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Los bosques vírgenes europeos sucumben al calentamiento global

El cambio climático está afectando severamente a los bosques europeos. Los incendios forestales, las sequías, las tormentas de viento y las plagas de insectos se están multiplicando a causa del calentamiento global. De tal manera que más de la mitad de las masas boscosas de Europa corren peligro, según ha desvelado un estudio realizado por un equipo internacional de investigadores, auspiciado por la Comisión Europea. Luchar contra la deforestación se ha convertido en una prioridad, concluye la comunidad científica.

Los bosques cubren algo más de la tercera parte de la masa terrestre de Europa y desempeñan un papel determinante en la regulación del clima y el ciclo hidrológico. Aún existen en 34 países europeos bosques primarios o vírgenes (donde los procesos ecológicos siguen una dinámica natural y no se observan intervenciones humanas), que en 2018 sumaban una superficie de 13.800 kilómetros cuadrados, algo más que la extensión de la provincia de Córdoba. Sin embargo, se están perdiendo a un ritmo alarmante.

En las últimas décadas, el cambio climático ha provocado que las áreas boscosas se hayan vuelto cada vez más vulnerables a las perturbaciones. Los bosques de coníferas boreales de las regiones frías y los bosques secos de la Península Ibérica se cuentan entre los ecosistemas más frágiles y más expuestos al cambio climático.

Bosques primarios en la UE actualmente

El informe, titulado ‘Vulnerabilidad emergente a las alteraciones provocadas por el clima en los bosques europeos’ y publicado por Nature Communications, detalla cómo más de la mitad de los bosques europeos han sufrido graves afecciones relacionadas con el cambio climático entre 1979 y 2018.

Más plagas de insectos por el clima

“La experiencia de los últimos años, especialmente desde 2018, ha demostrado claramente que la amenaza que representan las plagas de insectos para los bosques ha aumentado con el cambio climático” y “existe el riesgo de que un mayor calentamiento climático aumente esta tendencia”, resalta Henrik Hartmann, líder del grupo de investigación del Instituto Max Planck de Biogeoquímica y coautor del estudio.

Los investigadores han comprobado que las condiciones climáticas extremas, como las olas de calor o las sequías, debilitan a los árboles y los hacen vulnerables a las plagas de insectos. “Los bosques normalmente están bien adaptados para hacer frente a extremos climáticos ocasionales”, pero “el hecho de que ahora ocurran con tanta frecuencia y repetidas veces hace que la excepción sea la norma, y ​​los bosques no pueden hacer frente a esa situación”, explica el Hartmann.

El estudio, en el que ha participado Gustau Camps-Valls, de la Universidad de Valencia, muestra que los árboles grandes y viejos son particularmente vulnerables al cambio climático. En los hayedos de Europa Central, por ejemplo, los últimos años de sequía han provocado que un número cada vez más elevado de árboles viejos murieran repentinamente. La razón estriba en “el estrés” que deben soportar para transportar el agua desde el suelo hasta las copas más altas. Como resultado, los árboles grandes son más susceptibles a las enfermedades durante las sequías.

Los hallazgos de este equipo investigador son muy importantes para mejorar las estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático y la gestión forestal. Y también para intentar que los bosques europeos sean más resilientes para el futuro. Según los investigadores, los actuales bosques europeos no desaparecerán necesariamente, pero muchos de ellos sí podrían verse “seriamente dañados por perturbaciones inducidas por el cambio climático”. En consecuencia, “importantes servicios de los ecosistemas podrían verse afectados por la pérdida de árboles, especialmente los grandes y viejos”, añaden.

Los bosques europeos, cada vez más afectados por el cambio climático. Foto: Pixabay

La ordenación forestal, el uso eficiente de la tierra y la identificación de las áreas altamente vulnerables al cambio climático aparecen como fórmulas ineludibles para afrontar los efectos del cambio climático en los bosques.

La cuenca mediterránea se calienta más

Coinciden en estos puntos otros estudios publicados recientemente. Uno de ellos, el ‘Primer informe científico sobre el impacto del cambio climático y medioambiental en el Mediterráneo’, elaborado por la red euromediterránea (Medecc), integrada por más de 80 científicos, concluye que la cuenca mediterránea es “uno de los principales focos de cambio climático y medioambiental”, al haberse calentado aproximadamente 1,5°C desde la época preindustrial, un 20 por ciento más rápido que la media mundial.

Y advierte de que si no se aplican medidas inmediatas, la temperatura regional aumentará 2,2°C para 2040, superando posiblemente los 3,8°C en algunas subregiones en 2100. Este aumento de las temperaturas provocará “olas de calor más significativas y duraderas”, con el consiguiente impacto para los 500 millones de personas que residen en la cuenca mediterránea, y “la degradación de los bosques”.

El informe destaca que los grandes incendios debidos al cambio climático, “provocados por el calor y la sequedad, pero también por los cambios en el paisaje”, han destruido “una cantidad récord de áreas boscosas en los últimos años, dañando la biodiversidad y también su capacidad de absorción de CO2”. Y el área quemada futura podría aumentar “hasta un 40 por ciento sólo con un escenario de calentamiento de 1,5°C”, alertan los investigadores.

Más superficie forestal, pero con peor salud

Otro informe, ‘Estado de los bosques europeos 2020’, impulsado por la Conferencia Ministerial para la Protección de los Bosques en Europa y presentado en diciembre, señala que si bien la superficie forestal ha aumentado un 9 por ciento en Europa desde 1990 y ocupa ya 227 millones de hectáreas (la mitad de la extensión de la Unión Europea), su salud empeora.

Bosque irlandés. Foto: Pixabay

La defoliación está afectando ya al 19 por ciento de la superficie boscosa europea y un 3 por ciento de los bosques sufrieron el año pasado daños importantes por viento, nieve, incendios, sequías o plagas de insectos.

La Lista Roja de Árboles de Europa, que evalúa el estado de conservación de las 454 especies arbóreas nativas, refleja claramente la situación: el 58 por ciento de los árboles endémicos de la región (los que no se encuentran en ninguna otra parte del planeta) están amenazados, mientras que el 42 por ciento de todas las especies nativas están en riesgo de extinguirse en el continente. Y 10 de las 66 especies endémicas de Europa está en peligro crítico o a un paso de la extinción. Algunos científicos apuestan por la forestación, no solo para recuperar las poblaciones arbóreas en peligro, sino también para frenar el cambio climático.

Artículo de referencia (en inglés): https://www.mpg.de/16501852/climate-change-threatens-european-forests?

Informe ‘Vulnerabilidad emergente a las alteraciones provocadas por el clima en los bosques europeos’ completo (en inglés): https://www.nature.com/articles/s41467-021-21399-7

Informe ‘Estado de los bosques de Europa 2020’ completo (en inglés): https://foresteurope.org/state-europes-forests-2020-report/

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Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, Asturias; 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).