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calima del sahara

¿Cómo llega la calima del Sahara hasta el Amazonas?

La presencia de calima o polvo africano en la atmósfera no es algo exclusivo de España. Cada año, millones de toneladas de polvo del desierto del Sahara se arremolinan en la atmósfera por los vientos alisios del este y son transportados a través del Atlántico, yendo a parar a lugares como el Amazonas, donde fertilizan la vida vegetal.  Un estudio revela ahora que el cambio climático terminará debilitando este transporte de polvo en suspensión.

En junio de 2020, una gigantesca columna de polvo viajó desde el Sahara a través del océano Atlántico hasta llegar a América del Norte. Si bien esta llamativa columna acaparó todos los titulares, los científicos de la NASA, utilizando una combinación de datos satelitales y modelos informáticos, predicen que estas masas de calima africana se reducirán durante el próximo siglo más que en los últimos 20.000 años, como resultado del cambio climático y el calentamiento de los océanos.

El desierto del Sahara tiene 9.200.000 kilómetros cuadrados de tierra árida que se extiende a lo largo de la mitad norte de África, y tiene un tamaño ligeramente menor que los Estados Unidos. Más de 60 millones de toneladas de su polvo mineral cargado de nutrientes se elevan a la atmósfera cada año, creando una capa masiva de aire caliente y polvoriento que los vientos transportan a través del Atlántico para entregar esos nutrientes al océano y la vegetación en América del Sur y el Caribe.

Una investigación reciente de la NASA describe el efecto dominó que se produce entre los elementos del desierto para desarrollar estas columnas de polvo. El proceso comienza con diferencias de temperatura entre el Atlántico norte y sur, y luego intervienen los vientos constantes de este a oeste que soplan en esta región, así como una banda tropical de lluvia relativamente alta ubicada cerca del ecuador.

En este vídeo puede apreciarse cómo viaja el polvo sobre el Atlántico.

El Sahara no fue antes tan seco

«A partir de observaciones terrestres y de satélites, vemos la variabilidad del polvo africano», dijo Tianle Yuan, científico atmosférico del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland.

El pico del transporte de polvo sahariano al lado oriental de las Américas tuvo lugar aproximadamente entre 12.000 y 17.000 años atrás, al final de la última Edad de Hielo. Luego comenzó el Período Húmedo Africano, durante el cual la vasta extensión del desierto estuvo salpicada de lagos, vegetación y asentamientos humanos. El aumento de la humedad y la vida vegetal estabilizaron el suelo y minimizaron las columnas de polvo.

«El desierto del Sahara estaba relativamente húmedo en ese entonces», dijo Yuan. Los núcleos de sedimentos del norte de África frente a la costa y los registros de polen muestran que hubo más lluvia y vegetación presente. «El polvo era mucho más raro», resumió.

Aunque el transporte de polvo ha aumentado desde entonces, el equipo de investigación descubrió que tanto los procesos naturales como la actividad humana están llevando ahora a la Tierra de regreso a un mínimo de polvo, a medida que el clima se calienta.

Un 30% menos de polvo en suspensión en este siglo

Con el calentamiento global previsto, el equipo de investigación utilizó datos del modelo del Proyecto de Intercomparación de Modelos Acoplados 5 (CMIP5) que indican al menos una reducción del 30% en la actividad del polvo en el Sahara desde los niveles actuales durante los próximos 20 a 50 años, y una disminución continua a partir de entonces.

Polvo africano sobre Canarias. Foto: NASA

«Ese mínimo que experimentaron los humanos durante el Período Húmedo Africano probablemente será ahora rebasado, debido al cambio climático», señaló Yuan refiriéndose a los niveles de polvo durante el Período Húmedo Africano.

Las temperaturas de la superficie del mar influyen directamente en la velocidad del viento, por lo que, cuando el Atlántico norte se calienta en relación con el Atlántico sur, los vientos alisios que soplan el polvo de este a oeste se debilitan. Como resultado, esos vientos más lentos recogen y transportan menos polvo del Sahara.

Además de llevar menos polvo, los vientos debilitados también permiten que la banda de lluvia constante que atraviesa los trópicos se desplace hacia el norte, descargando agua sobre una parte más grande del desierto, lo que humedece el polvo y evita que se lo lleve.

Menos polvo en el aire, que puede reflejar la luz del sol lejos de la superficie de la Tierra como si fuera un parasol, significa que más luz solar y calor llegan al océano, calentándolo aún más. Todo esto crea un ciclo de retroalimentación de las temperaturas cálidas de la superficie del mar que conduce a una reducción del polvo. Y ello, a su vez, contribuye a un calentamiento adicional, combinándose para influir en el clima, la calidad del aire y la formación de tormentas y huracanes.

Desde el Sahara hasta el Amazonas

«El polvo juega un papel importante en el sistema de la Tierra», dijo Hongbin Yu, investigador atmosférico de Goddard. «Una disminución del polvo a medida que el clima se calienta puede tener profundas influencias en una variedad de fenómenos, pero estos impactos potenciales pueden ser buenos o malos».

Ciudad inundada por la calima. Foto: Agencias

En su viaje a través del Atlántico, el polvo sahariano se esparce en el océano, alimentando la vida marina y, de manera similar, la vida vegetal una vez que toca tierra. Los minerales, como el hierro y el fósforo en el polvo, actúan como fertilizantes para la selva amazónica, la selva tropical más grande y con mayor biodiversidad de la Tierra. Las lluvias arrastran muchos de estos valiosos nutrientes del suelo a la cuenca del río Amazonas, lo que hace que la entrega de nutrientes desde África sea importante para mantener una vegetación saludable.

Aunque el transporte de polvo africano juega un papel importante en la génesis de los suelos y el sustento de la vegetación, Yu dice que hay algunos efectos negativos, porque el aumento de nutrientes puede conducir a la proliferación de algas nocivas en la costa de Florida y enfermedades para los arrecifes de coral relacionadas con el polvo.

Los residentes en el Caribe también podrían ver algunos beneficios, ya que menos polvo significa una mejor calidad del aire. Respirar polvo es particularmente peligroso para los niños, los ancianos y las personas con afecciones respiratorias como el asma.

De hecho, esta amenaza llevó a un equipo del Programa de Ciencias Aplicadas a la Tierra de la NASA a desarrollar un sistema de alerta temprana para Puerto Rico que ahora proporciona un plazo de tres días de tiempo antes de que una tormenta de polvo sahariana llegue a la isla, lo que les da a los médicos y funcionarios de salud pública tiempo para prepararse y trabajar con los meteorólogos sobre alertas de calidad del aire.

Artículo de referencia: https://phys.org/news/2021-04-nasa-saharan-future.html

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Joan Lluís Ferrer

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