Verde y Azul

El automóvil gana la batalla al transporte público en la postpandemia

La pandemia de coronavirus ha venido a desbaratar los planes de los gobiernos para fomentar el uso del transporte público y reducir todo lo posible el uso de los vehículos particulares. Porque, tras unos meses en que la movilidad cayó a mínimos históricos, el automóvil está siendo el medio de transporte “ganador” en la vuelta al trabajo postpandemia. Así lo denuncia Greenpeace a través de un dossier que analiza la evolución de la movilidad y que publicó con motivo del Día Mundial Sin Coches 2021. Conclusión principal: mientras el tráfico rodado se acerca ya a los valores precovid, el transporte público crece más lentamente y todavía está al 70% de la demanda respecto a 2019. De momento, el automóvil gana la «batalla» al transporte público, lo que supone más emisiones contaminantes.

Greenpeace subraya que el transporte público es “fundamental” para la sostenibilidad de las ciudades y recuerda que un trasvase de demanda del bus y el metro hacia el vehículo particular tendría consecuencias negativas sobre la calidad del aire y, por extensión, sobre la salud.

El mayor peligro está por llegar. Debido a la influencia de la meteorología, noviembre y diciembre son meses donde los picos de contaminación son habituales en ciudades como Madrid. Con el agravante de que hace dos semanas el tráfico ya alcanzó el 99,6% en hora punta respecto a un día equivalente de 2019.

Esta recuperación de la movilidad en coche particular no se da de igual forma en trenes y autobuses. La demanda del transporte público urbano se sitúa alrededor del 70% frente a los valores de 2019, un valor que se repite de manera constante en toda España.

Causas de la rápida recuperación del automóvil

De las ciudades que han facilitado datos, al menos Girona (Teisa) y Valladolid (Auvasa) se ubican en ese 70%, muy cerca de Valencia (EMT) al 71% y Madrid (EMT y Metro) al 72%. Datos similares a los de Barcelona, donde TMB registra un 75% en Metro y 66% en autobús. La horquilla abarca desde el 60% en la Costa del Sol (Málaga) al 80% de Gijón (Emtusa), pero siempre con el 70% como punto de referencia, resalta Greenpeace.

Atasco circulatorio. Foto: unsplash

El análisis realizado por Greenpeace para el Día Mundial Sin Coches contempla hasta cinco posibles causas que explican la rápida recuperación del automóvil frente al transporte público.

–Una menor congestión por el descenso generalizado de la movilidad.

–Una mayor facilidad para aparcar, por el mismo motivo.

La falsa sensación de inseguridad frente al contagio en el transporte público.

La recuperación de la movilidad laboral por el fin del teletrabajo.

La predominancia del turismo nacional frente al internacional.

“Durante la pandemia hemos visto cómo las ciudades son más habitables cuando hay menos coches. Sin embargo, muchos de nuestros alcaldes no han aprendido nada durante esta pandemia”, señala Adrián Fernández, responsable de movilidad de Greenpeace. “Si no se toman medidas urgentes, nos arriesgamos a unos niveles de tráfico peores que en 2019. A más coches, más contaminación y peor calidad de vida”, añade.

Para evitar futuros episodios de contaminación, Greenpeace demanda la implantación inmediata de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE). La Ley de Cambio Climático ya exige que 150 ciudades cuenten con esta medida durante el próximo año. Sin embargo, actualmente sólo Madrid y Barcelona cuentan con una ZBE.

Ayuntamientos poco comprometidos

Activistas de Greenpeace reclamaron el pasado mes de abril al alcalde de Sevilla, Juan Espadas, que activase el ‘Plan Respira’ (antes Plan Centro, suspendido desde 2011). Una reclamación similar a la realizada el pasado viernes contra Abel Caballero, alcalde de Vigo, que aún no ha elaborado una propuesta de ZBE, a pesar de que la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), que él mismo preside, ha elaborado una guía animando a su implantación.

Igualmente, la organización ecologista solicita al Gobierno de España que desarrolle un reglamento para regular las Zonas de Bajas Emisiones que exige la Ley. Hasta el momento, el Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha presentado unas directrices para su elaboración, pero no son de obligado cumplimiento.

