Verde y Azul

El Campo de Gibraltar, a un paso del colapso hídrico

Poca agua y demasiada luz. La comarca gaditana del Campo de Gibraltar está a un paso del “colapso hídrico” y, además, sufre un grave problema de contaminación lumínica. Lo ha denunciado Verdemar-Ecologistas en Acción, que exige acciones inmediatas y contundentes para atajar estas dos cuestiones.

La asociación conservacionista ha denunciado la situación de “carencia” de agua en el área más septentrional de la provincia de Cádiz. Aunque este año ha sido lluvioso, el colectivo considera que esta es una situación coyuntural, y ha querido recordar que el año hídrico 2019-2020 fue el menos lluvioso de los últimos 30 años.

Esta circunstancia previsiblemente se repetirá en los próximos años cada vez con mayor frecuencia, debido al cambio climático. Además, se agrava por el importante aumento del consumo de agua que se está registrando en el Campo de Gibraltar en los últimos años.

Verdemar reclama a las autoridades públicas que se adopten políticas hídricas basadas en los principios y los objetivos requeridos por la Directiva Marco del Agua y en los planes hidrológicos, especialmente en la actualidad, dado que está en revisión el tercer ciclo de planificación hidrológica (2021-2027), que la asociación considera “el auténtico marco con el que tomar las grandes decisiones de la política del agua”.

Los ecologistas piden impulsar “medidas e inversiones concretas” y desarrollar “procesos de participación pública efectiva”, así como “la prevención del deterioro y la recuperación y el mantenimiento del buen estado ecológico de los ríos, humedales, estuarios y las aguas costeras”.

Finalmente, demanda actuar para garantizar “el buen estado de las aguas subterráneas”. Todo ello tiene que ser, apunta, “un objetivo inaplazable de la política de aguas andaluzas, así como la fijación de las necesidades de agua de las especies y hábitats en los espacios protegidos”.

Para alcanzar todos esos objetivos, según Verdemar-Ecologistas en Acción, resulta “clave” garantizar “el equilibrio entre las demandas de recursos y los recursos realmente disponibles, asumiendo los límites actuales de cada demarcación hidrográfica y previendo la reducción de las aportaciones que traerá consigo el cambio climático”.

Sobreexplotación de acuíferos

Lejos de ello, en la actualidad las empresas que gestionan el agua en el Campo de Gibraltar están “sobreexplotando acuíferos del Pliocuaternario del Guadarranque-Palmones, extrayendo caudales mayores de 50 litros por segundo para suministrar agua a la Costa del Sol y a otros municipios de la zona”, denuncia la organización conservacionista.

Como consecuencia de estas actuaciones, se están secando arroyos y ríos.

“Algunas de las consecuencias serán que la bocana del río Guadiaro se cerrará por falta de caudal nuevamente”, indica.

“El trasvase del río Guadiaro ha mandado (a la bahía de Cádiz) más de 1.200 hectómetros cúbicos a esa zona de la provincia, dejando áreas sin abastecer”, resalta. Y añade: “Estamos sobreexplotando el acuífero del Plioceno de Sotogrande, con nuevos cultivos en secano de frutos tropicales y otros que consumen gran cantidad de agua”.

Embalse del Guadarranque. Foto: Sundarie

A la carencia de agua se une el problema del saneamiento: las poblaciones del Campo de Gibraltar, que consumen cada año alrededor de 51 hectómetros cúbicos de agua, expulsan en ese mismo periodo de tiempo más de 30 hectómetros cúbicos de aguas residuales sin depurar a la Bahía de Algeciras, sin que hasta ahora se haya regulado y gestionado este asunto de manera efectiva.

Aunque la situación de los embalses de la zona ha mejorado en las últimas semanas (Charco Redondo contiene estos días algo más de 34 hectómetros cúbicos de agua, el 42% de su capacidad total, y Guadarranque 51 hectómetros cúbicos, el 58%), Verdemar alerta del grave problema al que se enfrenta la zona. Sobre todo si se tiene en cuenta que en lo que va de año hidrológico ha llovido el doble que el anterior, una circunstancia inusual que posiblemente tardará años en repetirse.

Verdemar considera que de esos más 50 hectómetros cúbicos de agua que se consumen al año se podría reutilizar “más de la mitad”.  La asociación alertaba hace seis meses de que sólo las industrias pesadas gastan un 40 por ciento del total de agua consumida en el Campo de Gibraltar, y de que esta situación “va a seguir aumentando con los nuevos proyectos que se pretenden  instalar” en la zona.

El problema de la contaminación lumínica

Y, además, está la contaminación lumínica. Según Verdemar-Ecologistas en Acción se están emitiendo en el Campo de Gibraltar flujos luminosos, por fuentes artificiales de luz constituyentes del alumbrado nocturno, “con intensidades, direcciones o rangos espectrales inadecuados para la realización de las actividades previstas en la zona alumbrada”.

Las causas provendrían del uso de luminarias (farolas, proyectores o focos, etcétera) que, debido “a un mal diseño luminotécnico o a una colocación inapropiada”, dejan escapar parte del flujo luminoso hacia el cielo, fuera del área que se necesita iluminar.

También al exceso de flujo lumínico o iluminación, que produce “importantes e innecesarias pérdidas de luz por reflexión en el suelo y demás objetos sobreiluminados”.

También influye en la contaminación lumínica “la falta de inteligencia en el diseño de las instalaciones de alumbrado, que en la mayoría de ocasiones exceden la potencia necesaria lo que conlleva un gasto energético innecesario”, señala Veedemar.

Municipios que integran el Campo de Gibraltar

Y, por último, “no se dimensiona bien ni el número de luminarias, la interdistancia, altura, etcétera, lo que conlleva una baja uniformidad en el alumbrado”, que se traduce en que “se necesita más potencia para que la percepción de luminosidad sea buena y a su vez provoca reflexiones, deslumbramientos e intrusión lumínica”.

La solución a este problema, según Verdemar, pasaría por la aplicación de “reglas sencillas y lógicas”, como emplear de forma generalizada farolas apantalladas con bombillas instaladas horizontalmente –paralelas al suelo– y que dirijan el flujo luminoso únicamente hacia abajo. O usar preferentemente lámparas de vapor de sodio de baja presión, las más eficientes energéticamente, y de una potencia adecuada al uso.

Según Verdemar, “nada hay que impida hacerlo, salvo la voluntad de dar el paso”. Y concluye subrayando que las comunidades autónomas de Canarias, Cataluña, Navarra e Islas Baleares ya han aprobado leyes al respecto. Asimismo,en otras regiones están en proceso de elaboración o trámite, y numerosas ordenanzas municipales abordan el problema.

Página de referencia: https://www.ecologistasenaccion.org/federaciones/andalucia/cadiz/campo-de-gibraltar/

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Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, Asturias; 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).

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