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Baterías eléctricas o combustibles fósiles: ¿Qué perjudica más al medio ambiente?

Los procesos industriales vinculados a la fabricación de baterías para automóviles eléctricos tienen su impacto sobre el medio ambiente. Comparar esa huella con la que genera la industria de la automoción de combustibles fósiles fue el objetivo del estudio titulado ‘Del combustible sucio a las baterías limpias’, realizado por la entidad ambiental europea Transport and Environment. La conclusión es que, si bien los coches eléctricos no son perfectos, sí son un buen comienzo en el proceso de descarbonización emprendido para mitigar el cambio climático.

El apoyo de la Unión Europea a los vehículos eléctricos es adecuado y conveniente, según los resultados del informe. Las conclusiones no dejan lugar a la duda. Por un lado, los automóviles eléctricos necesitan una cantidad significativamente menor de materias primas que los que funcionan con combustibles fósiles.

Por otro, la batería de un vehículo eléctrico consume solo 30 kilogramos de materias primas si se tiene en cuenta el reciclaje, en comparación con los 17.000 litros de gasolina que quema un automóvil convencional de promedio.

Y, finalmente, los coches eléctricos son también mucho mejores para el clima, ya que requieren un 58 por ciento menos de energía que un automóvil de gasolina durante su vida útil.

El estudio muestra asimismo que la actual dependencia del petróleo crudo de Europa supera con creces su necesidad de materias primas para baterías. Los expertos esperan, además, que la brecha aumente aún más a medida que los avances tecnológicos reduzcan la cantidad de litio necesaria para fabricar una batería a la mitad durante la próxima década.

Asimismo, la cantidad de cobalto necesaria se reducirá en más de tres cuartos y la de níquel en alrededor de un quinto, gracias sobre todo al reciclaje, que será obligatorio por ley. La conclusión es que los automóviles eléctricos ayudarán a Europa a ser autosuficiente en materia de movilidad.

Foto: Pixabay

Lucien Mathieu, analista de transporte y movilidad eléctrica de Transport and Environment sostiene que cuando se trata de materias primas, “no hay comparación posible”. Porque durante su vida útil, un automóvil de combustible fósil promedio quema “el equivalente a una pila de barriles de petróleo de 25 pisos de altura, mientras que si se tiene en cuenta el reciclaje de los materiales, en el caso de las baterías solo se perderían alrededor de 30 kilogramos de metales, aproximadamente el tamaño de una pelota de fútbol”.

Lograr la autonomía energética de Europa

El informe señala que es “probable” que Europa produzca suficientes baterías como para abastecer su propio mercado de vehículos eléctricos a partir de este mismo año. Y ya se planean en la Unión Europea 22 gigafábricas de baterías para la próxima década, con una capacidad de producción total que se extenderá a 460 GWh en 2025, suficiente para alrededor de 8 millones de automóviles eléctricos.

“Esto está muy lejos de la situación actual en la que la flota de automóviles de Europa depende casi por completo de las importaciones de petróleo crudo”, resalta Mathieu, quien cree que el aumento de la eficiencia y el reciclaje de las baterías dejará a la Unión Europea “significativamente menos dependiente de las importaciones de materias primas”.

La ventaja de los autos eléctricos sobre los de combustible fósil es tal que incluso en Polonia, país que tiene el suministro de electricidad más “sucio” de la Unión Europea, los vehículos eléctricos emiten un 22 por ciento menos de CO2 que los coches de gasolina, recoge el estudio.

La conclusión del informe es contundente al señalar que la industria petrolera se ha beneficiado durante años de “estándares ambientales laxos”, y que “ha alimentado guerras y corrupción y que, en última instancia, una vez que se quema el combustible, causa efectos devastadores de larga duración en términos de cambio climático y contaminación del aire”.

Matiza, no obstante, que resulta “imperativo” que la futura normativa de la Unión Europea sobre baterías eléctricas garantice que todos los procesos utilizados a lo largo de la cadena de valor de la batería cumplen “con los más altos estándares ambientales y sociales”. Y que garantice que no terminarán en la naturaleza productos químicos nocivos; que todas las baterías se baterías se reciclarán “a la máxima tasa posible”; y que todos los procesos relacionados con la fabricación de baterías sean “alimentados por energía limpia”.

Contaminación en la carretera. Foto: Efe

“Con las baterías, la Unión Europea tiene una oportunidad única de alejarse de las materias primas externas, de dependencias de otros países, como ha ocurrido durante décadas en la industria de los combustibles fósiles”, subraya el estudio. Pero también se lanza una advertencia: esto solo se logrará “si Europa invierte en reciclaje y reutilización, en productos químicos mejorados que utilicen menos material, y si utiliza inteligentemente sus propios recursos”.

Ley para reciclar las baterías

Los autores del informe confían en la futura Ley de baterías de la UE, porque garantizará que sean más limpias que en la actualidad, reciclables, y que se obtengan de forma responsable y respetando los derechos humanos. Y si se aplica con rapidez, Europa será “líder de esta tecnología estratégica de cero emisiones”.

La ley obligará a los fabricantes de baterías a informar sobre la huella de carbono de toda la cadena de valor, desde la minería hasta el montaje y el reciclaje, datos que luego se utilizarán para establecer la huella máxima e incentivar el uso de energía limpia en la producción.

“Sin embargo, la obligación, para 2030, de recuperar solo el 70 por ciento del litio de las baterías usadas, supone un listón demasiado bajo, cuando alrededor ya se ha demostrado en la actualidad que el 90 por ciento es la mejor práctica”, según Transport and Environment.

Esa tasa de reciclaje del 70 por ciento resulta “insuficiente para impulsar la inversión y la innovación que el sector europeo de reciclaje de baterías necesita para liderar esta tecnología estratégica”, así que “los gobiernos y los eurodiputados deberían revisarla al alza”, opina Alex Keynes, gerente de vehículos limpios de ‘Transport and Environment’.

A pesar de la pandemia, la venta de vehículos eléctricos aumentó el año pasado, cuando alcanzó más del 10 por ciento de las ventas totales de automóviles en la Unión Europea. Y diversos estudios apuntan a que ese porcentaje aumentará hasta el 15 por ciento este año.

Informe de “Transport and Environment” (en inglés): https://www.transportenvironment.org/sites/te/files/publications/2021_02_Battery_raw_materials_report_final.pdf

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