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El camalote, una de las peores especies invasoras del mundo, llega al Guadalquivir

Gran preocupación en Andalucía: el temible camalote o jacinto de agua ha llegado al río Guadalquivir. Se trata de una de las peores especies invasoras de todo el planeta, pues transforma radicalmente los ecosistemas fluviales, absorbe sus aguas, mata a las especies autóctonas y causa problemas en infraestructuras hidráulicas, entre otros muchos daños. Se están retirando los ejemplares de forma masiva y se extremará la vigilancia para evitar su expansión.

El Servicio para la Protección de la Naturaleza (Seprona) de Sevilla y una dotación del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil han documentado el primer hallazgo de especímenes de la especie vegetal invasora Eichhornia crassipes, comúnmente llamado jacinto de agua o camalote, en plena dársena del río Guadalquivir, y que representa una amenaza cierta sobre los ecosistemas fluviales.

Se trata de una planta originaria de las aguas dulces de las regiones cálidas de América del Sur, en las cuencas Amazónica, y del Plata. Su abundancia cambia drásticamente las condiciones de los humedales. Actualmente ha colonizado casi todos los continentes y se convierte en especie invasora.

Detalle de la planta. Foto: lifeinvasaqua

Su capacidad para alterar los hábitats autóctonos es tal que figura en la lista de las  especies exóticas invasoras más dañinas del mundo. Sus semillas son capaces de germinar inmediatamente pero pueden permanecer en una especie de hibernación durante 15-20 años.

El problema llega con su liberación y rapidísima propagación en el medio natural, donde tapiza las superficies acuáticas impidiendo que llegue la luz, lo que ahoga la flora y fauna autóctona, además de obstruir canales de riego y dificultar o imposibilitar la navegación, entre otros daños.

La Eichhornia crassipes o jacinto de agua o camalote está incluida en la lista de las 100 especies alóctonas más invasoras de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) e incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras.

La Guardia Civil detalló que la localización de esta especie en el Guadalquivir tuvo lugar el 28 de abril y recordó su peligrosidad radica en que su proliferación tiene consecuencias fatales para las biocenosis acuáticas, eliminando de manera definitiva la fauna y flora acuática propias del lugar.

Absorbe el agua de lagunas y balsas

Asimismo, posee una intensa evapotranspiración, lo que disminuye la cantidad de agua almacenada en lagunas o balsas, e impide su uso por el hombre (riego, consumo humano, etc.).

Además, dificulta la navegación, reduce o elimina la pesca, y puede llegar a bloquear  las turbinas de las centrales hidroeléctricas, además constituir un peligro potencial para el desarrollo de los deportes náuticos o de la pesca deportiva.

Las poblaciones de estas especies son un medio ideal para la proliferación de mosquitos con el peligro que eso podría entrañar para la salud humana, al ser vectores de transmisión de enfermedades.

La difícil lucha contra la planta invasora. Foto: Pinterest

Todas estas consecuencias negativas se están poniendo de manifiesto en áreas donde la invasión ha alcanzado ya niveles alarmantes, como es el caso del río Guadiana en España, el lago Victoria en África y los pantanos y manglares de Florida. Solo en el caso del Guadiana, se han invertido ya más de 50 millones de euros desde 2014 para tratar de erradicar esta especie, que ha provocado efectos devastadores en dicho río.

Actualmente, el Seprona y el GEAS de la Guardia Civil, junto con personal del Servicio de Geodiversidad y Biodiversidad de la Consejería de Medio Ambiente de Sevilla, vienen desarrollando trabajos encaminados a la eliminación de esta especie en plena dársena del río Guadalquivir, retirando pequeños núcleos desde la zona conocida como el Puntal Verde, Lagos los Hippies o Fondo del Saco, hasta en la zona situada bajo el puente del Quinto Centenario.

Tanto la Guardia Civil como la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía aseguran que «no han escatimado esfuerzos a la hora de luchar contra esta planta invasora».

De hecho, en las primeras horas tras su localización se pudieron retirar alrededor de 600 kilos de esta planta en la dársena del Guadalquivir.

No obstante, y para conseguir erradicar definitivamente su presencia en el río Guadalquivir, se pide a la población que ante cualquier avistamiento de esta especie en cualquier masa de agua, río, charca, laguna o incluso en un centro comercial, lo comuniquen inmediatamente, si es posible adjuntando una fotografía y ubicación, al email: exoticas.invasoras.cagpds@juntadeandalucia.es o al Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil de Sevilla.

Además, las autoridades han recordado que la venta o tenencia de estos ejemplares está prohibida por ley.

Como consecuencia de todo esto, el Seprona está llevando una investigación sobre el origen de estos especímenes de camalote encontrados en la dársena del Guadalquivir para averiguar si se trata de un caso fortuito o si pudiera tratarse de alguna acción que pueda llevar aparejadas repercusiones penales.

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