Verde y Azul

Demuestran que mensajes y anuncios sí mejoran la actitud ambiental de los turistas

A menudo consideramos que los carteles, rótulos y anuncios invitándonos a ser más cuidadosos con el entorno natural sirven para poco. Y, sin embargo, una investigación desarrollada en un enclave turístico en Indonesia (con los mismos problemas que otros destinos vacacionales del planeta) ha demostrado que esos mensajes sí son capaces de variar el comportamiento de un importante número de personas.

Un estudio publicado en Frontiers in Communication ha demostrado el poderoso impacto que los mensajes de recomendación y advertencia, e incluso las señales sutiles, o ‘estímulos’, pueden tener para inclinar a las personas hacia comportamientos adecuados.

Los turistas cuya actitud fue analizada en la isla indonesia de Gili Trawangan, un destino turístico muy popular, eran más propensos a demostrar acciones con conciencia ambiental, como rechazar una bolsa de plástico o evitar el contacto con un arrecife de coral, cuando fueron ‘orientados’ hacia un comportamiento adecuado, ya sea con mensajes escritos o bien cara a cara.

Los investigadores hallaron que cualquier intervención, ya sea enfocada en términos positivos o negativos, era suficiente para llevar a las personas a tomar decisiones con conciencia ambiental, en comparación con las que tomarían de no recibir señales o mensajes conductuales.

El estudio proporciona muchas conclusiones prácticas que los operadores turísticos o las empresas pueden implementar fácilmente, con muy bajo coste, para aumentar la gestión ambiental y promover comportamientos positivos en sus clientes.

Aunque muchos de nosotros sentimos la necesidad de adoptar comportamientos respetuosos hacia el medio ambiente y tener la información necesaria para adoptar dicha actitud, a menudo nos vemos agobiados por numerosos obstáculos o impedimentos para ponerla en práctica, un fenómeno que los investigadores describen como la ‘brecha conocimiento-acción’.

La doctora Katherine Nelson, quien dirigió el estudio en asociación con Gili Eco Trust, explica: «La brecha entre el conocimiento y la acción existe porque es mucho más fácil pensar de cierta manera que comportarse de manera consistente de esa manera, pero proporcionar una pista sutil puede ayudarnos a aliviar parte de la carga cognitiva en nuestro cerebro cuando estamos en un entorno complejo «.

Dos experimentos

Para tratar de cerrar esta brecha, los investigadores desarrollaron dos experimentos concretos con los turistas de este enclave en la vida cotidiana para saber cómo respondían ante dos situaciones: cuando se les ofrece una bolsa de plástico en una tienda y cuando se les da una sesión informativa antes de un viaje de snorkel.

Carteles usados en la investigación para animar a los turistas a no usar plástico

Los investigadores detectaron diferencias en el comportamiento de las personas en función de si el turista se enfrentó a una interacción escrita o cara a cara con un mensaje positivo que destacara buenos resultados o un mensaje negativo que se centrara en los malos resultados de una acción específica.

El estudio mostró que la presencia de esos estímulos o señales hacia ciertos comportamientos fue suficiente para alentar a las personas a comportarse de maneras más respetuosas hacia el medio ambiente, ya sea rechazando una bolsa de plástico mientras están en la tienda de conveniencia o asegurándose de mantener una distancia segura de las tortugas en un viaje de snorkel.

Además, descubrieron que para el éxito de dichos impulsos no importaba si este mensaje se enfocaba de manera positiva o negativa.

«Nuestro estudio destaca que una intervención puede llevar a las personas a tomar mejores decisiones con solo llamar su atención sobre un problema; al proporcionar una pequeña pista, podemos reducir los obstáculos que se interponen en el camino y facilitar los comportamientos ambientales».

Los resultados ofrecen información importante sobre la efectividad de la mensajería simple como una forma práctica de impulsar a las personas hacia comportamientos ambientalmente sostenibles. El estudio señala que el sector turístico en particular tiene un enorme potencial para utilizar este tipo de enfoques y hacer de los comportamientos proambientales una opción sencilla para reducir los impactos locales.

Informe de referencia:  DOI: 10.3389/fcomm.2020.610186

Joan Lluís Ferrer

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