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Un solo crucero emite tanto CO2 como 12.000 coches, afirma un estudio

Un nuevo informe pone de manifiesto los fuertes impactos ambientales que generan los cruceros turísticos, auténticas ciudades flotantes rebosantes de viajeros que se desplazan de un punto a otro del planeta. Solamente el Mediterráneo registró en 2019 un tráfico de 30,7 millones de pasajeros a bordo de cruceros. El estudio realizado por investigadores de las universidades de Exeter (Reino Unido) y de Girona revela que estos buques contaminan de forma muy notable el aire, el mar y el suelo, y pueden poner en peligro la salud humana. Un solo crucero emite tanto CO2 como millares de coches, pero la lista de impactos es mucho más larga.

El estudio se basó en más de 200 artículos de investigación acerca de los impactos sobre el entorno y también la salud de las personas y ha sido publicado en la revista Marine Pollution Bulletin. Se trata del trabajo más completo elaborado hasta ahora sobre la contaminación que generan los cruceros.

Uno de los principales impactos es la emisión de dióxido de carbono, CO2, por parte de los potentes motores que impulsan estas embarcaciones. Los autores señalan que un gran crucero puede tener una huella de carbono superior a 12.000 automóviles.

Los pasajeros de un crucero por la Antártida, por ejemplo, pueden producir tantas emisiones de CO2 durante un viaje de siete días como un europeo medio en su vida diaria durante un año entero.

En el Mar Mediterráneo, se calcula que las emisiones de CO2 de los cruceros y transbordadores representan hasta el 10 por ciento de todas las emisiones de los buques existentes, pese a que su flota es relativamente pequeña.

Un estudio de 2007 ya demostró que las emisiones de los cruceros que navegan por Nueva Zelanda eran al menos tres veces más elevadas que las emisiones causadas con la aviación internacional. Además, el consumo de energía de un crucero durante la noche es 12 veces mayor que el de un hotel en tierra firme.

Foto: Agencias

Pero también se emiten elevadas cantidades de óxidos de sulfuro (SOx) y óxidos de Nitrógeno, así como metales pesados. «La lluvia ácida causada por las emisiones de SOx y NOx pueden viajar largas distancias desde el punto de su emisión y tienen un potencial de efecto invernadero en áreas costeras, así como erosionar fachadas y esculturas», señala el estudio.

Además, estos óxidos tienen la facultad de contribuir a la acidificación de los océanos mediante la alternación del PH de sus aguas.

Otro componente tóxico que emiten los cruceros, añaden los autores, son las partículas ultrafinas, una especie de hollín que sale de las chimeneas y que al ser inhalado por los pasajeros puede resultar peligroso. Las concentraciones de estas partículas sobre la cubierta de estos barcos «es comparable a las concentraciones medidas en ciudades contaminadas, incluyendo Pekín o Santiago de Chile», señala el estudio.

«Cada uno de los gases y compuestos particulados de la polución de los cruceros puede ir en detrimento de la salud humana. En particular, el SOx y el NOx puede producir muerte prematura, incluyendo cáncer de pulmón y enfermedades cardiovasculares», advierten los científicos.

Una tonelada de basura al día en un solo crucero

El documento aborda también la generación de residuos sólidos. La cantidad total de basura producida por un crucero que transporte a 2.700 pasajeros puede superar una tonelada diaria. Aunque este tipo de barcos representan solo un pequeño porcentaje de la industria naviera mundial, se estima que alrededor del 24% de todos los desechos producidos por el transporte marítimo proviene de este sector.

Al estudiar los viajes de crucero a Southampton (Reino Unido) durante agosto de 2005, el estudio señala que el 75% de la basura generada por los pasajeros fue incinerada y eliminada en el mar.

Asimismo, el vertido de aguas residuales desde estas embarcaciones conlleva la liberación al mar de numerosas sustancias fecales y farmacológicas peligrosas para el medio marino. Además, estos buques también liberan aguas de lastre, usadas para la maniobrabilidad del barco, que pueden contener aceites, aguas residuales, microplásticos e incluso especies invasoras, que son liberadas así a un medio ajeno al suyo.

También destaca el estudio el fuerte impacto que causa la contaminación lumínica emitida por estos buques, provistos a menudo de un exceso de iluminación durante la noche, lo que causa problemas en la migración de algunas especies y poniéndolas en peligro.

“Necesitamos una legislación global para minimizar los daños tanto a nuestros océanos como a nuestra salud”, advierte el primer autor del estudio, el investigador de la Universitat de Girona Josep Lloret.

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La profesora Lora Fleming, de la Universidad de Exeter, añadió que “sin nuevas reglas estandarizadas nacionales e internacionales, estrictamente aplicadas, es probable que la industria de cruceros continúe causando estos graves peligros para la salud y el medio ambiente”.

La patronal anuncia mejoras

En cambio, la patronal que agrupa a las grandes empresas de cruceros, CLIA, asegura que las compañías están realizando un gran esfuerzo por reducir sus impactos ambientales. «Las líneas de cruceros trabajan con científicos e ingenieros para desarrollar innovaciones y prácticas ambientales de vanguardia y sostenibles, invirtiendo mil millones de dólares en nuevas tecnologías y combustibles más limpios», señala la web de CLIA.

Entre otras cosas, alude a la instalación de sistemas de limpieza de los gases contaminantes en los barcos para reducir las emisiones hasta en un 98% en el caso de los óxidos de azufre. También anuncian la próxima construcción de barcos propulsados por gas natural licuado. De hecho, el primero de ellos funciona desde 2019. Según la patronal, las normas de diseño de eficiencia energética «reducirán las emisiones de CO2 en un 30% para 2025».

En cuanto a los residuos, esta organización empresarial asegura que «los profesionales de la gestión de residuos de los barcos cruceros reciclan un 60% más de residuos por persona que una persona promedio que recicla en tierra cada día». «Las líneas de cruceros reciclan 80.000 toneladas de papel, plástico, aluminio y vidrio cada año», añade.

Estudio de referencia: DOI: 10.1016/j.marpolbul.2021.112979

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Joan Lluís Ferrer

Joan Lluís Ferrer Colomar (Ibiza, 1967) es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco (UPV-EHU). Desde 1988 ha ejercido el periodismo en prensa, radio y televisión en Bilbao, Catalunya y Baleares. Especializado en información ambiental, desde 2019 coordina la sección Crisis Climática en los periódicos de Prensa Ibérica. Desde 2020 dirige Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta.

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