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El Mediterráneo alcanza ya temperaturas como las del Caribe

El Mediterráneo está viviendo este verano un amplio repertorio de inusuales fenómenos climáticos que evidencian el cambio que está sufriendo el planeta: subidas repentinas del nivel del mar (como sucedió en Alicante hace pocos días), olas de calor, lluvias calientes y el aumento de temperatura del mar. En concreto, este mes de agosto las aguas de este mar han alcanzado los 27,4ºC, muy similares a las del Caribe.

Se trata de la segunda temperatura más elevada desde que comenzaron a recogerse los datos en 1982, según el Centro de Estudios Ambientales el Mediterráneo (CEAM).

El calentamiento del mar es un factor que se ha convertido en una de las manifestaciones negativas más destacadas del panorama climático en la Comunitat Valenciana, porque este aumento térmico es el responsable de la violencia de las gotas frías, que suelen producirse en otoño), así como de las noches tropicales y ecuatoriales.

Jorge Olcina, director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, alerta de que «todavía veremos como la temperatura del mar sigue subiendo y alcanzará los 28 grados».

De momento, el Mediterráneo presente este mes de agosto unas características bastante parecidas a las del Mar Caribe, con el agua inusualmente caliente. Este es un factor determinante para alimentar la gota fría del otoño, cuando se producen lluvias torrenciales, episodios que este año podrían llegar antes y ser más intensos.

Desde 1980, la temperatura media del Mediterráneo ha aumentado 0,8 grados, según los regristros oficiales, y este calentamiento es directamente responsable de las noches tropicales, es decir, aquellas en que la temperatura no baja de los 20 grados.

Lluvias cálidas en agosto

El Mediterráneo está viviendo un agosto muy variado en el plano meteorológico, e incluso esta semana también se han producido las denominadas lluvias cálidas.

“No hay una gran masa de aire fría, pero cuando hay mucho calor en superficie, el contraste entre ese calor intenso en superficie y el aire menos cálido en las capas medias de la atmósfera hace que se generen nubes bajas, estratocúmulos, que son las que descargan lluvias”, afirma Jorge Olcina.

“Poca cantidad de agua y en forma de chaparrón. Son las llamadas lluvias cálidas que se dan sobre todo en la franja litoral. En los últimos años se están formando este tipo de precipitaciones, que se originan también por el calor acumulado en el Mediterráneo”, añade.

La Agencia Estatal de Meteorología define esta lluvias como las que se generan en capas bajas de la troposfera con temperaturas superiores a 0 ºC y en las que, por lo tanto, no intervienen los procesos de fase de hielo. Se caracterizan por estar compuestas principalmente por gotas muy pequeñas. Esto hace que, observadas por el radar, presenten reflectividades bajas, lo que puede dificultar su detección.

Playa de Benidorm. Foto: David Revenga

Pese a ello, a veces se trata de precipitaciones muy eficientes, que pueden dar lugar a acumulaciones considerables en intervalos cortos de tiempo. Las lluvias cálidas se suelen dar más a menudo sobre mares y océanos cálidos y en sus zonas costeras.

Según Francisco Martin Leon, de Meteored, para que se genere la lluvia cálida, las temperaturas en toda la nube, donde se genera la precipitación, deben estar por encima de los cero grados, de forma que las partículas de hielo están casi ausentes.

Por otro lado, la ola de calor provocó que la ciudad de Alicante haya batido su récord histórico de sensación térmica y con él, el de la provincia, tras registrar el domingo, además, la segunda temperatura más alta de la historia de la ciudad con 39,5 grados, a 1,9 grados del récord de la ola de calor de julio de 1994 (41,4 grados ), según lo datos del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante.

El domingo fue el día más bochornoso de la historia de la provincia pues a las 14 horas el termómetro marcó 38 grados en Alicante con un 45% de humedad, por lo que la sensación térmica fue la más alta de la historica climática al ser similar a 46 grados al sombra, según explica el climatólogo Jorge Olcina.

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