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El mundo en peligro: la lluvia será pronto más común que las nevadas en el Ártico

Los peores presagios están cada vez más cerca de hacerse realidad. El Ártico continúa calentándose más rápido que el resto del planeta y está experimentando un cambio ambiental sin precedentes. Los científicos ya habían augurado que la lluvia acabaría siendo más común que las nevadas en el Ártico. Pero no creían que ocurriría tan rápido. Una reciente investigación ha concluido que las precipitaciones en forma de lluvia en esa región de la Tierra aumentarán durante entre el 30% y el 60% hasta 2100. El impacto será brutal y afectará a todo el planeta. El mundo está en peligro.

Un nuevo estudio dirigido por la Universidad de Manitoba (UM), en el que participaron también científicos del Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo (NSIDC), ha revelado que el ciclo hidrológico se intensificará a lo largo de este siglo, con una mayor evaporación de las áreas de aguas abiertas en expansión y más precipitaciones. Los cambios serán mayores y más rápidos que se había estimado hasta ahora.

El calentamiento global provocará una aceleración de la pérdida de hielo marino para 2100. La precipitación ártica (en forma de lluvia) aumenta más rápidamente debido a “un mayor calentamiento global” y al “transporte de humedad hacia los polos”.

Esta transición ya se está observando en el sector atlántico del Ártico. El aumento de las precipitaciones, dominado por las lluvias, podría tener “impactos pronunciados en el balance de masa de la capa de hielo de Groenlandia y el nivel del mar global, en la descarga de los ríos, la extensión y el espesor del permafrost del Ártico y, en consecuencia, en la flora, fauna y sistemas socioecológicos relacionados”, auguran los investigadores.

Efectos devastadores sobre los animales silvestres

El aumento de las lluvias en el Ártico será especialmente importante en el otoño. Y en la mayor parte del Océano Ártico, Siberia y el archipiélago canadiense. El “dominio” de la lluvia llegará una o dos décadas antes de lo previsto.

Habrá una reducción adicional en la duración de la capa de nieve ártica, que influye en la estacionalidad, los procesos del ecosistema como la tundra verde, las poblaciones de vida silvestre y los medios de vida humanos”, indican los autores del estudio internacional.

Tasiilaq (Groenlandia). Foto: pixabay

Será como la pescadilla que se muerde la cola: “La reducción de la capa de nieve exacerbará aún más el calentamiento global y del Ártico a través de la retroalimentación del albedo, el aumento de los flujos de CO2 en invierno y las liberaciones de metano del suelo y el deshielo del permafrost”.

Todo ello afectará además la humedad del suelo y a las aguas subterráneas, lo que a su vez influirá en el riesgo de inundaciones.

“La transición a más precipitaciones también afectará la frecuencia de los eventos de lluvia sobre nieve, que pueden ser devastadores para las poblaciones silvestres de caribúes, renos y bueyes almizcleros y dar lugar a una disminución de la vida fúngica”, recoge el estudio.

La mortalidad masiva después de eventos importantes de lluvia sobre nieve tendrá importantes implicaciones socioecológicas, culturales y económicas.

Sin embargo, no todos los impactos serán negativos, apuntan los científicos. Por ejemplo, la población de aves migratorias ya ha aumentado significativamente debido a que el Ártico es más cálido y húmedo. Y se supone que lo hará aún más en el futuro.

Lluvia en el punto más alto de Groenlandia

El cambio del régimen de precipitaciones en el Ártico implica, según los investigadores, que se necesitan “políticas de mitigación más estrictas”, ya que los cambios que se esperaban con 2°C de calentamiento global por encima de la época preindustrial, ahora parecen “posibles” incluso por debajo de 1,5°C de calentamiento global.

“Hay enormes ramificaciones de estos cambios, como una reducción de la capa de nieve, un mayor derretimiento del permafrost, más eventos de lluvia sobre nieve y mayores eventos de inundaciones por el aumento de la descarga de los ríos, todos los cuales tienen implicaciones sobre poblaciones de vida silvestre y medios de vida humanos”, resalta la investigadora principal, Michelle McCrystall, del Centro de Ciencias de Observación de la Tierra.

Renos. Foto: pixabay

La previsión es que la transición a una era dominada por las lluvias en el Ártico comience en diferentes momentos según la estación y la región.

En otoño, por ejemplo, el nuevo modelo utilizado en este estudio predice que el cambio ocurrirá entre 2050 y 2080, mientras que los modelos antiguos predijeron que ocurriría entre 2070 y 2090.

Pero el cambio ya está en marcha. En lo que podría considerarse un presagio, mientras los investigadores preparaban su informe, en agosto de este año la lluvia cayó por primera vez en la historia en el punto más alto de la capa de hielo de Groenlandia.

“El hecho de que ya esté lloviendo en la cima de Groenlandia, y de que tal vez tengamos más lluvias en el futuro, me asombra un poco”, señala McCrystall.

“Y cuando decimos que sucederá en 2100, parece que falta mucho tiempo, pero solo son 80 años. Es la próxima generación. Y si continuamos con la actual trayectoria, muchos problemas podrían suceder incluso más rápido de lo que hemos proyectado”, añade.

Lo que suceda en el Ártico afectará al mundo

El estudio, titulado “Los nuevos modelos climáticos revelan aumentos más rápidos y mayores en las precipitaciones del Ártico de lo que se había proyectado anteriormente”, concluye que el Ártico está cambiando tan rápido que la vida silvestre “podría no ser capaz de adaptarse”, alerta Mark Serreze, coautor del estudio y director del NSIDC.

“No es solo un problema para los renos, el caribú y el buey almizclero, sino también para la gente del Norte que depende de ellos”, añade.

Parque nacional del Noreste de Groenlandia. Foto: unsplash

El equipo de investigación cree que si se logra que el planeta permanezca por debajo de 1,5°C sobre la era preindustrial algunos de los cambios proyectados podría no ocurrir en algunas regiones del Ártico.

Pero destaca que si se continúan aplicando las políticas globales actuales, la temperatura media del planeta podría situarse 3°C sobre la época preindustrial a fines de siglo. El impacto sería brutal en todo el mundo

“Los nuevos modelos no podrían ser más claros: a menos que se detenga el calentamiento global, el Ártico será más húmedo en el futuro; los mares ahora congelados serán aguas abiertas y la lluvia reemplazará a la nieve”, explica el coautor, profesor James Screen, de la Universidad de Exeter.

“La gente puede decir, ‘bueno, ¿y qué tiene eso que ver conmigo?’ Pues esto te va a afectar y, de hecho, te está afectando ya ahora”, insiste McCrystall. “Lo que la gente debe entender es que vivimos en una sociedad global donde todo está interconectado, y eso es cierto también en el clima. Tenemos un clima global. Así que lo que suceda en una región afectará lo que suceda en el resto del mundo”, concluye.

Estudio de referencia: https://www.nature.com/articles/s41467-021-27031-y

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Foto principal: pixabay

Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, Asturias; 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).

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