. Estas olas oceánicas, que pueden abarcar hasta el 30% de la circunferencia total de la tierra, reemplazan las aguas ecuatoriales más frías con aguas externas al ecuador que son más cálidas, acelerando así su desaparición.

“Hay un tira y afloja entre las retroalimentaciones positivas y negativas en el sistema ENSO, que se inclina hacia el lado negativo en un clima más cálido. Esto significa que los eventos futuros de El Niño y La Niña ya no podrán desarrollarse de la misma manera”, comenta Malte Stuecker, coautor del estudio y profesor asistente en la Universidad de Hawai. en Mānoa.

En todo caso, como señalan los investigadores, “independientemente de los detalles de cómo cambia El Niño en el futuro, las lluvias y la sequía serán más extremas en el futuro, debido al hecho de que viviremos en un mundo más cálido con un ciclo hidrológico de esteroides», insiste Stuecker.

«A pesar de las proyecciones sobre cómo ENSO puede cambiar debido a la acción humana, otros informes y artículos demuestran que es muy probable que sus impactos en la lluvia mejoren, lo que tiene implicaciones significativas en todo el mundo y el Pacífico”, asegura, por su parte, la científica atmosférica  Christina Karamperidou.

Y es que tanto el IPCC como un reciente estudio publicado en la revista Nature, concluye que el cambio climático está ocurriendo ya, acelerándose y está provocado inequívocamente por el ser humano. «El último informe del IPCC muestra claramente que si no reducimos drásticamente nuestras emisiones, nos dirigiremos hacia temperaturas que la Tierra no ha visto en millones de años», resume Stuecker.

Artículos de referencia: https://www.nature.com/articles/s41558-021-01132-4

https://www.nature.com/articles/s43017-021-00199-z

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Verónica Pavés

1 comentario

  • Y qué respecto a los vientos alisios que originan la zona de convergencia intertropical y que al mismo constituyen un factor para la ocurrencia de El Niño y La Niña?