Verde y Azul

Excursiones en zonas de osos: ¿Qué hacer si nos encontramos con uno?

La población de oso pardo se está recuperando de forma notable en la Cordillera Cantábrica en los últimos años. De otro lado, cada vez se organizan más actividades de ocio en la naturaleza. De ahí que, aunque inusuales, cada vez son más probables los encuentros entre osos y seres humanos.

Conscientes de ese riesgo, la Fundación Oso Pardo (FOP) y la Fundación Oso de Asturias (FOA) elaboraron hace unos meses una guía con consejos sobre cómo actuar ante la presencia de un oso. Los informadores ambientales de la FOA asesorarán durante esta Semana Santa a los visitantes de los espacios naturales protegidos de Asturias y les entregarán el manual.

Los osos ibéricos son en general pacíficos y tienden a huir de la presencia humana por lo que los encuentros con humanos son muy poco probables, y la posibilidad de un ataque, mínima.

Además, los ataques de los osos responden en la mayor parte de los casos a ciertos comportamientos humanos y son hasta cierto punto predecibles, por lo que evitando ciertas pautas se pueden reducir mucho los incidentes. Por ello, conviene saber cómo comportarse ante la presencia de un ejemplar.

En una campaña conjunta de información y sensibilización, la FOA y la FOP unieron sus fuerzas y elaboraronel año pasado una infografía descargable que quienes se acerquen a zonas oseras pueden –y deben– llevar siempre consigo. Las dos fundaciones subrayan en la guía, disponible en castellano, francés e inglés, que el riesgo de ataque de un oso a seres humanos es “pequeñísimo”.

De hecho solo se han constatado siete incidentes con contacto físico en los últimos veinticinco años en la Cordillera Cantábrica y uno en los Pirineos, ninguno de ellos con resultado fatal, “pero siempre es bueno conocer de partida qué hacer en caso de encontrarse con un oso”, apuntan.

El primer consejo es la prudencia a la hora de realizar actividades en la naturaleza, y no embarcarse en aventuras de riesgo. En zonas oseras, igual que en las de otros animales salvajes, hay que “seguir y no apartarse de los senderos, no adentrarse en áreas con vegetación cerrada, no seguir huellas ni otros indicios de la presencia del oso, no acercarse a las carroñas, llevar a los perros controlados y no tirar comida”.

Un osezno en la Península Ibérica. Foto: Pixabay

El oso suele evitar el contacto con el ser humano, al que detecta con bastante antelación y distancia. Pero también las personas deben evitarlo, especialmente si tienen constancia de que está herido, si aparece una hembra con cachorros (“nunca hay que interponerse entre una madre y sus crías”, resaltan las fundaciones), si ha sido hostigado por perros o si se le sorprende en su encame o comiendo una carroña. “Lo ideal es retirarse despacio y sin hacer ruido, para no alertarlo”, apuntan las fundaciones en la infografía.

El oso pardo cantábrico, a diferencia de otros congéneres, no es agresivo con el ser humano. Si por alguna circunstancia imprevista se produjera un ataque el consejo es “tumbarse boca abajo o en posición fetal, con la cara y la cabeza protegidas con las manos y permanecer inmóvil”.

“En caso de un encuentro fortuito, si se trata de un ejemplar situado a corta distancia que se aproxima y que no nos ha detectado, conviene hacerse notar, pero sin aspavientos ni voces, para que cambie de rumbo antes de que esté demasiado cerca”, detalla la infografía preparada por la FOA y la FOP.

“Hay que impedir que nos vea como un peligro, por lo que no se debe correr, gritar y mucho menos amenazarle y hacerle frente”, añade. Y un añadido: “Que el oso se levante no denota necesariamente una actitud agresiva, sino un intento de identificarnos”.

En el caso de que se sienta amenazado, el oso sí podría llegar a hacer un “carga disuasoria”. En ese momento conviene de nuevo mantener la calma, hablar suave y sin gestos amenazantes y retirarse despacio sin perder de vista al animal.

“Ver a una osa con sus oseznos o a un macho alimentándose de los frutos de un árbol en la ladera contraria a la nuestra, a unos cientos de metros, ya supone un gran logro para cualquier persona que busca sensaciones de calado en torno a la fauna salvaje”, recoge la infografía, pero “siempre será mejor que ese avistamiento se consiga de la mano de guías expertos que organizan rutas por zonas oseras”, añade.

Informadores ambientales en un área protegida de Asturias. Foto: Efe

En el caso de que el encuentro ocurra en una carretera, lo último que hay que hacer es perseguir al oso con el vehículo para intentar verlo o fotografiarlo de cerca. “Hay que parar o reducir la marcha hasta que abandone la carretera, y encender las luces de emergencia”, aconsejan las fundaciones.

El manual será entregado durante esta Semana Santa a los visitantes de los espacios protegidos asturianos por parte de los informadores ambientales de la FOA. Será la tercera edición del programa de informadores ambientales, una iniciativa que es posible gracias al apoyo de dos patrocinadores, la Fundación EDP y el Grupo Baldajos, que ha cedido vehículos eléctricos para la ocasión.

La Fundación prevé una afluencia masiva de visitantes a los espacios naturales de Asturias, pese al cierre perimetral de la comunidad. Para afrontar esta previsible situación, cuatro informadores ambientales cubrirán los territorios del parque natural de Somiedo, el parque natural de Las Ubiñas-La Mesa, el monumento natural Desfiladero de las Xanas y la Senda del Oso, entre otros enclaves, y prestarán especial atención a aquellos puntos con mayor afluencia de visitantes en cada momento.

El proyecto, que la FOA puso en marcha en el verano de 2019, cobró especial relevancia el año pasado, en plena pandemia, por el notable incremento del número de visitantes que optaron por realizar turismo de naturaleza, una situación que podría repetirse en los periodos vacacionales de este año.

Los informadores ambientales, cuya actividad se desarrollará hasta el 4 de abril y continuará después durante todo el verano, están en contacto continuo con agentes del Medio Natural dependientes del Gobierno del Principado, con los que la FOA mantiene una estrecha colaboración. La Fundación resalta que la labor de información y asesoramiento se ha vuelto “cada vez más imprescindible” en una comunidad como Asturias, cuya red de espacios naturales protegidos ocupa ya más de 400.000 hectáreas, el 40 por ciento de su superficie total, y recibe más de un millón de visitas cada año.

Página de referencia: http://www.osodeasturias.es/actualidad/informadores-ambientales-semana-santa/

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Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, Asturias; 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).