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Alarma en el turismo de España: una microalga tóxica afecta a la salud humana

El cambio climático está provocando la proliferación en las costas españolas de unas microalgas de origen tropical muy tóxicas, que pueden convertirse en un peligro para la industria turística y para la salud humana: provocan daños oftalmológicos, digestivos, respiratorios y dermatológicos. Ha sonado la alarma en el turismo de España.

Hay quien ha llegado a calificarla como “la madre de todas las pestes”. Las Ostreopsis son un género de microalgas de origen tropical, muy tóxicas, que se observaron por primera vez en el Mediterráneo en el año 2004.

Un grupo de investigadores internacionales ha lanzado la voz de alarma: el cambio climático provocará la proliferación de estos microorganismos y la posibilidad de su presencia masiva en las playas del levante español, donde pueden convertirse en un serio problema para la industria turística (que aún no se ha recuperado de la Covid) y para la salud humana: causan daños oftalmológicos, digestivos, respiratorios y dermatológicos.

El resultado del estudio, en el que han participado expertos del Institut de Ciències del Mar (ICM) de Barcelona, no deja lugar a dudas: utilizando modelos proporcionados por la iniciativa de investigación climática mediterránea Med-CORDEX (basados en proyecciones climáticas) ha concluido que la presencia masiva de estas microalgas ocurrirá en los próximos años antes y tendrá mayor duración, extendiéndose desde la primavera hasta el otoño, y no solo en el verano, como hasta ahora.

Microalgas cubriendo el fondo marino. Foto: Cécile Jauzein

Esta es una de las principales conclusiones del proyecto europeo CoCliME (Co-desarrollo de servicios climáticos para la adaptación a ecosistemas marinos cambiantes), que durante los últimos tres años ha descifrado las tendencias futuras de crecimiento y los impactos de las proliferaciones del género Ostreopsis.

De momento, ya se ha comprobado que su presencia es cada vez más habitual en las costas europeas, debido al calentamiento de la temperatura del agua.

Las proliferaciones de Ostreopsis durarán en los próximos años más tiempo, “aunque serán menos intensas en verano, porque las temperaturas serán demasiado cálidas (entre 25,5 y 28 grados centígrados)», han apuntado Salomé Fabri-Ruiz y Jean-Olivier Irisson, del Laboratorio de Oceanografía de Villefranche (LOV), que, en todo caso, no descartan que estas microalgas puedan adaptarse en el futuro a condiciones aún más cálidas.

De hecho, el calentamiento progresivo de las aguas ya está facilitando la expansión de este género en el Atlántico, desde el Golfo de Vizcaya hasta Bretaña.

Las Ostreopsis son de color marrón-rojizo, debido a sus pigmentos fotosintéticos. Por esta razón, cuando se reproducen intensamente, la gran cantidad de células en el agua en zonas poco profundas confieren este color al medio.

Estas células producen diferentes sustancias nocivas que, según se ha podido comprobar, causan mortandades de algunos organismos, como los erizos de mar. El impacto sobre los ecosistemas marinos es enorme. En acuarios han llegado a provocar la muerte de todos sus seres vivos en cuestión de horas.

Organismos afectados por la microalga. Fuente: spnambiente

«Las toxinas de Ostreopsis pueden afectar tanto a la flora como a la fauna marinas y se encuentran en el agua durante las proliferaciones», han explicado Elisa Berdalet, del ICM, y Anne-Sophie Pavaux y Rodolphe Lemée, del LOV.

Incluso se han detectado en alguna ocasión toxinas de Ostreopsis en el marisco, aunque en el Mediterráneo no se ha constatado ningún caso de intoxicación alimentaria atribuida a estas toxinas.

Impactos sobre la salud humana

“En el Mediterráneo, los principales efectos de las proliferaciones tóxicas de Ostreopsis en la salud humana están asociados a la exposición directa al agua de mar cuando las concentraciones de células de estas microalgas son altas, y a la inhalación de aerosoles que contienen substancias químicas irritantes. De todos modos, los compuestos tóxicos se producen únicamente en determinadas circunstancias durante las proliferaciones”, detallan Elisa Berdalet y Magda Vila (esta última, también del ICM).

«Los síntomas agudos de esta exposición son oftalmológicos, digestivos, respiratorios y dermatológicos», han añadido los colaboradores de CoCliME Rafael Abós-Herràndiz y Luc de Haro, que han alertado de que se desconocen aún los efectos de la exposición crónica a las toxinas que produce Ostreopsis, por lo que es “demasiado pronto para definir estrategias de adaptación de la sociedad”, han señalado Muriel Travers y Jérémy Thomas, de la Universidad de Nantes.

Pero habrá que afrontar el problema con prontitud: “Dada la recurrencia y futura persistencia de las proliferaciones de Ostreopsis en las zonas turísticas del Mediterráneo, estos episodios pueden convertirse en un problema socioeconómico importante en el futuro si comportan, por ejemplo, la interrupción o la reducción de la frecuentación de las playas por parte de turistas y residentes”, subrayan los expertos del ICM.

El turismo se enfrenta a una nueva amenaza. Foto: Agencias

Estas microalgas, que viven encima de macroalgas, se multiplican de forma desmesurada si las condiciones de temperatura del agua son adecuadas. Cuando cubren todo el fondo marino, este pierde su colorido y provocan la reducción de la concentración de oxígeno en el agua, lo que provoca la obstrucción de las branquias de los organismos que se alimentan por filtración. De tal manera que especies con movimiento limitado, como los erizos y las estrellas de mar, pueden sufrir grandes mortandades.

Los autores de otro proyecto científico, EBITOX, que estudió hace unos años los aspectos biológicos y toxicológicos de estas microalgas dinoflageladas bentónicas relacionados con la salud humana, han subrayado que la presencia de estos microorganismos en las costas españolas supone “un claro riesgo para la salud humana”.

De hecho, el estudio constató varios casos de intoxicación respiratoria por Ostreopsisen las costas mediterráneas. Los autores lanzaron la hipótesis de que las microalgas o sus toxinas pudieran ser transportadas por el aire hasta el litoral en forma de aerosoles, provocando allí intoxicaciones. Pero no pudieron confirmarla.

De momento, ya se ha puesto en marcha un sistema de seguimiento y vigilancia sanitaria de las playas para prevenir eficazmente los impactos de la Ostreopsis en la salud humana. Este apoyo a un programa de monitoreo y sistema de alerta contribuirá a continuar y ampliar las series temporales de estas microalgas en el Mediterráneo y también a elaborar futuras proyecciones de sus proliferaciones tóxicas.

Página web del proyecto CoCliME (en inglés): https://www.coclime.eu/

Estudio científico sobre la ecología química de Ostreopsis (en inglés): https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fmars.2020.00498/full

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Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, Asturias; 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).

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