Verde y Azul

La agricultura mediterránea se blinda para combatir el cambio climático

El cambio climático aprieta y la agricultura mediterránea quiere blindarse. La más que probable reducción de las lluvias en el Mediterráneo y la incertidumbre que marca el futuro de los trasvases de agua en España han llevado a la Generalitat Valenciana a redoblar los esfuerzos para encontrar técnicas para reducir el consumo de agua en la agricultura y el sector hortofrutícola, sustento de cien mil familias solo en la provincia de Alicante. El cultivo hidropónico se presenta como excelente alternativa para enfrentarse al calentamiento global.

El Instituto Valenciano de Investigaciones Agrias (IVIA) se ha convertido en los últimos años en una especie de “Silicom Valley” agrícola, en el que un equipo de científicos trabaja, al igual que en la estación agrícola de Elche, para lograr el milagro de que los agricultores puedan mantener sus cosechas en cantidad y calidad reduciendo el consumo de agua.

Allí se trabaja con la viña, la granada, alcachofas, el caqui y los cítricos, buscando variedades que requieran menos horas de frío.

El Ministerio para la Transición Ecológica, mientras tanto, convencido de que hay que buscar alternativas al trasvase Tajo-Segura, acaba de anunciar a los regantes de Castilla-La Mancha, Murcia y Almería, una inversión de 1.600 millones de euros en los próximos 5 años.

Investigador de la NASA revisando cebollas lechugas y rábanos hidropónicos. Foto: NASA

El dinero se destinará a mejorar técnicas de regadío y depuración y, sobre todo, para optimizar las desalación de agua del mar, un recurso polémico por su precio, sobre todo para la agricultura, pero que forma parte esencial en la hoja de ruta de Teresa Ribera.

Las lluvias se reducirán un 30% en los próximos 50 años

Los augurios son preocupantes: en los próximos 50 años las lluvias se reducirán un 30%, la disponibilidad del agua de los trasvases es cada vez menor, y el agua desalada tiene precios prohibitivos.

Para prevenir las consecuencias de esta situación la Conselleria de Agricultura de la Comunidad Valenciana trabaja dos líneas: el riego denominado “deficitario” y la mejora de las técnicas para luchar contra la salinidad. Prevenir las consecuencias que tendrá el cambio climático en la agricultura mediterránea es el objetivo del IVIA.

Enrique Moltó, director del Instituto, explica que las líneas de trabajo se centran en cuatro áreas. La reducción del consumo de agua con ensayos de cultivos y la optimización del riego frente a la salinización de los suelos; la producción de patrones y variedades resistentes a la sequía, como es el caso de la mandarina, y a la salinidad (pimiento y caqui); la investigación sobre los genes que inciden sobre la resistencia a la sequía y la salinidad; y la producción de variedades de fruta (melocotones y nectarinas), que requieran menos horas de frío.

“Los árboles de hoja caduca necesitan, por ejemplo, acumular durante el invierno un número mínimo de horas de frío para la ruptura del reposo y comenzar la salida del letargo. Cada especie necesita acumular esa cantidad mínima”, explica Moltó.

Recogida de la naranja. Foto: Diario Córdoba

En cuanto al riego deficitario, consiste en “acostumbrar” a la planta a recibir agua cuando realmente lo necesita, ya que hay periodos del año en que “no hace falta o la necesidad es mínima”, subraya Moltó.

Objetivo, lograr cultivos resistentes a la salinización del suelo

Labor similar se desarrolla para lograr cultivos resistentes a la salinización del suelo, un fenómeno directamente relacionado con el aumento de las temperaturas y la disminución de las lluvias. “Se trata de incorporar patrones de cultivo que posibiliten crear plantas más resistentes al suelo salino. Trabajamos con el pimiento Niber , caquis y la variedad Nero de la clementina”, indica.

Otra de la técnicas que cobra valor es el cultivo casi sin tierra. Mediante el sistema hidropónico -cultivar sobre sustratos en vez de tierra-, las plantas absorben los minerales por medio de iones disueltos en el agua y minerales que se encuentran dentro de ellas.

En condiciones naturales, el suelo actúa como reserva de nutrientes minerales, pero en sí mismo no es esencial para que la planta crezca. Cuando los nutrientes minerales de la tierra se disuelven en agua, las raíces de la planta son capaces de absorberlos. Y si se incorporan al suministro de agua de la planta ya no se requiere el suelo para que esta prospere.

Esta práctica está alcanzando un gran auge en los países donde las condiciones para la agricultura resultan adversas. Combinando la hidroponia con un buen manejo del invernadero se llegan a obtener rendimientos muy superiores a los que se obtienen en cultivos a cielo abierto.

Cultivo hidropónico de maíz. Foto: pixabay

La familia Guilló se puede considerar pionera en la aplicación a sus plantaciones el sistema de la hidroponia, ya que lleva ya veinte años aplicando la técnica a sus cultivos de tomate en el Campo de Elche con éxito.

Tomates mucho más sabrosos y ecológicos

“Trabajamos en invernadero y lo que hemos logrado es cultivar con la mitad de la tierra que en el cultivo convencional, de ahí que también se reduce a la mitad la necesidad de agua. La que nos sobra, al no tener que infiltrarse en la tierra, se reconduce para nuestros cultivos tradicionales en el exterior como el caso de la alcachofa”, subraya Clara Guilló, cuya producción de tomates llega a los mercados de la provincia todos los días del año.

“Gracias a unos sensores sabemos la cantidad de agua que se necesita en cada momento, de ahí que el ahorro es importante. Además, estos tomates son mucho más sabrosos y ecológicos porque su cultivo requiere también menos tratamientos”, añade. El sistema se puede aplicar a todo tipo de hortalizas.

El déficit hídrico que padece gran parte del territorio y la competencia creciente en los usos del agua, obligan a la racionalización del empleo del caudal para el riego, modernizando las estructuras e incorporando sistemas de riego más eficientes.

En la Comunidad Valenciana se está llevando a cabo, en este sentido, una experiencia piloto de telemonitorización de la humedad del suelo. En la comarca de El Marquesat, en la provincia de Valencia, se ha puesto en marcha un proyecto para la mejora de la gestión de una superficie de aproximadamente 2.000 hectáreas con un preexistente riego localizado.

Publicación de la Generalitat Valenciana sobre hidroponia: https://agroambient.gva.es/documents/163228750/167772261/Cultivo+sin+suelo+de+hortalizas/bb39ab24-ef7c-4f51-82a7-ebf73e414e18

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