Según Greenpeace, la ausencia de criterios vinculantes está permitiendo que los ayuntamientos menos comprometidos implanten zonas muy laxas y sin efectos reales, como ha sucedido con la modificación de Madrid Central, realizada por el alcalde José Luis Martínez-Almeida, que permitirá 45.000 coches más al centro, alerta la ONG.

Atasco en la AP-7, en Barcelona. Foto: El Periodico

El dossier de Greenpeace reclama una serie de medidas urgentes para frenar la actual tendencia e incentivar el uso del transporte colectivo en detrimento del vehículo privado.

Entre las dirigidas al Gobierno de España destaca la necesidad de incluir en la futura Ley de Movilidad un fondo de financiación estatal que garantice la prestación de los servicios de transporte público a toda la población, a través de un esquema basado en la ‘fiscalidad verde’, con ingresos procedentes de peajes, tasas al transporte contaminante (como la aviación) o aportaciones de grandes generadores de movilidad. 

Recuperar los servicios ferroviarios previos al covid

También propone desarrollar un reglamento de ZBE de obligado cumplimiento para las entidades locales, y recuperar la oferta de servicios ferroviarios previa a la pandemia, en especial en las obligaciones de servicio público (OSP) e implementar nuevos núcleos de cercanías en aquellas grandes ciudades que carecen de este servicio, como Córdoba, Vigo o Valladolid. Incrementar el número de carriles Bus-VAO en las vías de acceso a las grandes ciudades es otra de las propuestas.

Greenpeace plantea a los ayuntamientos la conveniencia de incrementar la dotación de transporte público y garantizar una financiación estable de los sistemas de transporte en función de sus competencias.

Mejorar los tiempos de viaje del transporte público con medidas como ampliar la longitud de carriles bus, implantar prioridad semafórica, nuevas líneas exprés y mayor control y vigilancia sobre los vehículos mal estacionados y la “doble fila” es otra de las propuestas.

Del mismo modo, reclama habilitar sistemas tarifarios flexibles (pospago) adaptados a las nuevas modalidades de trabajo a distancia, donde la diversidad de desplazamientos va más allá que los viajes de casa al trabajo.

El teletrabajo reduce las emisiones

La organización ecologistas incluye asimismo propuestas para las empresas. Entre ellas, permitir más días de teletrabajo en aquellos puestos cuyas características permitan trabajar a distancia, reservando la presencialidad para tareas y eventos concretos.

Porque solo con que las empresas añadieran un día más de teletrabajo a la semana, las emisiones del transporte se reducirían un 3% en ciudades como Madrid o Barcelona, según los cálculos de Greenpeace.

Autobuses eléctricos de la EMT de Madrid. Foto: madridmobilite.com

“De esta forma, la promoción del teletrabajo podría llegar a ahorrar entre 400 toneladas diarias de dióxido de carbono en la Comunidad de Madrid o 600 toneladas en la provincia de Barcelona”, añade.

La ONG considera necesario revisar las políticas internas de viajes de empresa, evitando los desplazamientos innecesarios para encuentros o reuniones que puedan sustituirse por una videoconferencia, en especial cuando sea necesario utilizar el avión

Reducir la dotación de aparcamientos en oficinas y elaborar planes de transporte al trabajo que promuevan el uso de modos sostenibles para ir al lugar de trabajo es otra de las reclamaciones de Greenpeace a las empresas.

Dossier de referencia: https://es.greenpeace.org/es/wp-content/uploads/sites/3/2021/09/Analisis-de-la-movilidad-poscovid_compressed.pdf

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Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, Asturias; 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).

1 comentario

  • Las llamadas “zonas de bajas emisiones” no son más que un invento para que el centro de las ciudades se quede para ricos (que son los que pueden comprar cachazos hibridos) o renovarlo cada tres años y los pobres (que no pueden cambiar el coche tanto o comprarse coches más caros) no vayan a esas zonas.

    ¿Qué hacen los pobres? Irse a los centros comerciales que están fuera del centro, pero recorriendo más km, y por tanto contaminando más.