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Radiografía de la biodiversidad: España protege el 36% del suelo, pero solo el 12% del mar

España cuenta con uno de los mayores niveles de biodiversidad de Europa y una enorme variedad de hábitats (tiene el 56% de los tipos identificados en la Directiva Hábitats de la UE). El país tiene más de 85.000 especies de animales, hongos y plantas, según el primer Informe Sexenal sobre el estado del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad en España presentado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).

El informe destaca que un 36% de la superficie terrestre nacional tiene alguna figura de protección ambiental, pero en cambio solo un 12% del mar goza de preservación legal.

La base de datos elaborada por el Ministerio ha supuesto un esfuerzo de sistematización, aunque también ha permitido constatar la falta de información sobre determinados grupos taxonómicos, como invertebrados, briofitos y hongos, así como de muchas especies marinas, según la institución.

El informe, coordinado desde la Dirección General de Biodiversidad, Bosques y Desertificación, analiza las tendencias del patrimonio natural y la biodiversidad tomando como año base el 2009, fecha de implantación del Inventario Español del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad (IEPNB), y hace una evaluación de los resultados alcanzados por las principales políticas adoptadas en esta materia.

El documento se ha elaborado principalmente a partir de la información disponible, a fecha 31 de diciembre de 2020, en el Banco de Datos de la Naturaleza, identificado como el Sistema Integrado de Información del Inventario Español del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad.

Islas Cíes, en Galicia, área de gran importancia ecológica. Foto: Pixabay

Como principales resultados obtenidos, el documento destaca «la importante mejora» registrada en el conocimiento del patrimonio natural y de la biodiversidad durante el último sexenio.

Aumento de los espacios protegidos

Una forma de conservar y proteger el patrimonio natural y biodiversidad es la declaración de espacios protegidos, cuyo número y extensión han aumentado notablemente. Si en el año base de 2009 la superficie protegida terrestre era el 31% del total y la superficie marina protegida el 1%, en 2020 han pasado a suponer el 36,2% y el 12,3% del total, respectivamente.

Como resultado de todo ello se han conseguido éxitos en la conservación de muchas especies emblemáticas, caso del águila imperial ibérica (con apenas unas decenas de parejas en los años 70 hasta las 520 parejas censadas en 2017); el quebrantahuesos (de 22 parejas en 1982 a 133 en 2018, con reintroducción exitosa en los Picos de Europa y en la Sierra de Cazorla); el oso pardo (de unos 100-120 ejemplares en 1989 a unos 310-350 en 2018); o el lince ibérico, que a finales de 2020 superó el umbral de los 1.100 ejemplares registrados.

A pesar de los esfuerzos de conservación realizados, el Ministerio considera necesario seguir actuando para reducir las presiones sobre la biodiversidad, que también se han acrecentado en el último sexenio.

Ejemplar de quebrantahuesos. Foto: Alfredo López/SEO

Los cambios en la ocupación de suelo, la sobreexplotación de especies, la proliferación de especies invasoras y la contaminación son algunas de las principales amenazas a la biodiversidad, sobre las que también incide, directa o indirectamente, el cambio climático.

Incendios forestales, la mayor amenaza

El informe sobre la biodiversidad en España señala que los incendios forestales constituyen el principal elemento de degradación de los ecosistemas forestales, aunque el aumento en la eficacia de la gestión de incendios ha contrarrestado su impacto. En este sentido, destaca la participación efectiva del MITECO en los medios de prevención y extinción de incendios forestales, prestando apoyo a las comunidades autónomas que lo requieren.

Las Redes de Daños Forestales Nivel I y II también aportan información sobre el estado de salud y vitalidad de los bosques. Los resultados muestran que el estado general del arbolado experimenta un proceso de retroceso, disminuyendo el porcentaje de árboles sanos, siendo daños asociados con causas abióticos los mayoritarios, principalmente los daños atribuidos a sequía.

El informe indica que el porcentaje de superficie forestal que cuenta con un instrumento de ordenación aprobado ha pasado de aproximadamente un 10% en 2009 a casi un 20% en 2019, constituyendo un avance significativo, pero con cifras aún inferiores a las necesarias.

Zona boscosa en la costa del Mediterráneo. Foto: VYA

Si bien el informe tiene un ámbito sexenal, recoge los frutos de décadas de trabajo en líneas tan relevantes como los programas de conservación y mejora de recursos genéticos forestales. Cabe destacar el Programa español de conservación y mejora de los recursos genéticos de los olmos ibéricos, y la obtención de individuos resistentes a la grafiosis, iniciado en 1986.

Desde 2014 se han suministrado más de 50.000 olmos para recuperar las olmedas naturales perdidas y para su plantación en el medio urbano, donde el olmo está recuperando el papel de acompañar a sus habitantes proporcionando su sombra y su belleza en plazas y paseos.

España, el país de la UE con mayor riesgo de desertificación

Por otra parte, el problema de la desertificación adquiere una enorme relevancia en España, siendo el país de la Unión Europea donde este riesgo es mayor.

En España, un 18% del territorio se encuentra bajo riesgo alto o muy alto de desertificación. Los esfuerzos en el seguimiento de los procesos erosivos han culminado en este sexenio con la reciente finalización del Inventario Nacional de Erosión de Suelos.

Web del Ministerio con los diferentes informes: https://www.miteco.gob.es/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/inventario-espanol-patrimonio-natural-biodiv/informe_anual_IEPNB.aspx

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