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¿Es la energía nuclear la solución a la crisis climática?

Se había demonizado la energía nuclear y ahora puede ser nuestra salvación”. Estas palabras, pronunciadas recientemente por el presidente de Foro Nuclear, Ignacio Araluce, han vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la energía nuclear y el papel que debe jugar en el futuro. La ONU ya se ha pronunciado en defensa de esta forma de generación de energía: sostiene que sin ella no se podrá frenar el calentamiento global. Los grupos ecologistas opinan justo lo contrario: la energía nuclear no solo no es la solución sino que es “un obstáculo” en la lucha contra la crisis climática, subrayan.

En el transcurso de una visita a las instalaciones de Tecnatom organizada por Foro Nuclear y la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA), Araluce resaltó la importancia para la economía española. El sector de la industria nuclear emplea a unas 30.000 personas.

También destacó que los siete reactores operativos en España (Ascó I y II, Almaraz I y II, Vandellós II, Cofrentes y Trillo) produjeron el año pasado 55.757 gigavatios-hora. Esta cantidad supone el 22,2% del total de la producción eléctrica neta nacional. Y eso con solo con el 7% de la potencia instalada.

Central nuclear de Cofrentes, en Valencia. Foto: informacion.es

Araluce defendió que la energía nuclear es una “pieza clave” en la mitigación del cambio climático y el cumplimiento de los compromisos ambientales europeos e internacionales. Explicó que el año pasado el sector aportó en España el 33,15 por ciento de la electricidad libre de emisiones. Fue, además, la que más emisiones evitó a la atmósfera.

La ONU, a favor de la energía nuclear

Las apreciaciones de Araluce están en sintonía con las recogidas en un reciente informe de la ONU, según las cuales, en los últimos 50 años el uso de la energía nuclear evitó la emisión de 74 gigatoneladas de dióxido de carbono adicionales en el mundo.

Según Araluce, otras tecnologías renovables, como la solar o la eólica, no son “tan predecibles» como la nuclear, que “siempre produce lo mismo las 24 horas del día, los 365 días del año», pues no depende de las horas del sol o de la potencia del viento.

El presidente de Foro Nuclear destacó que ni el Estado ni la ciudadanía tendrán que pagar el desmantelamiento futuro de centrales nucleares. Tampoco deben asumir la gestión de los residuos radiactivos. “Todo eso lo paga el sector nuclear”, subrayó.

La ONU, por su parte, tiene claro que la energía nuclear es capital para afrontar la crisis climática. “Sólo la energía hidráulica ha jugado un papel mayor (que la nuclear) a la hora de evitar emisiones adicionales en el último medio siglo”, defiende el informe de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE).

Central nuclear de Ascó, en Tarragona. Foto: Willtron

El documento se basó en estudios realizados en Europa, Norteamérica y Asia central, donde las centrales nucleares producen el 20% de la electricidad total. “El tiempo corre para transformar rápidamente el sistema energético global, en el que los combustibles fósiles todavía suponen la mitad de la generación de electricidad en la región”, indica UNECE.

Energía “limpia, segura, fiable y competitiva”

La agencia defiende que la nuclear puede ser parte del grupo de fuentes energéticas útiles para salvar el clima, descarbonizar el planeta y lograr los objetivos fijados por el Acuerdo de París y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Los defensores de la nuclear defienden que es una fuente de energía limpia, segura, fiable y competitiva. Es, además, la única fuente de energía que puede sustituir una parte significativa de los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) que contaminan masivamente la atmósfera y contribuyen en el efecto invernadero, según el ingeniero Bruno Comby, presidente de la asociación Ecologistas en Pro de la Energía Nuclear (EPEN).

Combi sostiene que el uso de energías renovables no será suficiente para frenar la acumulación atmosférica de CO2 y satisfacer las necesidades de la sociedad industrial y las aspiraciones de las naciones en desarrollo.

Opina que la energía nuclear debería de ser rápidamente desplegada para sustituir en los países industriales al carbón, el gas y el petróleo, y más adelante en los países en desarrollo. Y que una combinación inteligente de conservación de la energía y energías renovables para usos locales de baja intensidad, y de energía nuclear como fuente base para la producción de electricidad, es el único modelo viable para el futuro.

Esta visión choca frontalmente con la de organizaciones ecologistas como Greenpeace. “La nuclear no es neutra respecto a las emisiones de gases de efecto invernadero», señala.

Emite más CO2 que cualquiera de las renovables”

«Considerando el ciclo completo de las tecnologías de generación eléctrica no-fósiles (es decir, la nuclear y las renovables), la energía nuclear emite más CO2 que cualquiera de las energías renovables por cada kWh producido”, asegura la ONG.

“Esto se debe a que en todas las etapas del ciclo nuclear –la minería del uranio, la fabricación del concentrado, el enriquecimiento, la fabricación del combustible, la construcción de las centrales nucleares, su mantenimiento y posterior desmantelamiento, la gestión de los residuos radiactivos, etcétera– se consumen grandes cantidades de combustibles fósiles”, añade.

Ubicación de centrales nucleares en España. Fuente: MITECO

Más: “La seguridad de las plantas también consume electricidad. Esta es una de las paradojas de la industria nuclear, con el fin de generar electricidad de forma segura las plantas necesitan un suministro significativo y constante de electricidad, que emite CO2”, alerta Greenpeace.

Otro aspecto que apuntan los ecologistas es que las nucleares consumen grandes cantidades de agua, lo que es “poco adecuado en un contexto de un clima más cálido”. Tanto los reactores para refrigeran núcleos y condensadores, como sus piscinas de combustible gastado, necesitan agua en abundancia.

Durante la última década, y precisamente debido al calentamiento global, las centrales nucleares han experimentado numerosas paradas”, señala Greenpeace.

“Pero sin duda una de las razones más poderosas es que incluso triplicando la capacidad nuclear mundial únicamente daría lugar a un 6% de reducción de las emisiones de carbono”, indica Greenpeace, tomando datos publicados por la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

Web del Consejo de Seguridad Nuclear: https://www.csn.es/la-energia-nuclear

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Foto principal: SINC

Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, Asturias; 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).

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