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El “error” de las aves migratorias: dispersan las semillas en la dirección incorrecta

Las aves migratorias se equivocan: dispersan las semillas en la dirección incorrecta, hacia latitudes más cálidas en el sur, lo que limita la respuesta de las plantas al cambio climático. Es la sorprendente conclusión de un estudio científico internacional, en el que participó la Universidad de Oviedo, publicado en la revista “Nature”. La investigación es clave para comprender, detener y mitigar las pérdidas futuras de biodiversidad debido al cambio climático.

El calentamiento global está desplazando los “óptimos climáticos” de muchas especies hacia latitudes más frías, forzando así la redistribución de la vida en la Tierra a una velocidad sin precedentes. Las especies se ven obligadas a buscar nuevos espacios con temperaturas más adecuadas para ellas.

La movilidad permite a los animales desplazarse hacia nuevas áreas con climas apropiados. Sin embargo, las plantas no están provistas de esta capacidad, de modo que, para ellas, la dispersión de semillas mediada por animales a larga distancia es “clave” en los procesos de cambio de distribución y adaptación.

La mayoría de las especies vegetales de Europa que se dispersan gracias a aves migratorias lo hace cuando estas migran hacia el sur, hacia latitudes más cálidas, lo que es contraproducente para la adaptación de las plantas a los escenarios actuales de calentamiento global.

Un mirlo común sobre un aladierno. Foto: Universidad de Oviedo

“Las aves migratorias podrían ayudar a las plantas a hacer frente al calentamiento global al dispersar sus semillas a larga distancia hacia nuevas áreas adecuadas”, recoge el informe. Pero solo una minoría de las plantas leñosas de los bosques europeos son dispersadas por aves que migran en la dirección correcta, al norte, hacia latitudes más frías.

Los datos recabados muestran que solo un tercio (35%) de las plantas son dispersadas por aves que migran hacia el norte en primavera. Por el contrario, la gran mayoría (86%) de las plantas lo son por aves cuando migran hacia áreas más cálidas en otoño.

El “papel determinante” de las aves migratorias

“El cambio climático actual es tan rápido que muchas plantas requieren distancias de dispersión mucho más allá de las que normalmente se producen a escala local. Ahí es donde las aves migratorias pueden jugar un papel determinante, ya que son capaces de dispersar semillas a decenas de kilómetros”, explica Juan Pedro González-Varo, investigador del Departamento de Biología de la Universidad de Cádiz y autor principal del estudio.

“Esta investigación la planteamos para conocer el potencial de las especies vegetales para ser dispersadas por aves migratorias hacia futuras áreas favorables» añade González-Varo.

Los investigadores han descubierto, además, que las plantas con mayor potencial de dispersión hacia latitudes más frías pertenecen a especies emparentadas y que se caracterizan por ofrecer sus frutos en primavera, cuando las aves están migrando hacia el norte.

Ejemplar de curruca capirotada sobre un cornejo. Foto: Universidad de Oviedo

Según González-Varo, para que una planta sea dispersada por aves que migran al norte, tiene que tener frutos entre febrero y abril. “Las plantas con frutos en este periodo se caracterizan bien por tener una fructificación muy larga, como ocurre en enebros, lentiscos, mirtos, acebuches o acebos, o bien por tener una fructificación muy tardía, como ocurre en las hiedras», señala.

Aunque todas las aves migratorias de Europa migran en la misma dirección (de sur a norte en primavera y de norte a sur en otoño), el estudio ha demostrado que las aves con mayor potencial para dispersar plantas europeas hacia latitudes más frías son especies paleárticas, que no cruzan el Sahara durante su migración, sino que invernan en el centro y sur de Europa o en el norte de África.

Estas especies son, en general, muy comunes y abundantes en el continente europeo, por ejemplo, los petirrojos, las currucas capirotadas, los mirlos, y varias especies de zorzales.

Solo unas pocas especies dispersan semillas hacia el Norte

“Aunque se trata de especies comunes, el potencial de dispersión de semillas al Norte recae en solo un puñado de especies, algunas de ellas muy cazadas en la cuenca mediterránea, tanto legal como ilegalmente. Nuestro estudio da valor añadido a especies consideradas vulgares, ya que sobre ellas caería el peso de ayudar a las plantas europeas ante el cambio climático”, subraya González-Varo.

Los investigadores auguran que la dispersión hacia nuevas áreas tendrá consecuencias para la composición de los bosques del futuro, ya que las diferentes especies podrían colonizar “de forma desigual” los nuevos territorios que les permitan afrontar el aumento de las temperaturas.

Juan Carlos Illera durante la investigación. Foto: Universidad de Oviedo

“Este trabajo, arduo y muy meticuloso, ha sido pionero en el uso de técnicas moleculares de ‘barcoding’ (sistemas de bancos genéticos) para la identificación de las especies de aves que dispersaron esas semillas a escala europea. Para ello, hemos usado el escaso tejido de las aves que quedaba impregnado sobre la semilla, después de que estas hubieran pasado por su tracto digestivo”, indica Juan Carlos Illera Cobo, profesor del Departamento de Biología de Organismos y Sistemas de la Universidad de Oviedo.

La investigación, en la que participaron 18 científicos pertenecientes a 13 centros europeos, se ha basado en redes de interacción planta-ave; es decir, conjuntos de aves que consumen los frutos y dispersan las semillas de especies de plantas.

Los científicos incorporaron a esas redes información sobre el periodo de fructificación de las plantas y los flujos migratorios de las aves, con el fin de caracterizar el potencial de diseminación de semillas a larga distancia, tanto hacia el norte como hacia el sur.

El estudio se desarrolló en bosques localizados en Portugal, España, Reino Unido, Alemania, Italia y Polonia, incluyendo un total de 46 especies de aves y 81 de plantas de 13 comunidades de bosques.

Estudio de referencia: https://www.nature.com/articles/s41586-021-03665-2

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Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).

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