Verde y Azul

El salmón genéticamente modificado ya se vende en EEUU

El primer pescado modificado genéticamente, el salmón, ya se está vendiendo en restaurantes de EEUU, una vez obtenidas las autorizaciones necesarias. Sin embargo, el producto ha nacido en medio de grandes recelos, no ya solo desde organizaciones ecologistas, sino también desde muchas cadenas de alimentación, que ya han dejado claro que no piensan ofrecerlo a sus clientes. El salmón diseñado genéticamente crece el doble de rápido que los salvajes.

La primera temporada de salmón genéticamente modificado comenzó la semana pasada en Estados Unidos después de que el gobierno haya autorizado su consumo humano en dicho país, informó la propia compañía comercializadora.

Varias toneladas de salmón, diseñado por la compañía de biotecnología AquaBounty Technologies Inc., han empezado a servirse en restaurantes y servicios de comidas donde no se requiere que este producto vaya etiquetado como genéticamente modificado, explicó Sylvia Wulf, CEO de esta empresa (en el centro, en la imagen superior).

Hasta ahora, sin embargo, el único cliente que ha anunciado que está vendiendo salmón de estas características es Samuels and Son Seafood, un distribuidor de productos del mar con sede en Filadelfia.

AquaBounty ha criado este salmón de crecimiento rápido en una granja piscícola de interior en Albany, Indiana. Los peces están modificados genéticamente para crecer dos veces más rápido que el salmón salvaje, alcanzando un tamaño de mercado de 3,6 a 5,4 kilogramos en 18 meses, en lugar de 36, como es lo habitual, según informa el portal phys.org.

La compañía con sede en Massachusetts originalmente planeó distribuir el pescado a fines de 2020. «El impacto de la pandemia nos hizo reconsiderar nuestros plazos iniciales. Nadie estaba pidiendo mucho salmón en ese entonces», dijo Wulf.

Imagen del primer lote de huevos de salmón genéticamente modificados. Foto: Phys.org

«Estamos muy entusiasmados. Hemos sincronizado la cosecha con la recuperación de la economía y sabemos que la demanda seguirá aumentando», añadió.

División de opiniones y recelos

Aunque finalmente llegó a los platos de los clientes, el pescado modificado genéticamente ha sido objeto de duras críticas por los defensores del medio ambiente durante años.

En realidad, también hay empresas que ya han dejado claro que no venderán este producto. La empresa internacional de servicios de alimentos Aramark anunció en enero su compromiso de no vender ese salmón, citando preocupaciones ambientales y posibles impactos en las comunidades indígenas que viven de la pesca del salmón salvaje.

A este anuncio siguieron otros similares realizados por otras importantes empresas de servicios de alimentos, Compass Group y Sodexo, y muchos grandes minoristas de comestibles, empresas de mariscos y restaurantes de EEUU. Costco, Kroger, Walmart y Whole Foods han recalcado que no venden salmón genéticamente modificado o clonado y que, además, debería ser etiquetado como tal.

El boicot contra el salmón AquaBounty proviene en gran parte de activistas de la campaña Block Corporate Salmon, que tiene como objetivo proteger el salmón salvaje y preservar los derechos indígenas para practicar la pesca sostenible.

«El salmón modificado genéticamente es una gran amenaza desde cualquier punto de vista para un sistema alimentario saludable. Las personas necesitan estar informadas sobre los alimentos que están comiendo, para saber de dónde vienen», dijo Jon Russell, miembro de la campaña y activista de justicia alimentaria con Northwest Atlantic Marine Alliance.

«Estos peces son muy nuevos, y hay mucha gente que se opone a ellos. Esa es una señal de alerta para los consumidores», añadió Russell.

Ejemplares de salmón. Foto: AP

Pero la CEO de la empresa se muestra segura de que hay un gran interés por este pescado.

«La mayor parte del salmón de este país es importado y, durante la pandemia, no pudimos llevar productos al mercado», dijo Wulf. «Por lo tanto, tener una fuente de suministro nacional que no sea estacional como el salmón salvaje y que se produzca en un entorno bioseguro y altamente controlado es cada vez más importante para los consumidores».

AquaBounty comercializa el salmón como libre de enfermedades y antibióticos, y dice que su producto tiene una huella de carbono reducida y que no tiene el riesgo de contaminar los ecosistemas marinos, como sucede con el cultivo tradicional en jaulas marinas. En su caso, los peces se cultivan en granjas de interior.

A pesar de su rápido crecimiento, el salmón genéticamente modificado requiere menos alimento que la mayoría de los salmones del Atlántico cultivados, destaca la compañía. Las unidades de biofiltración mantienen limpia el agua de los numerosos tanques de 264.979 litros de las instalaciones de Indiana, lo que reduce la probabilidad de que los peces enfermen o necesiten antibióticos.

La FDA (el organismo alimentario federal de EEUU) aprobó el Salmón AquAdvantage como «seguro y efectivo» en 2015. Fue el único animal genéticamente modificado aprobado para consumo humano hasta que los reguladores federales aprobaron posteriormente un cerdo también genéticamente modificado para alimentos y productos médicos.

En 2018, la agencia federal dio luz verde a la extensa instalación de AquaBounty en Indiana, que actualmente está produciendo aproximadamente 408 toneladas métricas de salmón a partir de huevos importados de Canadá, pero es capaz de producir más del doble de esa cantidad.

Pero en un mercado interno cambiante que valora cada vez más el origen, la salud y la sostenibilidad, y los mariscos silvestres sobre los cultivados, otros tienen una visión diferente del salmón, al que algunos críticos han apodado como ‘Frankenfish’.

Parte del rechazo doméstico gira en torno a cómo se etiquetará el pescado modificado según las pautas de la FDA. Los pescadores de salmón, piscicultores, mayoristas y otras partes interesadas quieren prácticas de etiquetado claras para garantizar que los clientes sepan que están comprando un producto diseñado.

La ley de etiquetado norteamericana ordena a las empresas que revelen los ingredientes genéticamente modificados.

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Joan Lluís Ferrer

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